21 Junio 2008 Seguir en 
MOSCU.- Su "Vuelo del moscardón" y el relato oriental "Sheherezade" se cuentan entre las obras más famosas de la composición rusa: Nikolai Rimsky-Korsakov es inolvidable incluso 100 años después de su muerte, que se cumplen hoy. En Europa occidental, sus obras son apreciadas como introducción a los conciertos de verano, pese a que este aristócrata de la época de los zares compuso más de una decena de óperas como ningún otro ruso -a excepción de Piotr Tchaikovsky-.
En la música rusa, Rimsky-Korsakov (1844-1908) representa una exótica única y mundos mágicos llenos de sueños, colores y calidez. La especialidad de este compositor, que abandonó por la música una carrera en la Marina a la que lo había obligado la familia, fueron las aventuras y las pasiones. Sus óperas "La doncella de nieve", "La prometida del zar" y "El cuento del zar Saltán", con el famoso "Vuelo del moscardón", están llenas de emociones. A este enjuto artista de larga barba, descripto por sus contemporáneos como un frío escéptico religioso, le gustaban los mundos de leyenda mezclados con elementos del folclore. Entendía la música como "arte lírico", tal como señaló cierta vez. "Gracias a Dios no soy, al parecer, ningún compositor dramático, porque adapto la música a la escena, pero no la sacrifico ante ella".
Sin tomar en cuenta el dominio de las óperas italianas y francesas, se mantuvo fiel a sus mundos soñados, en los que el malvado es castigado y se impone la justicia. Las creaciones de Rimsky-Korsakov coincidieron con el florecimiento de la música rusa a mediados del siglo XIX, cuando la Rusia zarista avanzaba sobre el mundo islámico al sur y este de sus fronteras. La estepa centroasiática, el Cáucaso con sus paisajes montañosos y torrentes, fueron traducidos a música por el compositor. Además, en sus viajes como marino Rimsky-Korsakov había internalizado el sonido del mar, el cielo oscuro con sus estrellas titilantes y la luz sobre las olas. Incluso en el año de su aniversario, es muy difícil poder asistir en el extranjero a sus grandes obras, porque las producciones en ruso -es decir en idioma original y con varios coros- suelen ser las más caras de la temporada. Los críticos musicales consideran además que la música de Rimsky-Korsakov raya la banalidad o incluso el kitsch. Pese a ello, elogian el temperamento musical y la fuerza ostentosa mostrada por su música. La composición y la enseñanza consumieron su energía. Con 64 años enfermó y murió en medio de una gran admiración. (DPA)
En la música rusa, Rimsky-Korsakov (1844-1908) representa una exótica única y mundos mágicos llenos de sueños, colores y calidez. La especialidad de este compositor, que abandonó por la música una carrera en la Marina a la que lo había obligado la familia, fueron las aventuras y las pasiones. Sus óperas "La doncella de nieve", "La prometida del zar" y "El cuento del zar Saltán", con el famoso "Vuelo del moscardón", están llenas de emociones. A este enjuto artista de larga barba, descripto por sus contemporáneos como un frío escéptico religioso, le gustaban los mundos de leyenda mezclados con elementos del folclore. Entendía la música como "arte lírico", tal como señaló cierta vez. "Gracias a Dios no soy, al parecer, ningún compositor dramático, porque adapto la música a la escena, pero no la sacrifico ante ella".
Sin tomar en cuenta el dominio de las óperas italianas y francesas, se mantuvo fiel a sus mundos soñados, en los que el malvado es castigado y se impone la justicia. Las creaciones de Rimsky-Korsakov coincidieron con el florecimiento de la música rusa a mediados del siglo XIX, cuando la Rusia zarista avanzaba sobre el mundo islámico al sur y este de sus fronteras. La estepa centroasiática, el Cáucaso con sus paisajes montañosos y torrentes, fueron traducidos a música por el compositor. Además, en sus viajes como marino Rimsky-Korsakov había internalizado el sonido del mar, el cielo oscuro con sus estrellas titilantes y la luz sobre las olas. Incluso en el año de su aniversario, es muy difícil poder asistir en el extranjero a sus grandes obras, porque las producciones en ruso -es decir en idioma original y con varios coros- suelen ser las más caras de la temporada. Los críticos musicales consideran además que la música de Rimsky-Korsakov raya la banalidad o incluso el kitsch. Pese a ello, elogian el temperamento musical y la fuerza ostentosa mostrada por su música. La composición y la enseñanza consumieron su energía. Con 64 años enfermó y murió en medio de una gran admiración. (DPA)
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