"Exito es una palabra que no me gusta", dijo Jorge Drexler

El cantautor uruguayo, que ganó el Oscar por el tema de la película "Diarios de motocicleta", recibió a LA GACETA en Madrid, donde presentará su último disco, "Cara B". "Uno no hace las cosas exactamente como quisiera. Esta vida es una permanente negociación con la realidad", señaló el artista.

AGOTADO. Jorge Drexler realizó en España un maratón de entrevistas.REUTERS
AGOTADO. Jorge Drexler realizó en España un maratón de entrevistas.REUTERS
10 Junio 2008
MADRID, España (Por Irene Benito, especial para LA GACETA).- El cantautor uruguayo Jorge Drexler está agotado de luchar contra los cuestionarios mecánicos que supone un maratón ininterrumpido de entrevistas. En el teatro Albéniz, a 200 metros de la luminosa Puerta del Sol, el músico torea la jornada con la expresión pálida de las víctimas del "jet lag" (sensación de cansacio y confusión que padecen las personas después de un vuelo de larga distancia, especialmente por la diferencia horaria entre el lugar de partida y el de llegada, según el diccionario Longman). Drexler acaba de apearse de un avión, acaba de concluir una gira por Chile, Uruguay y Argentina -ofreció tres conciertos en Buenos Aires y uno en Salta-, y acaba de grabar un disco doble, "Cara B".
Por preferir, preferiría dormir. Pero el autor de "Mi guitarra y vos" tiene algo claro: "uno no hace las cosas exactamente como quisiera. Esta vida es una permanente negociación con la realidad". Drexler asegura que no es hora de descansar. Con 44 años, un título de médico y 10 discos en la mochila, para él el imperativo sigue siendo el mismo: componer y cantar. "Empecé muy tarde con esto. Recién pude vivir de la música a los 30 años. Entonces ya sabía por qué: el gran premio de esto no es el concepto de éxito, aunque eso esté bien. El gran premio es el momento concreto de conectar con algo, con una persona, con un escenario, o con tan sólo un acorde", medita en un camerino del teatro.

- Parece una recompensa bastante simple...
- Sólo el que se dedica a escribir canciones sabe la alegría que implica, en un momento dado, encontrar una frase o un sonido. Es el instante de epifanía; cuando uno entra en contacto con algo que justifica lo demás, por básico y tonto que sea. Los otros premios pasan más por masajes del ego, que no están mal: siempre es mejor que te masajeen a que te peguen.

- Pero el éxito también trae aparejadas muchas obligaciones desagradables. Como, por ejemplo, esta fábrica de entrevistas.
- "Exito" es una palabra que no me gusta, empezando por su etimología. "Exito" viene del latín y quiere decir "salida". En medicina se usa como muerte. Nunca veo a las relaciones y a las actividades humanas como fenómenos estáticos. Este momento de bienestar no es una situación congelada y definitiva. Hay que seguir trabajando, lo mismo que el título universitario no te hace, por sí mismo, un buen médico. Esto requiere una práctica diaria, una negociación que es necesario volver a ganar, una y otra vez.

-¿Cuál es su fórmula para conservar la sensibilidad y la frescura?
- Vivo en un estado de alerta. La ciudad organiza el tiempo de una manera determinada, pero eso no quiere decir que, dentro de esos espacios, uno no pueda quitar el piloto automático para hablar, mirar y escuchar al interlocutor. Esta es una actitud esencial. Por lo demás, a mí me gusta mucho cómo me va en mi trabajo; me ha costado un gran esfuerzo llegar hasta aquí y estoy muy contento. Tengo un grado de reconocimiento que puedo manejar, no tengo fanáticos ni los busco. No quiero un club de fans. Y me acompaña la suerte de gozar de una total libertad artística.
El uruguayo pertenece al exiguo grupo de músicos hispanohablantes que han ganado un premio Oscar en la categoría "Mejor canción original". En el caso de Drexler, esta distinción es producto de "Al otro lado del río", composición que integra la banda de sonido de la película "Diarios de motocicleta" (2004). Claro que los premios honran pero también decepcionan. Es lo que ocurrió cuando la Academia de Hollywood decidió que Drexler no era lo suficientemente célebre como para interpretar su canción durante la ceremonia de entrega de los premios. Al final, "Al otro lado del río" quedó en manos del actor español Antonio Banderas y del guitarrista mexicano Carlos Santana. Pese a este desplante, Drexler asistió al acto con la idea de que, si ganaba, podría vengarse de la Academia cantando a capella un fragmento del tema, plan que finalmente ejecutó. No obstante esta provocación, el músico se define como una persona a la que le cuesta expresar el enojo.

- Tal vez por eso esta sea una emoción ausente en sus temas...
- Es verdad. Es que el enojo está demasiado presente en todas partes. Creo que vende muchísimo; en el rock sólo hay caras furiosas. No sé, en cambio, si es igual de atractiva la compasión, que las personas compartan sus problemas y dificultades. Yo sí me enojo, pero este es un acto de intimidad, como el sexo. No me enojo ni me desvisto delante de cualquier persona. Soy un individuo muy púdico en estas circunstancias. Me parece que expreso mejor la empatía y que esta inclinación, como es obvio, se manifiesta en mis canciones.
Tocan la puerta. El agente de prensa ordena concluir el interrogatorio. A Drexler todavían lo esperan dos periodistas. Dice que no disfruta con este corset, que le gustaría conversar más distendido. Vencer el orden con una dosis de caos. Sin caos no habría canciones, sin orden no habría discos ni conciertos.

Hiperactividad creativa
En "Cara B", Jorge Drexler combinó sus canciones más conocidas ("Sea", "Todo se transforma") con composiciones nuevas, rarezas y versiones de temas de Caetano Veloso y Alfredo Zitarrosa. En total, son 32 canciones, dos discos y un DVD. El material fue grabado durante una serie de siete conciertos que Drexler ofreció en diferentes ciudades de Cataluña. En simultáneo con la difusión de este trabajo, el cantautor montevideano prepara un par de recitales en Madrid, otro en Londres y otro en el País Vasco.

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