Las plumas llovieron sobre el micro con el plantel de River

La décimo tercera fecha del Torneo Clausura. "Son bromas que no lastiman", dijo un dirigente de Boca.

LA ALEGRIA AURIAZUL EN TUCUMAN. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL LA ALEGRIA AURIAZUL EN TUCUMAN. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
05 Mayo 2008
BUENOS AIRES.- Una lluvia de plumas y de maíz cayó sobre el micro con los jugadores de River ni bien llegó a La Bombonera. Desde la calle y desde los pisos superiores del estadio se arrojaron bolsas y bolsas de plumas y algún que otro huevo. El dirigente de Boca, Juan Crespi, ante una consulta respondió: "hay bromas que no lastiman". No eran elementos contundentes los que cayero.
En tanto, el DT de River, Diego Simeone, a poco de haber llegado a la cancha fue hasta el vestuario de Boca, supuestamente para saludar a su colega Carlos Ischia, como un gesto para distender la tensión.
"Como no somos los únicos, decidimos ser los mejores", se leía en un nuevo inmenso trapo que estrenó "la 12", que tapaba las tres tribunas de la cabecera norte, y subjetividades al margen, está fuera de discusión que la Argentina ofrece, en ese sentido, particularidades que no se encontrarán en otro lado. Lástima que, en nuestra falta de educación, no se adviertan los límites y pase, por caso, que el partido no pueda comenzar porque se tiran tantos rollos de papel que uno se pregunta de dónde los sacan y cómo es que nadie puede impedir que entren a un estadio. De cualquier modo, nuestro fútbol sigue siendo capaz de conmover desde el fervor del público que lo sostiene, a despecho de que sobre el terreno no siempre el juego exhibido responde a la cita.

Una tarde de pasión
Como siempre. El superclásico tiene la singularidad de convocar frente a los televisores no sólo a los hinchas que se calzan la camiseta querida y que se comen las uñas en cada avance adversario, sino también a los que ven al fútbol sin tanta pasión. Esta vez no fue la excepción y los bares tucumanos se llenaron de voces, de gritos, de alegría para unos y de tristeza para otros y, claro, de burlas.

Banderas y otras cosas. Los trapos en las tribunas dan para todo: para que se conozca el nombre de ignotos pueblos o para el mal gusto, como esa que apareció en los palcos vip haciendo alusión, con ofensas, a problemas particulares del entrenador Diego Simeone y del zaguero Eduardo Tuzzio. El primero también fue recibido con "salvavidas" al llegar al banco de suplentes. En tanto, en la tribuna alta en la que estaban ubicados cerca de 3.000 hinchas de River (muchos de ellos tenían puestos barbijos anaranjados), se recordó con cánticos nonc sanctos el reciente fallecimiento de "La Raulito", una fanática boquense.

Clásico cosmopolita. Aficionados al fútbol de todo el mundo presenciaron ayer en La Bombonera una nueva edición del superclásico. Así, se pudo ver una gran cantidad de contingentes con turistas alemanes, ingleses, japoneses, brasileños y franceses. A ellos se sumaron espectadores de distintos países de América Latina, con residencia en la ciudad de Buenos Aires.

Estadística. Boca estiró a cinco partidos la ventaja que le lleva en triunfos a River. De 182 encuentros disputados entre los archirrivales en el profesionalismo, Boca se impuso en 66 oportunidades, mientras que River lo hizo en 61. Empataron 55 veces. Los "auriazules" marcaron 252 goles y los de la banda roja convirtieron 243. (DyN)

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