Una calle deteriorada

Salas y Valdés, una arteria que más vale evitar que usar en Yerba Buena.

02 Enero 2003
El capitán Miguel de Salas y Valdés, nieto de conquistadores, vivió en el siglo XVII. El gobernador Fernando Mate de Luna lo designó en enero de 1684 teniente de gobernador y capitán de guerra de San Miguel de Tucumán. En agosto de 1685, Mate de Luna dispuso que Salas y Valdés se ocupara de la mudanza de la ciudad, desde Ibatín hasta La Toma, traslado que comenzó el 24 de setiembre de ese año. La labor de refundación le llevó casi un año. Una avenida-calle recuerda al capitán en Yerba Buena, pero el homenaje no es lo suficientemente digno como podría esperarse.
Entre el Camino del Perú y Juan B. Terán, la arteria está surcada por una platabanda. El carril que da hacia el norte no sólo tiene destruido el pavimento -lo habitan además significativos pozos-, sino que se anega con facilidad cuando llueve. Se convierte de ese modo en una trampa para cualquier vehículo.
Da la impresión de que las autoridades municipales evitan pasar por allí desde hace varios años. Si el capitán Salas y Valdés saliera de su tumba por un instante, creería que todavía circulan carretas por la "Ciudad jardín" y le causaría indignación que la calle que lo evoca permanezca en el olvido y en la indiferencia de los funcionarios de turno, desde hace mucho tiempo. Sin duda, rápidamente tomaría las medidas necesarias para sancionar la ineficiencia.

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