22 Mayo 2008 Seguir en 
En 1974, un comité ejecutivo, integrado por varias instituciones afines al libro, organizó la primera Feria Internacional El Libro “Desde el autor al lector”. En 1984, el comité se convirtió en la Fundación del Libro. Esta entidad civil sin fines de lucro está integrada por la Sociedad Argentina de Escritores, la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones, el Sector de Libros y Revistas de la Cámara Española de Comercio, la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines, y la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines. Su objetivo es la promoción del libro y de los hábitos de lectura. La primera Feria se realizó entre el 1 y el 17 de marzo de 1975, en el Centro Municipal de Exposiciones de Buenos Aires.
Hoy, este acontecimiento anual convoca más de un millón de personas. Pocas veces Tucumán estuvo bien representado en los stands la Provincia y de la Universidad Nacional de Tucumán, cuando esta los tenía. El argumento histórico para justificar nuestra casi siempre pobre representación fue el económico: nunca hay plata para cultura. Tal vez el mejor momento fue la década de 1990, cuando la UNT exhibía su gran producción editorial.
Este año, nuestro diario invitó tres escritores a recorrer la 34ª Feria Internacional del Libro. que concluyó hace pocos días. Sus observaciones y opiniones fueron reproducidas a través de artículos publicados en nuestra edición diaria y en LA GACETA Literaria. Los intelectuales coincidieron en lo escaso de la presencia de la Provincia y de la Universidad. (Esta última, cuya producción es constante, ocupó un rincón en un stand de diferentes casas de estudios). Uno de ellos señaló que lo insólito es que en el stand de la Provincia le dijeron que lo pobre de la muestra se debía a que en ese pabellón no se podían vender ejemplares, y que por ese motivo no se había convocado a los autores a enviarlos. Sin embargo, comprobó que en los puestos de San Juan, Chaco y Corrientes no sólo se vendían libros sino también discos compactos. Desde todo punto de vista, nos parece absurdo que se asista a una feria de esa envergadura y que los libros no se vendan.
Hace pocos días, comentamos un aspecto del trabajo “Libros, música y medios”, elaborado por la Secretaría de Cultura de la Nación, en el que se indica que en 2007 en Tucumán había 32 editoriales, y que la provincia ocupaba el octavo lugar en la producción de libros. Los datos fueron proporcionadas por los gobiernos provinciales, la AFIP, el Indec y la Cámara Argentina del Libro.
Si es realmente cierto que hay 32 editoriales en la provincia, una gran cantidad de libros podría haber encontrado un lugar en el stand provincial. El hecho de venderlos implicaba además beneficiar a sus autores, que, en general, se hacen cargo del costo de parte cuando no de toda la edición. Abundante o escasa, esta producción editorial local es prácticamente desconocida incluso por los tucumanos y si no llega a la comunidad significa que el esfuerzo es inútil. Se pone en evidencia la falta de políticas culturales e institucionales que permitan a los comprovincianos, a los educadores y a los representantes del pueblo conocer a sus escritores e investigadores. Para que ello ocurra, la enseñanza de la historia, la geografía, la cultura, la ciencia, la economía de Tucumán debería impartirse en los tres ciclos de la educación.
Si los funcionarios provinciales y las autoridades universitarias no le asignan la importancia a la producción cultural, si no se generan políticas coherentes y serias, la participación tucumana en la Feria del Libro dejará mucho que desear y sólo cumplirá un papel decorativo.
Hoy, este acontecimiento anual convoca más de un millón de personas. Pocas veces Tucumán estuvo bien representado en los stands la Provincia y de la Universidad Nacional de Tucumán, cuando esta los tenía. El argumento histórico para justificar nuestra casi siempre pobre representación fue el económico: nunca hay plata para cultura. Tal vez el mejor momento fue la década de 1990, cuando la UNT exhibía su gran producción editorial.
Este año, nuestro diario invitó tres escritores a recorrer la 34ª Feria Internacional del Libro. que concluyó hace pocos días. Sus observaciones y opiniones fueron reproducidas a través de artículos publicados en nuestra edición diaria y en LA GACETA Literaria. Los intelectuales coincidieron en lo escaso de la presencia de la Provincia y de la Universidad. (Esta última, cuya producción es constante, ocupó un rincón en un stand de diferentes casas de estudios). Uno de ellos señaló que lo insólito es que en el stand de la Provincia le dijeron que lo pobre de la muestra se debía a que en ese pabellón no se podían vender ejemplares, y que por ese motivo no se había convocado a los autores a enviarlos. Sin embargo, comprobó que en los puestos de San Juan, Chaco y Corrientes no sólo se vendían libros sino también discos compactos. Desde todo punto de vista, nos parece absurdo que se asista a una feria de esa envergadura y que los libros no se vendan.
Hace pocos días, comentamos un aspecto del trabajo “Libros, música y medios”, elaborado por la Secretaría de Cultura de la Nación, en el que se indica que en 2007 en Tucumán había 32 editoriales, y que la provincia ocupaba el octavo lugar en la producción de libros. Los datos fueron proporcionadas por los gobiernos provinciales, la AFIP, el Indec y la Cámara Argentina del Libro.
Si es realmente cierto que hay 32 editoriales en la provincia, una gran cantidad de libros podría haber encontrado un lugar en el stand provincial. El hecho de venderlos implicaba además beneficiar a sus autores, que, en general, se hacen cargo del costo de parte cuando no de toda la edición. Abundante o escasa, esta producción editorial local es prácticamente desconocida incluso por los tucumanos y si no llega a la comunidad significa que el esfuerzo es inútil. Se pone en evidencia la falta de políticas culturales e institucionales que permitan a los comprovincianos, a los educadores y a los representantes del pueblo conocer a sus escritores e investigadores. Para que ello ocurra, la enseñanza de la historia, la geografía, la cultura, la ciencia, la economía de Tucumán debería impartirse en los tres ciclos de la educación.
Si los funcionarios provinciales y las autoridades universitarias no le asignan la importancia a la producción cultural, si no se generan políticas coherentes y serias, la participación tucumana en la Feria del Libro dejará mucho que desear y sólo cumplirá un papel decorativo.







