La ciudad que no van a tapar las escenografías
Tanto el Gobierno como sus críticos están de acuerdo en que la Cumbre del Mercosur es una oportunidad excelente para Tucumán. Expectativas y riesgos. Lo que puede quedar. Por Roberto Delgado -Redacción LA GACETA.
03 Mayo 2008 Seguir en 
En un mundo en el que las pasiones de la ideología dividen, algunos temas generan consenso por encima de la política, aunque haya visiones diferentes. Un ejemplo es lo que ocurre con las expectativas que genera la próxima Cumbre del Mercosur: según el criterio del Gobierno, será un medio para catapultar Tucumán, y acaso sea el primer paso para otras realizaciones más ambiciosas, como la propuesta de que la provincia sea sede de la Copa América en 2011. En cambio, según políticos opositores, será un muestrario de carencias (de condiciones hoteleras, aeroportuarias, de comunicaciones y de locaciones aptas para convenciones) y será constante el riesgo de papelones. No obstante, la mayoría de los que debaten sobre la cumbre -tanto Gobierno como opositores, y hasta el grupo que llevó a cabo las 16 marchas en defensa del patrimonio urbano- coinciden en que se trata de una oportunidad positiva para Tucumán.El gobernador, José Alperovich, está exultante. "Ya está todo resuelto", dijo, y dejó en manos de sus funcionarios la tarea de resolver el intríngulis en dos meses. Primero afirmó que la Provincia aportaría 2 millones de pesos para la mejora de la capacidad hotelera; luego añadió otro millón. Y ahora, el titular del Ente de Turismo, Bernardo Racedo Aragón, reconoce que no se sabe cuánto se gastará en todo el evento, porque Cancillería aportará dinero. De eso se interpreta que la Nación dará gran parte de las directivas sobre lo que se hará, tanto si se trata de acciones (y obras) profundas como si se encaran proyectos superficiales.
El valor de la imagen
Racedo Aragón tiene claro que en apenas dos meses no se podrá hacer mucho. Además de organizar y coordinar el movimiento de visitantes y de promover ayuda para acondicionar más suites en los hoteles, parte de su tarea será estimular la creación de gigantografías que permitan disimular el mal estado de algunos edificios céntricos -como el ex hotel Corona-. Paralelamente, se crearán condiciones -también de utilería- para generar alrededor de la plaza la imagen de la ciudad colonial en la que se declaró la Independencia.
El titular de Turismo espera que esta sea una buena oportunidad para iniciar cambios en la política de Turismo, puesto que la organización de la Cumbre coincidirá (más o menos) con los tres meses de gracia que tiene para poner en práctica el programa de desarrollo turístico que le presentó a Alperovich antes de reemplazar en el cargo a Roberto Martínez Zavalía.
El encuentro del Mercosur generó además movimiento para la planificación y el cálculo de presupuesto para la puesta en valor de cuatro museos capitalinos. Una comisión que se incluye especialistas del Instituto de Historia y Patrimonio de la Facultad de Arquitectura y de otras áreas de la UNT asesorará al Gobierno.
La otra mirada
Hasta ahí lo positivo. Pero también hay que atender las críticas. ¿Qué garantías hay de que se atenderán las sugerencias de una comisión que fue creada ad hoc con presupuesto cero en un área -Cultura- que, según lo visto respecto del patrimonio- puede ser fácil víctima de los intereses políticos del Gobierno? ¿Comenzará acá a cambiar la postura oficial y se iniciará de verdad una planificación en serio, más allá de la coyuntura, de los proyectos para el despegue?
Ahora se habla de un estadio de fútbol con 35.000 butacas para 2011, pero es claro que no se logró en los últimos años ni siquiera un mediano centro de convenciones, ni mejorar la capacidad hotelera, ni evitar que se cayera la capacidad del aeropuerto. Las cosas están cambiando -se incrementa la cantidad de vuelos-, pero se ve la vigencia de la opinión de Martínez Zavalía, quien llegó a afirmar que, en materia de Turismo, estamos casi empezando de cero.
Es que pesan otras cuestiones mucho más importantes que las obras para la Cumbre y que la misma política de Turismo: la falta de visión, el hábito de trabajar en la emergencia, de parchar; la incultura urbana; la suciedad y el deambular de los perros callejeros; el parque 9 de Julio abandonado por una Municipalidad que se confiesa impotente para mantenerlo mínimamente, como no mantiene los descampados de la periferia; las veredas rotas en una ciudad poco amigable para discapacitados y para visitantes, cuyo centro -se anticipa- será blanqueado y acordonado para los días de la Cumbre.
El mayor desafío es el del cambio cultural. Si no se logra, todo será escenografía, y luego las cosas volverán a ser las de antes.







