21 Mayo 2008 Seguir en 
Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos; discusión o trato en busca de avenencia. Estas son dos acepciones de la palabra diálogo que nos brinda el Diccionario de la Real Academia Española. Se suele decir que sin diálogo no hay verdadera comunicación. Es quizás la actitud más difícil de encarar para el ser humano, porque dialogar significa expresarse y escuchar lo que la otra persona dice, y aceptar que uno puede equivocarse. Hace unos años, comenzó a emplearse en el ámbito judicial la mediación como herramienta para superar conflictos. Se busca con este proceso que las partes pueden arribar a “dictar” su propia sentencia, satisfaciendo sus requerimientos en forma consensuada, y evitar así un juicio que puede llevar varios años.
Toda iniciativa popular que redunde en beneficio de la comunidad es bienvenida. En nuestra edición del 18 de mayo dedicamos un generoso espacio a la decisión de un grupo de vecinos de El Manantial que, cansados de los robos y de la falta de servicios (cloacas, escasa iluminación), y preocupados por los hechos de violencia en las escuelas de la zona, decidió actuar por cuenta propia, apostando al diálogo y a la unidad. El grupo logró movilizar las fuerzas vivas de esa comunidad. Por ejemplo, le propusieron al comisario reunirse una vez al mes para plantear sus inquietudes. Lograron que se hicieran rondas en las calles y, en consecuencia, disminuyeron los asaltos. Los vecinos se encargaron de gestionar la construcción del cordón cuneta, la iluminación de las calles y la construcción de cloacas. No se sentían escuchados por las autoridades comunales y tomaron conciencia de que uniéndose harían valer sus derechos con más contundencia. Avanzarán ahora en la solución de un episodio de violencia ocurrido en una escuela, donde un chico amenazó a un compañero poniéndole una trincheta en el cuello. El impulsor del grupo vecinal contó cómo, a través de la mediación, logró zanjar una pelea entre jóvenes.
A mediados de abril pasado, en un debate organizado por LA GACETA sobre la violencia en las aulas se hizo hincapié en la mediación como posibilidad de contrarrestar fenómenos como el citado, que van en aumento en los establecimientos educativos. El objetivo de la comunicación debe ser llegar a un acuerdo, no tratar de imponer los propios criterios por sobre los de la otra persona. Tener la voluntad de comunicarse y de escuchar al otro es fundamental, porque la comunicación no es un don innato; es una habilidad que se aprende. Una psicóloga que integra el Ministerio de Educación definió la mediación como una herramienta institucional que sirve para educar en la construcción de una sociedad justa, tolerante, solidaria, igualitaria y respetuosa de la diversidad; una democracia que sea comprendida como conjunto de valores que conforman un estilo de vida y un modo de resolver conflictos. Pero para ello es necesario un aprendizaje de habilidades sociales .
La incomunicación es la madre de muchos conflictos. A menudo, los representantes del pueblo hacen oídos sordos a los reclamos y a las peticiones de los ciudadanos, cuando justamente han sido elegidos para ocupar un cargo con la condición de trabajar por el bien común. Los vecinos de El Manantial descubrieron que la unión hace la fuerza y que juntos pueden conseguir respuestas a sus problemas. La experiencia es sumamente positiva, porque la unión, el diálogo y la mediación generan solidaridad y comunicación, que llevan a limar las diferencias, a actuar en beneficio de todos, y a crear conciencia y participación ciudadana.
Toda iniciativa popular que redunde en beneficio de la comunidad es bienvenida. En nuestra edición del 18 de mayo dedicamos un generoso espacio a la decisión de un grupo de vecinos de El Manantial que, cansados de los robos y de la falta de servicios (cloacas, escasa iluminación), y preocupados por los hechos de violencia en las escuelas de la zona, decidió actuar por cuenta propia, apostando al diálogo y a la unidad. El grupo logró movilizar las fuerzas vivas de esa comunidad. Por ejemplo, le propusieron al comisario reunirse una vez al mes para plantear sus inquietudes. Lograron que se hicieran rondas en las calles y, en consecuencia, disminuyeron los asaltos. Los vecinos se encargaron de gestionar la construcción del cordón cuneta, la iluminación de las calles y la construcción de cloacas. No se sentían escuchados por las autoridades comunales y tomaron conciencia de que uniéndose harían valer sus derechos con más contundencia. Avanzarán ahora en la solución de un episodio de violencia ocurrido en una escuela, donde un chico amenazó a un compañero poniéndole una trincheta en el cuello. El impulsor del grupo vecinal contó cómo, a través de la mediación, logró zanjar una pelea entre jóvenes.
A mediados de abril pasado, en un debate organizado por LA GACETA sobre la violencia en las aulas se hizo hincapié en la mediación como posibilidad de contrarrestar fenómenos como el citado, que van en aumento en los establecimientos educativos. El objetivo de la comunicación debe ser llegar a un acuerdo, no tratar de imponer los propios criterios por sobre los de la otra persona. Tener la voluntad de comunicarse y de escuchar al otro es fundamental, porque la comunicación no es un don innato; es una habilidad que se aprende. Una psicóloga que integra el Ministerio de Educación definió la mediación como una herramienta institucional que sirve para educar en la construcción de una sociedad justa, tolerante, solidaria, igualitaria y respetuosa de la diversidad; una democracia que sea comprendida como conjunto de valores que conforman un estilo de vida y un modo de resolver conflictos. Pero para ello es necesario un aprendizaje de habilidades sociales .
La incomunicación es la madre de muchos conflictos. A menudo, los representantes del pueblo hacen oídos sordos a los reclamos y a las peticiones de los ciudadanos, cuando justamente han sido elegidos para ocupar un cargo con la condición de trabajar por el bien común. Los vecinos de El Manantial descubrieron que la unión hace la fuerza y que juntos pueden conseguir respuestas a sus problemas. La experiencia es sumamente positiva, porque la unión, el diálogo y la mediación generan solidaridad y comunicación, que llevan a limar las diferencias, a actuar en beneficio de todos, y a crear conciencia y participación ciudadana.







