Hay un potencial dormido que espera salir a la luz

Numerosos sitios privilegiados por la naturaleza carecen de infraestructura y difusión como para atraer a los turistas. Escaba, al sur, y Río Nío, al noreste.

RIO NIO. Los safaris de caza de paloma son uno de los atractivos.LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO RIO NIO. Los safaris de caza de paloma son uno de los atractivos.LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
20 Abril 2008
Mientras otras provincias aprovechan al máximo sus atractivos y los convierten en productos turísticos, Tucumán todavía tiene potenciales dormidos. Considera que se debe poner en valor esos lugares, conseguir que se los conozca y que en cada uno de ellos haya alguna actividad para que la gente se quede a disfrutar.
"Ahora, por ejemplo, uno va a Ibatín y no encuentra quién le explique la historia del lugar. Quedan algunas casas dispersas en el camino y una placa que rememora la fundación", comentó Eduardo Brito. Precisamente, en el sur, Ibatín podría formar parte de un interesante circuito junto con Villa de Medinas y Escaba.
En la misma zona, en Santa Ana, se puede visitar un bosque antiguo y ver los vestigios de lo que era la vieja industria azucarera. Una vez en Escaba, se puede conocer la colonia de murciélagos, una de las más grandes del mundo. "Se calculaba que tenía 12 millones de ejemplares. Era más grande que otra existente en Costa Rica, donde los estadounidenses gastan más de 50 millones de dólares al año para ir a ver volar murciélagos -mencionó Brito-. Aquí, en cambio, los tenemos abandonados. Este circuito podría estar integrado con otro de la región Norte Argentino, porque detrás de Escaba se sale a Catamarca por Balcosna y La Viña".
El embalse de Escaba también es muy apto para el turismo de aventura y de pesca (por la abundancia de pejerreyes). Por ahora, el único vestigio de infraestructura turística es una pequeña hostería de la Provincia, que permanece en estado de semiabandono.
Al norte de la capital tucumana, en Río Nío, Villa Padre Monti y el resto de la Sierra de Medinas existen también bellezas naturales incomparables. Hubo intentos aislados de explotar ese potencial, como por ejemplo la estancia Los Chorrillos, ubicada al norte de Río Nío, ofrecía un turismo rural de alto nivel. Ahora el emprendimiento se encuentra temporariamente inactivo, según dijo Brito.
Apto para un turismo aventura de buen poder adquisitivo, Río Nío es escenario de un emprendimiento privado que auspicia los safaris de caza de paloma. Según comenta el sitio www.safarisdove-outfitters.com. la paloma es una verdadera plaga en la región. La cantidad de aves vuelve apasionante a la incursión de caza, que suele practicarse entre marzo y noviembre. "Millones de palomas, como una nube, vuelan cada día desde sus dormideros hacia los campos de siembra, donde su alimentación reporta enormes daños a la agricultura local", explica el folleto virtual acerca de las cacerías que ofrece el operador Gustavo Olsen.

La excusa de los caminos
Se aduce que muchos atractivos turísticos de Tucumán no son visitados a causa del mal estado de los caminos. Pero Brito desestimó esa razón, ya que Salta convoca gran cantidad de turistas a lugares como Cachi, por ejemplo, donde se llega -desde Cafayate- por la ruta 40, con 160 kilómetros de ripio en mal estado. En cambio, para llegar a Villa Padre Monti, a 40 kilómetros de la capital, hay que recorrer apenas 20 kilómetros sin pavimento. Una ruta de ripio en buenas condiciones. "Desde Salta a Cachi también hay 80 kilómetros de ripio y, sin embargo, se hacen excursiones todos los días porque se lo puso en valor al pueblo -aclaró-. Se lo difundió y se creó infraestructura. Nosotros también tenemos atractivos. Para convertirlos en productos turísticos se necesita infraestructura: cómo llegar, dónde dormir, almorzar o cenar, y tener un museo de sitio con guías especializados".
En Tucumán, en 22.000 kilómetros cuadrados, el visitante puede encontrar todos los climas del país. Desde nieves eternas hasta desiertos. En muy corta distancia hay muchos atractivos. Por ejemplo, desde la capital hasta las Ruinas de Quilmes hay 180 kilómetros. Y en ese trayecto se pasa por 11 referencias turísticas de buen nivel (Ruinas de Lules, Famaillá y la empanada, Reserva Los Menhires, Tafí del Valle, Amaicha, etc.). "Eso no existe en Salta, por ejemplo, donde se hacen 170 kilómetros para ir a San Antonio de los Cobres por ruta (el Tren a las Nubes no está funcionando) y se pueden ver solamente dos atractivos: San Antonio con el viaducto La Polvorilla, y en el camino las Ruinas de Tastil", comparó Brito.

Maravillas escondidas
El experto señaló que en la ruta 40, que va de Amaicha a Cafayate, lo único que la gente suele visitar son las ruinas de Quilmes. Pero antes está el pueblo de Quilmes, donde hay una represa de piedra que utilizaban los indios y todavía hoy es usada por la población actual. Más adelante se encuentra El Pichao, a 8 kilómetros de Colalao del Valle. Es un oasis en medio de una zona muy árida. Allí se consiguen nueces excelentes y otras frutas (membrillos, manzana y pera) con las que los pobladores fabrican dulces. "Entre Colalao y El Pichao se encuentra El Arbolar, donde crecen los cactos más altos de todo el Valle Calchaquí. Miden entre 15 y 17 metros de altura. Se calcula que tienen más de 200 años de antigüedad y están allí escondidos. No se los conoce. Pero antes de difundir su existencia hay que buscar la manera de preservar, porque de lo contrario se producen depredaciones", alertó el empresario.
Por otra parte, opinó que se debe hacer una verdadera Ruta del Azúcar, así como Mendoza y Salta tienen la Ruta del Vino. La del azúcar partiría desde el Museo Obispo Colombres, en el parque, y recorrería la primera industria pesada que tuvo el país: los ingenios, con el cañaveral y la historia que lo rodea.
"A los circuitos básicos que tenemos hay que adosarles otros, hacer algunas obras y revalorizar lo que haya en el camino como para que los viajeros, en lugar de emplear cinco horas en recorrer un circuito empleen todo el día y almuercen en el camino -propuso-. Hoy tenemos el circuito chico, el de Tafí del Valle y Quilmes, los sábados la Feria de Simoca, el City Tour y nada más. Ese es uno de los motivos por los cuales el pasajero que viene a Tucumán no se queda".

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