Villa Alem está conmovida por el doble crimen

La Policía buscaba a los hombres que el sábado a la noche asesinaron a los hermanos Moreira en una fábrica de radiadores.

INEXPLICABLE. El cuerpo de Normando aparece detrás de una estantería. En el vidrio puede observarse el agujero que dejó una de las balas.
INEXPLICABLE. El cuerpo de Normando aparece detrás de una estantería. En el vidrio puede observarse el agujero que dejó una de las balas.
23 Diciembre 2002
Villa Alem está conmocionada. El brutal homicidio de los hermanos Normando y Manuel Moreira, ocurrido el sábado a la noche, dejó a los vecinos atemorizados y angustiados. El hecho ocurrió en la fábrica de radiadores de los hermanos, ubicada en La Plata 38, cuando dos hombres ingresaron violentamente con evidentes intenciones de robo.
Anoche, efectivos de la Dirección de Investigaciones, al mando de los comisarios Carlos Vega, Marcial Escobar y Luis Santana, solicitaron varias medidas judiciales para intentar detener a los autores del brutal ataque. Los hermanos Moreira eran muy queridos en Villa Alem. Allí los conocían por sus sobrenombres, a Normando, que tenía 65 años, le decían "Chichí" y a su hermano, de 67, lo conocían como "Nano". La fábrica está en esa zona desde 1953 y tiene un anexo en Moreno y La Plata.
El violento ataque ocurrió a las 20.30. El negocio ya estaba cerrado, pero los hermanos estaban todavía en el interior. En ese momento se detuvo en la puerta una moto Honda CG-125 color verde, en la que iban dos hombres que tenían puestos cascos. Uno de ellos llevaba un radiador y le habrían dicho a Normando que necesitaban que lo reparaban en forma urgente. El hombre, sin sospechar, abrió la puerta. El delincuente, entonces, se sacó el casco y al mismo tiempo habría exhibido un arma. Normando habría intentado sacarlos hacia afuera pero el atacante no le dio tiempo. "Se escucharon varios disparos y gritos. Nadie sabía lo que estaba pasando", relató Hilda Escobar, una vecina. "Chichí" recibió tres disparos, uno en la espalda, otro en el cuello y un tercero en el abdomen, y cayó muerto. Su hermano, al ver lo que estaba pasando, corrió a defenderlo, pero recibió también un disparo y una puñalada en el estómago.

Rápida huida
Aparentemente los delincuentes, al ver que ya empezaban a salir los vecinos, se asustaron y se fueron sin llevarse nada. Uno de los testigos afirmó que uno de los ladrones caminó hasta la puerta, volvió sobre sus pasos, hizo otros disparos y luego huyó junto con su cómplice. En el lugar quedaron el casco de uno de ellos y el radiador que habían llevado.
Durante el día, los hermanos habían pagado el aguinaldo a sus empleados y por eso había habido dinero en el negocio. Sin embargo, a la hora en la que ocurrió el salvaje atraco ya quedaban más fondos, a excepción de la recaudación del día. Manuel Moreira fue llevado hasta el hospital Padilla, pero llegó muerto. La Policía, con el testimonio de los vecinos, pudo realizar un retrato hablado que se asemejaría mucho a uno de los asesinos, el que se sacó el casco.
Isabel Calderón, Edmundo Silca, Lilia Moyano y Luis Agüero se mostraron muy contrariados por lo sucedido. "Eran gente excelente. Para el Día del Niño y para Navidad hacían chocolate y les daban regalos a los chicos. Siempre estaban atentos a que no le faltara nada a la gente del barrio. No tenían problemas con nadie. Es terrible que haya pasado una cosa así", coincidieron. En la zona la iluminación es mala, y los vecinos afirmaron que hay muchos asaltos.
Los investigadores confían en aclarar rápidamente el bárbaro atraco. Analizaron junto con el secretario de la Fiscalía VIII, Ernesto Baaclini, los pasos a seguir, mientras trataban de confirmar los datos que tenían sobre la identidad de los homicidas.

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