Hay que formar dirigentes con afán de excelencia

El experto en Recursos Humanos asegura que los empleados tienen que comprometerse no solo con los objetivos de las empresas, sino con los personales. Experiencia en EE.UU.

05 Enero 2003
José María Blunda, experto en psicología laboral, participó en las universidades de Washington y New York en un programa de capacitación. Visitó organizaciones civiles y empresas en los estados de Arizona, Nebraska y Florida. Estas son sus conclusiones.

- ¿En la faz profesional, qué rescata de su viaje a EE.UU.?
- Se observa una permanente apuesta a la planificación de las organizaciones. Estas definen su misión. El esfuerzo y la energía del persona está al servicio de ese propósito. Esto hace que tengan muchas más posibilidades -que las nuestras- de crear el futuro que quieren, debido al enfoque que logran, entendiéndose este como la capacidad de apuntar a objetivos concretos. La planificación estratégica y operativa abarca propósitos a largo plazo, metas de corto plazo, actividades diarias, semanales y mensuales. En consecuencia, las acciones son como los ladrillos que construyen una pared y estas, un edificio.

- ¿Por qué la planificación es fundamental?
- Porque guía el acontecer diario y marca pautas para la evaluación del desempeño de la gente. En este sentido, en EE.UU. las personas están periódicamente mirando sus propios resultados mediante evaluación de desempeño. Estos -los resultados que las organizaciones producen- marcan el compromiso y la capacidad de los empleados. Además, permiten que haya una actitud de mejora continua y apertura al aprendizaje para resolver los problemas y las dificultades. Podría resumir esta destreza como la capacidad de atender lo fundamental.

- ¿Qué rescata además?
- El sistema educativo y las organizaciones estimulan y reconocen el compromiso. Desde la escuela primaria y hasta en los planes de incentivos en las empresas, se trabaja en la formación del carácter. El compromiso se pone de manifiesto en la manera en que cada persona se relaciona con las promesas que hace y con los acuerdos que celebra con ella misma, con otras personas y con las organizaciones a las que pertenece. Esto produce mucha coherencia entre lo que se dice, piensa y hace, y fomenta valores como la honestidad.

- ¿La educación, entonces, resulta clave para el progreso?
- Es notorio ver como el desarrollo social de ese país tienen en la educación y en la participación ciudadana dos pilares importantes. En forma permanente, los ciudadanos se involucran en la solución de los obstáculos que se presentan en la vida de la comunidad. La mitad de la población trabaja voluntariamente en organizaciones sin fines de lucro para aportar ideas a los problemas del medio ambiente, de los sectores pobres o de la drogadicción, por mencionar sólo algunos. En este aspecto es importante la fuerte apuesta por la capacitación de los líderes de los sectores empresarial, político y no gubernamental. Existen consejos de excelencia para incrementar la competencia de los funcionarios, liga de profesionales para mejorar a los líderes comunitarios. De esta manera se desarrolla a los que más influencia tendrán en los destinos de las compañías e instituciones.

- De la experiencia vivida, ¿cuáles son las conclusiones que sacó para aplicarlas a nuestras organizaciones?
- Hay que bajar el nivel de conflictividad. En la actualidad es muy difícil coordinar esfuerzos y trabajar mancomunadamente. Por ello, caemos irremediablemente en situaciones en las que los esfuerzos personales producen resultados que no tienen la calidad que podrían tener si trabajáramos en equipo. Otro punto importante y en estrecha relación consiste en mejorar nuestra capacidad de comunicación y diálogo efectivo, sobre todo cuando hay desacuerdo. Pareciera que necesitamos estar en total coincidencia con los otros para poder comunicarnos. Pero esto es poco probable. Por lo tanto, deberemos aprender a gestionar las diferencias y poder entendernos, pese a los diferentes puntos de vista o criterios personales. Es necesario que no agotemos todo en las diferencias de criterios, sobre todo cuando en muchos casos nos separan detalles y nos unen propósitos semejantes, que es lo que debe primar.

- ¿Qué otros aspectos debemos reforzar?
- Urge generar una actitud de aprendizaje permanente. Conviene afrontar los problemas como un desafío que nos permite mejorar nuestra forma de ser y de hacer. Esto requiere tener humildad para reconocer errores, valentía para pedir ayuda cuando no sabemos que hacer y coraje para explorar nuevas posibilidades de acción. Además, hay que ocuparse de lo importante: nuestro trabajo y esfuerzo deben estar puestos al servicio de nuestros sueños personales y de los objetivos de la organización. Cuando nos sorprendemos enfocados en otras cosas -en la mayoría de los casos esto genera pesimismo y resignación- debemos volver a centrarnos en lo que es clave y en los espacios en donde nuestra acción puede transformar positivamente las cosas.

- Este es un país sin confianza. ¿Cómo se supera esto?
- La desconfianza en uno delimita las posibilidades y la capacidad de generar resultados efectivos. La confianza, en cambio, levanta la autoestima y el valor personal y erradica el sufrimiento, un sentimiento muy común en nuestro país. Como decía Henry Ford, "si piensas que puedes o piensas que no puedes, ...tienes razón".

FICHA PERSONAL

NOMBRE Y APELLIDO:
José María Blunda.

EDAD, ESTADO CIVIL Y PROFESION:
34 años. Soltero. Licenciado en Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán. Efectuó posgrados en Transformación de las organizaciones y Pensamiento Innovador en la Universidad de Buenos Aires.

CARGOS:
Consultor en recursos humanos. Colabora con Cáritas y con la Fundación del Tucumán en planes sociales.

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