Es una ruptura política vinculada con los realineamientos del peronismo

Análisis. Por Mariano Spezzapria - Columnista NA

09 Julio 2008
Buenos Aires.- La retirada de Luis Barrionuevo y los gremios que lo secundan de la CGT de Hugo Moyano tiene un marcado trasfondo político, porque más allá de las razones sindicales y hasta personales invocadas a la hora de concretar la fractura, lo que se pone en evidencia son los realineamientos que se están produciendo actualemente en el peronismo.
No por casualidad Barrionuevo lanzó duros cuestionamientos a la presidenta Cristina Fernández y a su gabinete al presentar la CGT Azul y Blanca. Y tampoco se debe atribuir al azar que Moyano haya advertido, en sintonía con el Gobierno en medio del conflicto del campo, que “los enemigos del pueblo están al acecho”.
Ambos, con su particular estilo, mostraron las cartas y las echaron sobre la mesa: Moyano seguirá pegado al Gobierno y por ende al matrimonio Kirchner y a su auténtico aliado en el Gabinete, el ministro Julio De Vido; Barrionuevo será funcional a los peronistas disidentes, que comenzaron a juntarse ya sin tapujos. Es que perciben que el conflicto con el campo dejó mal parado al Gobierno ante la sociedad y sostienen la teoría -puertas para adentro y no tanto- que en 2009 el peronismo no kirchnerista debe articular una alternativa a los candidatos oficialistas para dar un “golpe de mando” en el partido.

Historia vieja
Moyano y Barrionuevo no hacen más que repetir la historia: el propio líder camionero creó una central obrera alternativa (el MTA) cuando la CGT estaba copada por dirigentes muy cercanos a Carlos Menem, en la década del 90, y fue funcional en aquella oportunidad al peronismo nucleado en torno a Eduardo Duhalde.
Pero ahora Duhalde quedó en la vereda de enfrente, peleado como está con el matrimonio Kirchner, y aunque no lo diga públicamente comienza a nuclearse en torno a él un grupo de dirigentes históricos del PJ, como el cordobés José Manuel de la Sota, el entrerriano Jorge Busti o el santafesino Carlos Reutemann.
No obstante, la porción mayoritaria del partido sigue siendo comandada por el ex presidente Néstor Kirchner, quien concibió su desembarco en el Partido Justicialista -al que había minimizado durante su mandato- como una manera de fortalecer la gobernabilidad y preservar al Gobierno de los embates de la oposición, haciéndole de escudero.
Pero en el medio estalló el conflicto agrario y la situación política cambió: la historia indica que los movimientos sindicales dentro de la órbita del peronismo convalidan o inician realineamientos partidarios que, finalmente, casi en forma inexorable, tendrán incidencia en la historia del país.

Comentarios