Acusan a un supuesto pai por un violento asesinato

Un joven de 25 años recibió siete puñaladas. Rezaba a los gritos en la calle y hacía extrañas sesiones en un descampado. Los testigos están en su contra.

DESCONSIDERACION. Jaime murió cerca del techo que el acusado construyó en plena calle.
DESCONSIDERACION. Jaime murió cerca del techo que el acusado construyó en plena calle.
22 Diciembre 2002
Isas Lera vivía con la Biblia y un rosario entre las manos, rezando todo el día y yendo a la noche a orar a un descampado. A los vecinos, esa situación -aunque muchas veces les resultaba violenta por los gritos- no les preocupaba. Pero sí las acusaciones y las sospechas sobre abusos de menores, las invitaciones casi permanentes a las mujeres del barrio y cómo molestaba a quienes pretendían pasar por la vereda de su casa.Pero el 8 de diciembre, según la acusación de varios testigos, mató a Cristian Ramón Jaime, de 25 años, de siete puñaladas.
"El viejo (Lera) agarró a Cristian de la mano, lo hizo volver y le metió una puñalada en el estómago. El empezó a caerse para atrás, y cuando estaba en el piso lo agarró de la remera y lo siguió apuñalando", contó Pablo Bustos, vecino de los protagonistas de esta dramática historia en el barrio Pablo VI, en El Colmenar.
"Vi el movimiento por la ventana y le dije a mi señora: ?Lera ya agarró a uno de los changos?. Cuando me acerqué más me di cuenta de que era mi hermano", dijo Ramón Jaime, quien vive enfrente de la casa de Lera.
Lera es chapista y trabaja en su casa. La vereda está repleta de autos y chapas viejas que la obstruyen casi por completo; incluso parte de la calzada está ocupada por un techito improvisado donde revisa los autos.
"A todos nos hacía problemas cuando pasábamos por ahí, y decía: ?ahí va Satanás?. Pero resulta que él es el diablo", dijo una mujer que prefirió no identificarse.

Misas y ritos
Los vecinos no sabían muy bien qué hacía Lera, pero cuentan que solía asistir a misa, a bautismos y a casamientos, que bendecía las casas del barrio y que gritaba en la vereda y en un descampado cercano.
La madre de Jaime, Mirta Velázquez, comentó que también ella tuvo inconvenientes. "Estuve cuatro meses con muletas y no podía pasar; entonces un día le dije que lo hacía responsable de lo que me pudiera ocurrir, y corrió un poquito los autos", contó.
Velázquez cree que Lera le tenía bronca a Cristian porque él le reclamaba esas cosas. "Una vez, cuando el viejo me invitó a su casa, yo se lo conté y creo que discutieron", dijo.
El día del crimen, según Pablo Bustos, Lera acusó a Cristian de haber orinado en su casa, y lo esperó en la vereda con el cuchillo en la mano. El joven había ido a la casa de su madre a pedirle dinero, y al regresar sufrió el violento ataque. Varios testigos ya declararon y complicaron la situación del detenido Lera. Mañana el fiscal Héctor Musi podría tomar una decisión sobre su situación procesal.

Se quejan de la lentitud policial


El cuerpo de Cristian Jaime estuvo cerca de tres horas tirado en el piso, bajo la lluvia. "Llegaron dos policías en un remise, y mucho después los de Infantería en camioneta; ellos lo llevaron y detuvieron a Isas Lera", dijo Mirta Velázquez, la madre de la víctima.
Cristian tenía tres hijos pequeños, estaba desocupado y cobraba un plan asistencial."Cuando vienen a mi negocio y piden gaseosa u otras coimas; dicen que así vamos a tener seguridad, pero ahora ni aparecieron", se quejó Ramón Jaime, hermano de la víctima.
Los vecinos, ofuscados por el crimen, quisieron atacar a Lera (causaron algunos destrozos en su casa) pero fueron contenidos por unos 40 efectivos policiales que arrojaron gases lacrimógenos y balas de goma. "Lo cuidaban a él en lugar de detenerlo, y encima no secuestraron el revólver con el que nos amenazaba", dijo una vecina.
Además de la falta de presencia policial cuestionaron la falta de iluminación y de limpieza de los matorrales que hay en la zona. Los vecinos afirmaron haber hecho muchos reclamos a la Municipalidad de Las Talitas, sin haber obtenido respuestas.

Tamaño texto
Comentarios