Un nuevo desafío para el sector azucarero

El convenio que acaban de suscribir los azucareros expondrá el verdadero nivel de compromiso en la actividad. Dudas sobre cómo se ejecutarán los controles. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

19 Mayo 2008
El acuerdo que días atrás firmaron los industriales azucareros del CART y las entidades cañeras UCIT y Cactu sin dudas será útil. Si el convenio se ejecuta tal como está previsto, favorecerá un ordenamiento en la producción y en la comercialización del azúcar, nada menos. En caso de incumplimiento, el pacto al menos servirá para conocer si la actual conducción de la institución industrial azucarera de Tucumán tiene verdadera representatividad entre los dueños de ingenios de la provincia, y si realmente hay voluntad de erradicar el “sálvese quien pueda”, frase que parece ser el leit motiv de la actividad azucarera últimamente.
A diferencia de lo que suele suceder cuando se firman convenios en el sector azucarero, el reciente acuerdo no surgió de largas y tediosas reuniones entre los factores de la actividad, sino como consecuencia de las fuertes presiones de sectores cañeros para que los líderes de la actividad promuevan una urgente suba del precio del azúcar. El acuerdo fue pergeñado el martes último, un día antes de la histórica jornada de protestas que incluyó movilizaciones en Concepción y en el centro capitalino, y que tuvo a grupos cañeros como protagonistas.
Por ahora, el convenio es más referencial que un verdadero compromiso por parte del espectro amplio y heterogéneo que conforma la actividad azucarera de Tucumán. Los industriales Julio Colombres (presidente del CART) y Jorge Rocchia Ferro (vice), junto a los titulares de UCIT, Sergio Fara, y de Cactu, Humberto Gordillo, se comprometieron a conformar una mesa de conducción azucarera en Tucumán. Esta institución se ocupará de tomar decisiones comerciales y productivas por consenso, y de observar que se cumplan tales medidas. El documento también dispone que en la primera etapa de la zafra se producirán azúcares crudos para la exportación, a fin de reducir la oferta de azúcar blanco en el mercado interno, para impulsar una mejora en el precio del producto. Los firmantes resolvieron que se inmovilizarán los azúcares blancos que pudieran elaborarse en la primera etapa de la campaña mediante la constitución de warrants. El convenio también fija un porcentaje de exportación del 28% para la presente campaña -se devolverá a sus dueños lo que no se venda al exterior-. Además, estipula que se solicitará al Gobierno nacional un aumento del precio máximo del paquete de 1 kilo de azúcar puesto en Buenos Aires, y el acompañamiento del Gobierno provincial en estas gestiones. Sobre este punto, desde el Estado tucumano se asegura que hubo un avance, y que probablemente mañana se formule un anuncio oficial de que se autorizó una suba del 3% del paquete de azúcar que se ofrece en góndola.
El acuerdo es inmejorable según se desprende de sus postulados generales, salvo porque sus autores todavía no avanzaron en la “letra chica” del texto firmado. Habrá que ver cómo se las arreglan los azucareros para lograr que todos los ingenios se dediquen a producir crudos en la primera parte de la zafra, cuando todos necesitan fondos frescos para encarar la campaña. También sería importante saber cómo se manejará el tema de la exportación, proceso que no siempre es transparente en el sector. Pero sin dudas lo más interesante será determinar qué tipo de acompañamiento al plan otorgarán -o no- los industriales azucareros de Jujuy y de Salta, acostumbrados a manejar ellos “a discreción” la estrategia comercial del sector.

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