19 Abril 2008 Seguir en 
VIOLENCIA ESCOLAR
Nos preguntamos sobre el porqué de la violencia escolar, como si el problema fuera privativo sólo de este sector de la sociedad actual, absolutamente desenfrenada. Desenfreno significa ausencia de límites. Sin ellos, una convivencia pacífica no existe. Violencia familiar, violencia en el fútbol, violencia en las calles, violencia en la programación de la televisión, violencia en todos lados... inclusive en la escuela. Y nadie ignora que la violencia genera más violencia. Los actores sociales, sobre todo los adultos (padres y docentes, principalmente), deben preguntarse cuánto hacen por una convivencia en paz, sin análisis superficiales que no conducen a buen puerto. El problema involucra a todos y demanda de todos una toma de conciencia. Leí en este diario que los docentes, en opinión de los padres, no están preparados. ¿Debemos interpretar que su formación profesional sólo los capacita para educar a alumnos inteligentes, dedicados, de buenos modales? ¿Adónde apunta, entonces, la consigna de “educar para la diversidad”? También leí de quejas docentes por padres ausentes, por hijos de familias conflictivas, por abandono y hasta quejas de padres por situaciones que nunca generaron violencia, y que hoy parecen molestar, como el uso del uniforme: unaforma... todos iguales en la escuela. Es un modo de inclusión y pertenencia. ¿Desencadena violencia? Estamos todos locos. ¡Límites! De esto se trata. Ya nadie los tiene, ni los quiere. Así, ni padres, ni docentes, ni adultos en general colaboran en formar niños y jóvenes para la vida, que es un límite permanente. Respeto, de ambos lados; buen trato. ¡Ejemplos! En su rápido crecimiento, los niños imitan y son espejos. Que no nos desagraden nuestros reflejos.
ALFREDO BRU
Un gran profesor nos ha dejado sin esa equidad en el trato recibido en las aulas del Gymnasium; sin esa pasión altiva y generosa con que nos contagiaba la música que, para nuestros oídos, era deslumbramiento o acaso un sello de fuego encendido para el gozo permanente de lo aprendido desde la palabra de este hombre al que nada parecía desgastarlo. Desde ese pasado compartido como alumno, Alfredo Bru será siempre una imagen armoniosa, un sonido sinfónico, salidos de esas cuerdas de luz para volverse trayectos a seguir.
PERROS ABANDONADOS
Una vez más vez es noticia en nuestra ciudad el problema de los perros abandonados, que literalmente inundan las calles tucumanas. Sin ninguna duda creo que aquí directamente los funcionarios municipales -responsables de resolver definitivamente este problema- no le dan a este tema la importancia que se merece. Estoy convencida de que esta situación no es de su agrado y no hacen nada por brindarnos soluciones a nosotros, los contribuyentes, quienes a diario tenemos que lidiar con los inconvenientes ocasionados por los animales sueltos en el microcentro y en otros sitios de nuestra capital. Como ejemplo, quiero comentar lo que me ocurrió mientras me encontraba en una galería céntrica. Tuve que quedarme en un local comercial más de 20 minutos, ya que afuera había numerosos perros peleando entre sí por una perra en celo. A pesar de los esfuerzos de los policías de la Patrulla Urbana, nos costó mucho sacarlos de la puerta del local comercial. Le pido al intendente de San Miguel de Tucumán que deje de preocuparse tanto por su presupuesto para gastos reservados y que haga algo por esta situación que involucra a todos los vecinos de la ciudad. También le reclamo, como contribuyente, que no mire hacia otro lado cuando se habla de este tema y que, para el bien de los tucumanos, ponga en marcha algún plan de trabajo que termine con esta desagradable situación, que lleva años sin resolverse.
INSEGURIDAD
Muy bueno el Panorama Tucumano de Roberto Delgado -LA GACETA 15/4-, acerca de la inseguridad en la provincia. A mi criterio, ello ocurre porque integran el Ministerio de Seguridad políticos improvisados y las consecuencias están a la vista. Los edificios y la población han crecido exponencialmente y en esta ciudad han disminuido las comisarías, cuando la lógica sería quintuplicar los locales policiales. Las seccionales del centro -1ª, 2ª y 3ª- tenían paradas fijas de vigilancia todos los días con los agentes que formaban los tercios -tres turnos de 8 horas- con 70 u 80 hombres cada uno, quienes conocían, por su permanencia, a todos los vecinos, las escuelas, los comercios y al acto detectaban a personas ajenas o desconocidas y anunciaban su presencia para tranquilidad del vecino con el toque de ronda de su silbato. Las seccionales de los barrios tenían suficientes agentes para cubrir las guardias y designar patrullas de dos hombres que, también con sus toques de ronda, llevaban tranquilidad, y que se reforzaban con patrullas de la Policía Montada, la Gendarmería. La Volanta reforzaba la vigilancia en las comisarías del interior; eran respetados e imponían autoridad. A excepción de las fuerzas de caballería, toda la Policía usaba uniforme. El color azul los identificaba de inmediato y ningún servicio privado usaba vestimenta igual o parecida. Ahora usan ropas de distintos colores y hasta mimetizada, y ya no es uniforme. Urge habilitar modernas comisarías en la provincia, en particular en la capital; devolver el manejo y la responsabilidad al comisario jurisdiccional que, con su profesionalidad -producto del paso por la Escuela de Policía y los años de servicio-, no va a dejar espacios sin cubrir. Se debe designar efectivos en cantidad suficiente y que el Ministerio de Seguridad sea cubierto con funcionarios idóneos.
