21 Mayo 2008 Seguir en 
"Estamos notando un preocupante aumento de la pobreza". Claro y contundente, el presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, puso ayer en dudas el sistema de medición oficial sobre la realidad socioeconómica argentina, en un escenario inflacionario que golpea más a los sectores de escasos ingresos familiares.
Una semana después que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, anunciara una reducción del nivel de pobreza (ver El polémico...), la Iglesia salió a cuestionar los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en base a conclusiones del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). "Ellos siguen de cerca el punto de vista de las estadísticas, pero, además, nosotros tenemos (otro índice) que son nuestras cáritas parroquiales y ellas nos dicen que vuelve la gente para pedir más alimentos que antes", indicó Casaretto, en declaraciones reproducidas por la agencia DyN. "Esa percepción nos dice que está aumentando la pobreza", reiteró el prelado.
El estudio de la UCA, denominado "Barómetro de la Deuda Social Argentina 2008", asegura que este año "se produjo un aumento de la desigualdad a nivel social". "Esto es así dado que el mayor progreso económico se registró en los estratos medios, quedando retraídos los sectores bajos de la estructura social", indica el informe que reprodujo la agencia NA. "La recuperación económica (desde 2003) no ha favorecido a los hogares pobres, sino a los estratos medios", indicó a LA GACETA Jorge Colina, economista jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), en consonancia con el trabajo académico. El experto señaló que es una falsa concepción sostener que los subsidios estatales (para servicios y transporte público o para alimentos) sólo sirven para beneficiar a los más pobres. "Lo gozan todas las franjas sociales", dijo.
Colina remarcó que, para combatir la pobreza, el Gobierno debe frenar la inflación. "Luego respetar el federalismo, con mecanismos de distribución del ingreso que permitan a gobernadores e intendentes brindar más y mejores servicios sociales, de salud, educativos y hasta asistencia social a los habitantes de sus distritos", acotó. "En definitiva, puede interpretarse que lo que afirma la Iglesia no es más que una suerte de ausencia del Estado, con acciones locales, al estar tan centralizado el manejo de recursos", expresó.
Hasta ahora sólo hay algunas estimaciones sobre el nivel de pobreza del país hasta fines de 2007. Una de ellas fue realizada por la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), dirigida por Ernesto Kritz, que midió una suba del 30,3%. "Las consultoras tenemos una estimación, pero la Iglesia cuenta con la experiencia de la parroquia", indicó el experto ante una consulta de nuestro diario. Según Kritz, el pronunciamiento de la Iglesia implica otra cuestión de fondo: la necesidad de contar con una información estadística adecuada y confiable "para establecer dónde está parada la Argentina, social y económicamente".
Una semana después que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, anunciara una reducción del nivel de pobreza (ver El polémico...), la Iglesia salió a cuestionar los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en base a conclusiones del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). "Ellos siguen de cerca el punto de vista de las estadísticas, pero, además, nosotros tenemos (otro índice) que son nuestras cáritas parroquiales y ellas nos dicen que vuelve la gente para pedir más alimentos que antes", indicó Casaretto, en declaraciones reproducidas por la agencia DyN. "Esa percepción nos dice que está aumentando la pobreza", reiteró el prelado.
El estudio de la UCA, denominado "Barómetro de la Deuda Social Argentina 2008", asegura que este año "se produjo un aumento de la desigualdad a nivel social". "Esto es así dado que el mayor progreso económico se registró en los estratos medios, quedando retraídos los sectores bajos de la estructura social", indica el informe que reprodujo la agencia NA. "La recuperación económica (desde 2003) no ha favorecido a los hogares pobres, sino a los estratos medios", indicó a LA GACETA Jorge Colina, economista jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), en consonancia con el trabajo académico. El experto señaló que es una falsa concepción sostener que los subsidios estatales (para servicios y transporte público o para alimentos) sólo sirven para beneficiar a los más pobres. "Lo gozan todas las franjas sociales", dijo.
Colina remarcó que, para combatir la pobreza, el Gobierno debe frenar la inflación. "Luego respetar el federalismo, con mecanismos de distribución del ingreso que permitan a gobernadores e intendentes brindar más y mejores servicios sociales, de salud, educativos y hasta asistencia social a los habitantes de sus distritos", acotó. "En definitiva, puede interpretarse que lo que afirma la Iglesia no es más que una suerte de ausencia del Estado, con acciones locales, al estar tan centralizado el manejo de recursos", expresó.
Hasta ahora sólo hay algunas estimaciones sobre el nivel de pobreza del país hasta fines de 2007. Una de ellas fue realizada por la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), dirigida por Ernesto Kritz, que midió una suba del 30,3%. "Las consultoras tenemos una estimación, pero la Iglesia cuenta con la experiencia de la parroquia", indicó el experto ante una consulta de nuestro diario. Según Kritz, el pronunciamiento de la Iglesia implica otra cuestión de fondo: la necesidad de contar con una información estadística adecuada y confiable "para establecer dónde está parada la Argentina, social y económicamente".







