07 Junio 2008 Seguir en 
Prince cumple sus 50 hoy, Madonna los festejará el 16 de agosto y Michael Jackson el 29 de ese mes. Son las tres figuras del pop más grande del momento, condición que mantienen desde hace varias décadas. Sus carreras se convirtieron en modelos para las nuevas generaciones de cantantes, y el éxito sigue sonriéndoles, más allá de algunos sinsabores.
Comparten mucho más que fama, dinero, un estilo musical y parte de su público en todo el mundo. Se las ingeniaron para ser noticia siempre, para no dejar de figurar en los diarios aún cuando no tenían nada nuevo para mostrar. Y los tres siguen activos, grabando, filmando videos o probando suerte en otras artes, como Madonna con el cine.
En los últimos 30 años, marcaron a más de una generación con su música y su color. Hicieron amigos y enemigos, fanáticos seguidores y detractores a ultranza. Pero siempre estuvieron presentes y en boca de todos.
Los tres, además, crecieron y triunfaron trabajando en paralelo, sin chocarse ni cruzarse. Las caídas que fueron sufriendo a lo largo de sus vidas, fueron por separado y en distintos momentos. El periodista Sebastián Ramos del diario "La Nación" trazó similitudes y difrencias entre estos tres artistas, y destacó: "en tiempos de revisionismo continuo, pensado cada vez más a corto plazo, su obra -o al menos la que crearon en sus años de juventud, cuando su única religión era la búsqueda permanente- es hoy la banda de sonido que vuelve en estratégico ataque ochentoso y como relectura de una década pop, de colores brillantes, bailable, en la que los valores estéticos prevalecieron y, casi sin querer queriendo, conjuraron para eliminar más de un prejuicio".
Comparten mucho más que fama, dinero, un estilo musical y parte de su público en todo el mundo. Se las ingeniaron para ser noticia siempre, para no dejar de figurar en los diarios aún cuando no tenían nada nuevo para mostrar. Y los tres siguen activos, grabando, filmando videos o probando suerte en otras artes, como Madonna con el cine.
En los últimos 30 años, marcaron a más de una generación con su música y su color. Hicieron amigos y enemigos, fanáticos seguidores y detractores a ultranza. Pero siempre estuvieron presentes y en boca de todos.
Los tres, además, crecieron y triunfaron trabajando en paralelo, sin chocarse ni cruzarse. Las caídas que fueron sufriendo a lo largo de sus vidas, fueron por separado y en distintos momentos. El periodista Sebastián Ramos del diario "La Nación" trazó similitudes y difrencias entre estos tres artistas, y destacó: "en tiempos de revisionismo continuo, pensado cada vez más a corto plazo, su obra -o al menos la que crearon en sus años de juventud, cuando su única religión era la búsqueda permanente- es hoy la banda de sonido que vuelve en estratégico ataque ochentoso y como relectura de una década pop, de colores brillantes, bailable, en la que los valores estéticos prevalecieron y, casi sin querer queriendo, conjuraron para eliminar más de un prejuicio".







