Cibrián compró obras de artistas tucumanos
Durante su paso por la provincia, el productor y director de "El fantasma" adquirió 16 cuadros; 14 de ellos pertenecen a Rubén Kempa, uno es de Roberto Koch y otro, de Alejandro Contreras Moiraghi. Por todos pagó casi un total de $10.000. Interés por los autos antiguos y por la pintura matérica.
20 Mayo 2008 Seguir en 
Pepe Cibrián Campoy no sólo movilizó el teatro con "El fantasma de Cibrián-Mahler", la adaptación de la famosa obra de Oscar Wilde "El fantasma de Canterville", sino también el mercado de arte local. Hasta el domingo, el famoso productor y director había adquirido 16 pinturas de artistas tucumanos.
Cibrián visitó sorpresivamente los dos galerías que funcionan en el centro (la que dirige Adriana Plaza de Terán y El Taller, de María Elvira Forenza y Mariana Sabeh) así como el pub Rojo Estoy, en Yerba Buena.
En su recorrido (el viernes y el sábado por la mañana) compró 14 obras de Rubén Kempa, una de Roberto Koch y otra de Alejandro Contreras Moiraghi. Las pinturas de estos dos últimos artistas le costaron a Cibrián más de $ 5.500, en tanto que tres de las obras de Kempa fueron compradas por $1.000 cada una, y el resto a valores inferiores. Gastó cerca de $10.000. Aunque no se conoce con precisión el porcentaje, por lo general, las galerías se quedan con el 30% del valor total de la compra.
De Kempa a Cibrián le interesó una serie de imágenes de autos de las décadas del 50 y del 60, que el artista expuso el año pasado; de Contreras Moiraghi, la serie de los tipitos, y de Koch, una pintura matérica. El productor comentó que es un gran admirador del arte, y que en su casa tiene cuadros ubicados hasta en el techo. En particular, en la serie de los autos una de las obras le hizo recordar a su madre, la popular actriz Ana María Campoy.
En cuanto al teatro, Cibrián prácticamente llenó tres veces las salas del Alberdi durante el sábado y las dos funciones del domingo. Pero el éxito de la obra también se puede medir en las funciones vendidas a los colegios secundarios.
Desde el miércoles pasado el elenco no dejó de trabajar, y sumaron 7.000 los estudiantes que pudieron ver esta versión de la puesta -a precios reducidos- que no contó con la actuación de Cibrián Campoy (él sólo protagonizó las tres del sábado y el domingo).
Las puestas del dúo conformado por Cibrián y Angel Mahler ya son una marca registrada en esta ciudad; siempre han contado con el respaldo del público, a pesar de que las entradas no eran económicas. Lo novedoso en este caso fue la adquisición de obras de arte de artistas locales. El actor, productor y director todavía se encuentra en esta provincia descansando en los Valles Calchaquíes, y se estima que regresará a Buenos Aires mañana o el jueves.
Cibrián visitó sorpresivamente los dos galerías que funcionan en el centro (la que dirige Adriana Plaza de Terán y El Taller, de María Elvira Forenza y Mariana Sabeh) así como el pub Rojo Estoy, en Yerba Buena.
En su recorrido (el viernes y el sábado por la mañana) compró 14 obras de Rubén Kempa, una de Roberto Koch y otra de Alejandro Contreras Moiraghi. Las pinturas de estos dos últimos artistas le costaron a Cibrián más de $ 5.500, en tanto que tres de las obras de Kempa fueron compradas por $1.000 cada una, y el resto a valores inferiores. Gastó cerca de $10.000. Aunque no se conoce con precisión el porcentaje, por lo general, las galerías se quedan con el 30% del valor total de la compra.
De Kempa a Cibrián le interesó una serie de imágenes de autos de las décadas del 50 y del 60, que el artista expuso el año pasado; de Contreras Moiraghi, la serie de los tipitos, y de Koch, una pintura matérica. El productor comentó que es un gran admirador del arte, y que en su casa tiene cuadros ubicados hasta en el techo. En particular, en la serie de los autos una de las obras le hizo recordar a su madre, la popular actriz Ana María Campoy.
En cuanto al teatro, Cibrián prácticamente llenó tres veces las salas del Alberdi durante el sábado y las dos funciones del domingo. Pero el éxito de la obra también se puede medir en las funciones vendidas a los colegios secundarios.
Desde el miércoles pasado el elenco no dejó de trabajar, y sumaron 7.000 los estudiantes que pudieron ver esta versión de la puesta -a precios reducidos- que no contó con la actuación de Cibrián Campoy (él sólo protagonizó las tres del sábado y el domingo).
Las puestas del dúo conformado por Cibrián y Angel Mahler ya son una marca registrada en esta ciudad; siempre han contado con el respaldo del público, a pesar de que las entradas no eran económicas. Lo novedoso en este caso fue la adquisición de obras de arte de artistas locales. El actor, productor y director todavía se encuentra en esta provincia descansando en los Valles Calchaquíes, y se estima que regresará a Buenos Aires mañana o el jueves.







