28 Diciembre 2002 Seguir en 
Causas diversas han motivado a la Corte Suprema para posponer nuevamente su fallo sobre redolarización de los depósitos pesificados, pero la razón fundamental no ha sido la presión ejercida desde el gobierno. En un orden de prioridades que podría llevar el acuerdo hasta bastante después de la feria de enero, lo inmediato ha sido la disparidad de criterios producida nuevamente entre los jueces y que deja sin la mayoría indispensable a un fallo que defienda el derecho de propiedad y establezca a la vez cómo habrá de restablecerse. Contrariamente a la suposición de que la presión política oficial detuvo al tribunal, en su entorno puede advertirse el profundo temor a que un paso en falso provoque el derrumbe de las expectativas favorables con que está transcurriendo la realidad económica, a la espera de un acuerdo con el Fondo Monetario. La Corte -como se ha señalado en más de una oportunidad en este lugar- es en ocasiones muy especiales un tribunal político al que no le es posible fallar contra los intereses generales o del país; en este caso la eventual recaída en las peores instancias de la crisis. Un reciente fallo revocatorio de la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata anuló el de primera instancia que generalizó la devolución de fondos a los ahorristas, invocando precisamente la razón señalada, y ese es el problema que la Corte no puede ignorar.
Operación incierta
Por cierto que el gobierno respira esta vez con menor dificultad, aunque el pronóstico sobre el acuerdo con el Fondo Monetario tendrá un nuevo condicionamiento, y es el de quedar ad referéndum de lo que el máximo tribunal resuelva, si el acuerdo se suscribe finalmente antes que el fallo de los jueces. La inquietud más urgente pasa ahora por el reducido concurso de gobernadores justicialistas que Eduardo Duhalde tuvo en la cita de Olivos para analizar la forma de paralizar definitivamente la interna justicialista. La ausencia no prevista de Carlos Reutemann y sus declaraciones simultáneas en el sentido de que sin el comicio partidario el partido puede quebrarse y, por consiguiente, no lo comparte, ha desequilibrado el juego del Presidente. Pero no sólo por esa definición del gobernador santafesino, sino por lo que significa como advertencia de lo que puede ocurrir en un nuevo congreso partidario convocado para anular la interna, modificando la decisión anterior.
Al menos, cuatro mandatarios más de los que apoyaron los congresos precedentes comparten hoy la posición de Reutemann. El panorama presentado por el duhaldismo se contaminó antes de la reunión de anteayer en Olivos, al tomar volumen la campaña encabezada por el diputado bonaerense José María Bancalari para promover la candidatura presidencial de Duhalde. Ese fue el punto que en el cónclave de Olivos requirió mayor aclaración, especialmente de Carlos Rovira y Néstor Kirchner. Además de suscitar incomodidades muy evidentes en el propio entorno presidencial. (De nuestra Sucursal)
Operación incierta
Por cierto que el gobierno respira esta vez con menor dificultad, aunque el pronóstico sobre el acuerdo con el Fondo Monetario tendrá un nuevo condicionamiento, y es el de quedar ad referéndum de lo que el máximo tribunal resuelva, si el acuerdo se suscribe finalmente antes que el fallo de los jueces. La inquietud más urgente pasa ahora por el reducido concurso de gobernadores justicialistas que Eduardo Duhalde tuvo en la cita de Olivos para analizar la forma de paralizar definitivamente la interna justicialista. La ausencia no prevista de Carlos Reutemann y sus declaraciones simultáneas en el sentido de que sin el comicio partidario el partido puede quebrarse y, por consiguiente, no lo comparte, ha desequilibrado el juego del Presidente. Pero no sólo por esa definición del gobernador santafesino, sino por lo que significa como advertencia de lo que puede ocurrir en un nuevo congreso partidario convocado para anular la interna, modificando la decisión anterior.
Al menos, cuatro mandatarios más de los que apoyaron los congresos precedentes comparten hoy la posición de Reutemann. El panorama presentado por el duhaldismo se contaminó antes de la reunión de anteayer en Olivos, al tomar volumen la campaña encabezada por el diputado bonaerense José María Bancalari para promover la candidatura presidencial de Duhalde. Ese fue el punto que en el cónclave de Olivos requirió mayor aclaración, especialmente de Carlos Rovira y Néstor Kirchner. Además de suscitar incomodidades muy evidentes en el propio entorno presidencial. (De nuestra Sucursal)







