"Necesito trabajar como actriz para sentirme feliz"

Silvia Pérez se presenta en Tucumán, junto a Norma Pons, con la obra "Secreto entre mujeres".

21 Junio 2008
"Este es el momento en el que mi familia realmente reconoce mi trayectoria, mi nombre y mi trabajo", le dijo a LA GACETA la actriz Silvia Pérez, que no es justamente nueva en el ambiente. Pero le pesa parte de su pasado, sobre todo el vinculado a la actuación en la comedia de los 80, cuando tuvo su pico de popularidad al lado de Alberto Olmedo.
Silvia es, junto con su hija Julieta Bal y Norma Pons, protagonista de "Secreto entre mujeres", que subirá a escena mañana a las 21, en el teatro Alberdi. "Para mi familia, es como que no existía esa historia de ser reconocida, de que la gente me salude en la calle... estaba todo muy minimizado, y tiene que ver con la historia familiar, la educación, las cosas íntimas", señaló para cerrar ese capítulo y dedicarse al presente.
Pérez fue modelo. Resultó electa Miss Siete Días en 1974 y luego Miss Argentina. En 1980, mientras seguía estudiando teatro, entró al mundo del espectáculo en el programa televisivo "Frac, humor para la noche". Trabajó en el teatro, el cine y en la TV, en comedias de Hugo Moser, Gerardo Sofocich y otros, hasta que se convirtió en una de las rubias más impactantes de la pantalla, junto a Alberto Olmedo. "Tuve un parate con la muerte del Negro. Reubiqué mi camino por el lado espiritual, en los valores humanos; y como soy una persona maleable, el cambio de esos aspectos fueron conmigo", explicó. En ese momento empezó a viajar a India (fue más de 10 veces), se acercó al Sai Baba y se dedicó a enseñar yoga (en su gimnasio y en videos).
Ella marca una diferencia entra las épocas de su vida a partir de estos descubrimientos espirituales. "Es el antes y el después del contacto consciente con el camino espiritual, porque siempre había estado cerrada a esa idea", señaló.
"Hasta que me di cuenta de que necesito trabajar como actriz para sentirme feliz", confirmó. Eso ocurrió hace poco más de dos años, cuando subió a las tablas con Julieta en la obra "El último pasaje". Antes de ello, desarrolló su otra vocación, la literatura, que aún mantiene viva. "Escribí tres libros, una comedia, estudié las técnicas para escribir guiones y ahora trabajo en un libro para cine", contó. "Es bueno ir descubriendo las distintas facetas y colores de la vida", reflexionó. Pero el paso más grande lo dio al volver al cine. No ya en una película similar a aquellas producciones en las que aparecía con poca ropa, sino en un rol dramático fuerte: "Encarnación" (2007), de Anahí Berneri. La película ganó el premio a la innovación artística en el Festival de Toronto, Canadá, y fue el único filme argentino que compitió por la Concha de Oro en San Sebastián. Pérez, cuyo trabajo fue muy elogiado por la crítica, aseguró que nunca se había fijado en que más allá de los sinsabores de su carrera, tuvo éxito en cada emprendimiento que realizó en su vida. "Las cosas se fueron dando pero no espontáneamente, sino que siempre tuve la fuerza para luchar. En mi época anterior creía que no había nada imposible; mi hija nació cuando yo ya estaba separada, pero siempre creí en la fortaleza de Dios y de la persona", aseguró con ese ejemplo. Sucede que antes, en esa otra vida, no tenía conciencia de la divinidad y no cuidaba al ser humano que vivía en su interior. "No me cuidaba yo. ni cuidaba a los demás. Ahora siento que puedo valorar eso y tratar de ser mejor cada día", dijo.

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