20 Mayo 2008 Seguir en 
El domingo se recordó el Día Internacional de los Museos. La celebración tiene su origen en la Cruzada de los Museos, campaña informativa organizada en 1951 por la Unesco, y el Consejo Internacional de los Museos (ICOM), con el propósito de crear conciencia del relevante papel que cumplen los museos en la sociedad. En 1997, durante la XII Conferencia General del ICOM en Leningrado, y considerando aquella iniciativa, fue instaurado el 18 de mayo como una fecha significativa en que las naciones se unen en una suerte de fiesta de los museos.
En su última sesión, la Legislatura tucumana aprobó un proyecto por el cual se declara el estado de emergencia edilicia de todos los museos de la provincia. Se señala el carácter urgente de su recuperación. La iniciativa acompaña la decisión del Poder Ejecutivo ya en marcha de restaurar los museos Navarro, Avellaneda, Folclórico y la Casa Padilla. Según la directora provincial de Patrimonio, las obras se ejecutarán en tres etapas; la primera, en la que se invertirán $ 600.000, estará finalizada a fines de junio, según los plazos que proyectados por la Dirección de Arquitectura y Urbanismo y el Ente de Infraestructura, a cargo de las remodelaciones.
La funcionaria afirmó que los trabajos se harán simultáneamente en los cuatro museos pero sólo la Casa Padilla y el Museo Folclórico permanecerán con sus puertas cerradas al público. En la primera etapa, se restaurarán los frentes y las salas de adelante y se concluirá a fines de junio. Entre octubre y noviembre estará listo el acondicionamiento total del Museo Folclórico y, en un tercer tramo, finalizarán las obras en el Avellaneda y el Timoteo Navarro. La titular de la repartición anticipó que todos los museos tendrán nueva iluminación y sistemas de sonorización, y se instalarán videos interactivos. En cada una de las salas se llevarán a cabo trabajos específicos.
La ex directora provincial de Patrimonio, que renunció en enero pasado, dijo que durante su gestión no hubo voluntad política de mejorar los museos y afirmó que si hubiera habido una planificación, a través de una política de preservación de los bienes culturales, la situación actual sería diferente.
Fueron necesarias 17 marchas “Tucumán no se vende”, impulsadas por colegios profesionales, instituciones culturales, universitarias y ciudadanos comunes, para que el Poder Ejecutivo reviera su intención de vender cinco edificios del patrimonio arquitectónico. A causa de estas manifestaciones, renunciaron tres funcionarios que disentían con las intenciones del Gobierno. La elección de San Miguel de Tucumán para la realización de la Cumbre del Mercosur, por cierto, aceleró notablemente el cambio de rumbo: de una actitud desaprensiva hacia nuestro patrimonio histórico, se pasó a una posición proteccionista y, según se anunció, se dispondrá del dinero necesario para efectuar las refacciones más urgentes, que estarán listas para la llegada de los presidentes.
Creemos que sin una política cultural seria y coherente, en la que además cada área disponga de un presupuesto acorde con sus necesidades, las acciones serán efímeras. Los distintos gobiernos han argumentado siempre la falta de dinero para ocuparse del mantenimiento del patrimonio histórico que es responsabilidad del Estado, según la Constitución provincial. En buena hora si este inusitado interés del Ejecutivo por la restauración de los museos provinciales implica asumir la responsabilidad que le compete. En poco tiempo, se sabrá si fue una decisión a conciencia o una acción demagógica.
En su última sesión, la Legislatura tucumana aprobó un proyecto por el cual se declara el estado de emergencia edilicia de todos los museos de la provincia. Se señala el carácter urgente de su recuperación. La iniciativa acompaña la decisión del Poder Ejecutivo ya en marcha de restaurar los museos Navarro, Avellaneda, Folclórico y la Casa Padilla. Según la directora provincial de Patrimonio, las obras se ejecutarán en tres etapas; la primera, en la que se invertirán $ 600.000, estará finalizada a fines de junio, según los plazos que proyectados por la Dirección de Arquitectura y Urbanismo y el Ente de Infraestructura, a cargo de las remodelaciones.
La funcionaria afirmó que los trabajos se harán simultáneamente en los cuatro museos pero sólo la Casa Padilla y el Museo Folclórico permanecerán con sus puertas cerradas al público. En la primera etapa, se restaurarán los frentes y las salas de adelante y se concluirá a fines de junio. Entre octubre y noviembre estará listo el acondicionamiento total del Museo Folclórico y, en un tercer tramo, finalizarán las obras en el Avellaneda y el Timoteo Navarro. La titular de la repartición anticipó que todos los museos tendrán nueva iluminación y sistemas de sonorización, y se instalarán videos interactivos. En cada una de las salas se llevarán a cabo trabajos específicos.
La ex directora provincial de Patrimonio, que renunció en enero pasado, dijo que durante su gestión no hubo voluntad política de mejorar los museos y afirmó que si hubiera habido una planificación, a través de una política de preservación de los bienes culturales, la situación actual sería diferente.
Fueron necesarias 17 marchas “Tucumán no se vende”, impulsadas por colegios profesionales, instituciones culturales, universitarias y ciudadanos comunes, para que el Poder Ejecutivo reviera su intención de vender cinco edificios del patrimonio arquitectónico. A causa de estas manifestaciones, renunciaron tres funcionarios que disentían con las intenciones del Gobierno. La elección de San Miguel de Tucumán para la realización de la Cumbre del Mercosur, por cierto, aceleró notablemente el cambio de rumbo: de una actitud desaprensiva hacia nuestro patrimonio histórico, se pasó a una posición proteccionista y, según se anunció, se dispondrá del dinero necesario para efectuar las refacciones más urgentes, que estarán listas para la llegada de los presidentes.
Creemos que sin una política cultural seria y coherente, en la que además cada área disponga de un presupuesto acorde con sus necesidades, las acciones serán efímeras. Los distintos gobiernos han argumentado siempre la falta de dinero para ocuparse del mantenimiento del patrimonio histórico que es responsabilidad del Estado, según la Constitución provincial. En buena hora si este inusitado interés del Ejecutivo por la restauración de los museos provinciales implica asumir la responsabilidad que le compete. En poco tiempo, se sabrá si fue una decisión a conciencia o una acción demagógica.







