Los desocupados mayores de 50 años suelen acceder a puestos donde se los emplea en negro

A diferencia de lo que ocurre en el mundo desarrollado, donde está prohibido poner límites de edad, en la Argentina persisten los prejuicios.

DISTINTAS GENERACIONES. A diferencia de lo que se cree, con la edad no disminuyen las facultades psicofísicas. DISTINTAS GENERACIONES. A diferencia de lo que se cree, con la edad no disminuyen las facultades psicofísicas.
25 Mayo 2008
Una de las pocas posibilidades que existe para las personas mayores, en un mercado laboral casi cerrado para ellas, son las empresas poco formales, porque suelen emplearlas en negro. También hay algunos rubros donde se prefiere a los mayores, como las porterías de los edificios o en puestos de serenos u ordenanzas. "Se busca a gente de 50 años, pero son tareas no muy calificadas", aclaró María Oterino de Abatte, psicóloga laboral que dirige una consultora de selección de personal.
En una persona de edad madura se busca responsabilidad, por un lado, y por otro que no tenga demasiadas aspiraciones de progreso para que pueda permanecer en el cargo, según explicó la experta.
"Cuando son posiciones demasiado acotadas en cuanto a crecimiento, una persona joven permanecerá en el trabajo hasta tanto consiga otro mejor. En cambio, aquellos mayores que tienen muy cerrado el horizonte laboral permanecen en esa posición", dijo.
Ocasionalmente, hay cargos calificados a los que accede un mayor. Por ejemplo, Oterino seleccionó hace unos días a un ingeniero ambientalista para una empresa minera. "Es una especialidad que no es fácil conseguir y no tuvieron problemas en tomar a una persona de 62 años -señaló-. Eso de la discriminación por edad es muy nuestro. En los países del primer mundo ni siquiera preguntan qué edad tiene el postulante. Está prohibidísimo poner límite. No hay discriminación por sexo ni por edad".
También comentó que desde hace bastante tiempo las empresas han dejado de considerar valiosa la experiencia de una persona madura. "Hay una tendencia a tomar pasantes, formarlos y desarrollarlos. Gente joven a la que consideran con mucho potencial -indicó-. Surgen de una selección muy exigente y los van formando para que sean cuadros de reemplazo de jefes el día de mañana".
Por otra parte, una gerontóloga sostiene que la edad no es limitante, sino que se trata de un prejuicio de nuestra sociedad.
"El límite de la capacidad laboral está determinado por la capacidad funcional de cada ser humano. La edad es sólo un detalle en el desarrollo del ser humano -remarcó la médica Aurora Rueda-. Hoy se cree que las personas mayores dejan de tener capacidad laboral porque pierden funciones. A ese prejuicio lo llegan a asumir los mismos mayores y se autodesvalorizan".
Rueda aclaró que está probado que el ser humano tiene capacidad de desarrollo hasta muy entrado en años. Depende no sólo del individuo sino de la confianza que ponga la sociedad en él. "Una sociedad que excluye a una persona mayor y cercena la posibilidad de incorporar su experiencia, su conocimiento, es una sociedad que no tiende al progreso", sentenció la profesional
Para resolver el problema de la gente joven que espera ocupar el puesto del anciano, en la universidad, propone que se creen cargos de consejería, de extensión o de posgrados.
En el ámbito público se han creado programas nacionales de voluntariado y becas para adultos mayores, destinados a que transmitan su experiencia a las nuevas generaciones. Esos programas se están ejecutando en Tucumán, según afirmó la directora de Familia, Fátima Forté.

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