MUSEOS
Respecto de la nota publicada en LA GACETA el 18/5 sobre los museos de Tucumán, se menciona que José María Nougués realizó una importante donación al Museo Avellaneda. Cabe aclarar que en realidad quien realizó la donación mencionada fue Miguel Alfredo Nougués, de origen tucumano, quien vivió y murió en Buenos Aires. Su preocupación por el quehacer cultural de Tucumán fue importantísima. Una de sus inquietudes fueron los museos. En 1977 donó al Museo Histórico Avellaneda una valiosísima colección compuesta por cuadros de Palliere, Essex Vidal, Leoni Mathis, Bacle, entre otros, además de numerosas piezas de numismática. Entre ellas, se destaca la medalla de oro que el Gobierno le otorgó a Belgrano por su triunfo en Tucumán y las que él hizo acuñar en Potosí en conmoración de esa gesta. Manuscritos e impresos de gran valor completaban el conjunto de más de 2.000 piezas. En 1983 donó a la Casa Histórica su Biblioteca Tucumana, de más de 860 volúmenes, también de gran valor. Entre estos se encuentran crónicas jesuíticas originales de los siglos XVII y XVIII, de viajeros del siglo XIX, publicaciones relacionadas al Congreso de Tucumán, obras de Juan Bautista Alberdi y otros títulos. Museos de Buenos Aires le habían solicitado que donase sus colecciones al Histórico Nacional, pero Miguel Alfredo Nougués prefirió la ciudad de sus antepasados. Digo todo esto porque la generosidad de Nougués no tuvo límites y corresponde que Tucumán sepa y recuerde a quienes formaron los museos.
VIOLENCIA
Me preocupa muchísimo, como a toda la ciudadanía y al Gobierno, la violencia juvenil, dentro y fuera de la escuela, y el consumo de alcohol y de drogas entre nuestros adolescentes. En mis tiempos de estudiante también éramos jóvenes que consumíamos bebidas en las fiestas y en algunas confiterías, pero sin llegar al extremo de emborracharnos y sin hacer graves escándalos ni daños públicos. Teníamos, como es propio de esa edad, rivalidades con otros muchachos, expresadas en el tradicional enfrentamiento entre la Escuela de Comercio y el Colegio Nacional, situación que solíamos resolver con corridas por la plaza Urquiza, pero manteniendo ciertos códigos cuando el enfrentamiento se consumaba. Los principios de respeto por el otro se nos inculcaban en nuestras familias y en la sociedad. No generábamos cadenas de venganzas ni patotas que buscaran lastimar por el simple placer de dañar. Es posible que la formación humanística que recibíamos a través de las enseñanzas de nuestros profesores y de las lecturas de libros como Juvenilla o Chico Carlo, entre otros, nos trasmitieran imágenes de las travesuras propias de la juventud pero dentro de marcos éticos de respeto por los semejantes. Claro que en esa época no existían ni Rambo ni Robocop. Por el contrario, en estos días, la violencia se ha instalado en los relatos, en las películas, en la televisión, en los juegos de internet y en la sociedad toda, abarcando incluso a la familia y algunos docentes que deberían usar el aula para dar mejores ejemplos. Esto ha privado a los jóvenes de los modelos adecuados para reflexionar e imitar.

Bulnes 72
S.M. de Tucumán
SAN PEDRO DE COLALAO
Los dueños de casas de veraneo de San Pedro de Colalao nos vemos cada vez más amenazados por cuanto día a día aumentan los peligros de robo, agravados por la inoperancia policial que, en esta época del año, cuando muchas casas permanecen cerradas, no realizan ningún tipo de control para evitar ilícitos. Solicitamos a quien corresponda que se implemente algún método de vigilancia para contrarrestar estos hechos, que se están volviendo frecuentes. Al mismo tiempo, sería bueno mantener los caminos y las calles en buenas condiciones, así como el alumbrado público, que presenta serias deficiencias.
FERIA DEL LIBRO
Muy valioso e inteligente fue el aporte de los tres intelectuales tucumanos, publicados en el último Suplemento Literario, con respecto a la Feria del Libro en Buenos Aires, la cual no difiere mucho de experimentos similares organizados con fines mercantiles. En lugar de constituirse en espacio para el aprendizaje, el diálogo con los autores, la valoración del arte poético y la construcción de una cultura participativa, resulta un cambalache mediático y carnavalesco, más apropiado para una feria barrial. Y, como todo es un gran negocio, no importa la calidad de las obras o el nivel de las discusiones, sino el aumento cuantitativo de los engendros literarios difundidos por la misma prensa que nos ofrece champú o profilácticos. Una pena si se lo ve como expectativa de un futuro mejor. Y después protestamos si los chicos no ejercitan la lectura o apenas pronuncian monosílabos como único medio de expresión. Si Alicia en el país de las maravillas o Joseph K... vivieran, cuánta magia podrían aplicar sin necesidad de la TV ni de los celulares. Pero claro, antes deberíamos aprender a leer y a escribir.

PERROS VAGABUNDOS
En respuesta a la carta del lector Albornoz Usandivaras, publicada en LA GACETA el 12/5, deseo expresar que la verdadera plaga a la cual él se refiere en forma tan peyorativa -habiendo plagas más letales en nuestra provincia- no son más que víctimas del abandono y de malos tratos por parte de muchos ciudadanos, y de la inoperancia de las autoridades correspondientes. La dificultad del mencionado lector para entender que la castración masiva de perros y gatos es uno de los pilares fundamentales en que se basa una buena política para evitar la superpoblación de animales y su sufrimiento, no es de mi incumbencia; con sólo evitar que se reproduzcan, quedan fijadas las pautas para la recolección, tratamiento sanitario y posterior adopción de estos. Disiento totalmente con su postulación sobre la práctica de la eutanasia para los animales viejos y enfermos, lo cual solamente sería viable en casos muy específicos, siempre resguardando la calidad de vida. Según aterradoras palabras del lector, “matar a un animal no es delito”, ante lo cual, lo invito a informarse mediante la lectura de la Ley Nacional Nº 14.346. El hombre practica el sadismo; los animales, jamás.
Balcarce 424
S.M. de Tucumán
BARRIO JUAN B. TERAN
Como vecino del barrio Juan B. Terán quiero expresar mi disgusto por el estado de la calle Lavaisse altura 1.500, como así también la intersección entre esta arteria y la avenida Alem al 1.800. Los pronunciados baches convirtieron a esta arteria en intransitable para los vehículos y los ómnibus, que deterioran cada vez más el pavimento. Debo denunciar, además, la existencia de matorrales en la calle Miguel Lillo y Lavaisse (nunca terminaron la pavimentación de la primera arteria citada). Es una esquina que está despoblada desde hace muchos años, y los propietarios del predio lo descuidan. La altura que alcanzan los pastos es aprovechada por la gente para arrojar desperdicios en ese lugar. Por otro lado, el foco de alumbrado público de esa esquina está quemado desde hace dos años. Espero que la Municipalidad resuelva este problema.
jrocha1975@gmail.com
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