PAVIMENTO INCONCLUSO
En la avenida San Ramón al 400, todos estaban contentos con la llegada del pavimento. Hasta que, de un momento a otro, nunca más aparecieron los que tenían que terminar el trabajo. Sólo se hizo media calzada. Ahora, transitar por esa calle es imposible, ya que está levantada casi 80 centímetros; ello provoca que el camión recolector de basura ya no quiera pasar por allí. La gente tiene que arrastrar la basura hasta donde llega el vehículo. Cuando hay una emergencia que requiere de una ambulancia, esta no puede llegar hasta donde está el enfermo; otro problema que causó este trabajo inconcluso es la circulación caótica de vehículos. La gente ya se cansó de hacer notas pidiendo que terminen ese trabajo, pero nadie les responde.
QUEMA DE CAÑA
Para evitar la quema de caña no hace falta aumentar actas de infracción, montos de penalizaciones, concientizar a los productores ni poner custodia en cada finca. Con sólo prohibir la recepción de caña quemada en la puerta de los ingenios se solucionaría el problema. Es una medida simple y focalizada que evitará la hipocresía y, a todas luces, será de una tremenda eficacia. Seguramente se acabarán los “chicos traviesos que prenden fuego”, y la salud de la población mejorará sustancialmente.
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.
Nos preguntamos sobre el porqué de la violencia escolar, como si el problema fuera privativo sólo de este sector de la sociedad actual, absolutamente desenfrenada. Desenfreno significa ausencia de límites. Sin ellos, una convivencia pacífica no existe. Violencia familiar, violencia en el fútbol, violencia en las calles, violencia en la programación de la televisión, violencia en todos lados... inclusive en la escuela. Y nadie ignora que la violencia genera más violencia. Los actores sociales, sobre todo los adultos (padres y docentes, principalmente), deben preguntarse cuánto hacen por una convivencia en paz, sin análisis superficiales que no conducen a buen puerto. El problema involucra a todos y demanda de todos una toma de conciencia. Leí en este diario que los docentes, en opinión de los padres, no están preparados. ¿Debemos interpretar que su formación profesional sólo los capacita para educar a alumnos inteligentes, dedicados, de buenos modales? ¿Adónde apunta, entonces, la consigna de “educar para la diversidad”? También leí de quejas docentes por padres ausentes, por hijos de familias conflictivas, por abandono y hasta quejas de padres por situaciones que nunca generaron violencia, y que hoy parecen molestar, como el uso del uniforme: unaforma... todos iguales en la escuela. Es un modo de inclusión y pertenencia. ¿Desencadena violencia? Estamos todos locos. ¡Límites! De esto se trata. Ya nadie los tiene, ni los quiere. Así, ni padres, ni docentes, ni adultos en general colaboran en formar niños y jóvenes para la vida, que es un límite permanente. Respeto, de ambos lados; buen trato. ¡Ejemplos! En su rápido crecimiento, los niños imitan y son espejos. Que no nos desagraden nuestros reflejos.
María Estela López
24 de Septiembre 1.431
Concepción (Tucumán)
24 de Septiembre 1.431
Concepción (Tucumán)
ALFREDO BRU
Un gran profesor nos ha dejado sin esa equidad en el trato recibido en las aulas del Gymnasium; sin esa pasión altiva y generosa con que nos contagiaba la música que, para nuestros oídos, era deslumbramiento o acaso un sello de fuego encendido para el gozo permanente de lo aprendido desde la palabra de este hombre al que nada parecía desgastarlo. Desde ese pasado compartido como alumno, Alfredo Bru será siempre una imagen armoniosa, un sonido sinfónico, salidos de esas cuerdas de luz para volverse trayectos a seguir.
PERROS ABANDONADOS
Una vez más vez es noticia en nuestra ciudad el problema de los perros abandonados, que literalmente inundan las calles tucumanas. Sin ninguna duda creo que aquí directamente los funcionarios municipales -responsables de resolver definitivamente este problema- no le dan a este tema la importancia que se merece. Estoy convencida de que esta situación no es de su agrado y no hacen nada por brindarnos soluciones a nosotros, los contribuyentes, quienes a diario tenemos que lidiar con los inconvenientes ocasionados por los animales sueltos en el microcentro y en otros sitios de nuestra capital. Como ejemplo, quiero comentar lo que me ocurrió mientras me encontraba en una galería céntrica. Tuve que quedarme en un local comercial más de 20 minutos, ya que afuera había numerosos perros peleando entre sí por una perra en celo. A pesar de los esfuerzos de los policías de la Patrulla Urbana, nos costó mucho sacarlos de la puerta del local comercial. Le pido al intendente de San Miguel de Tucumán que deje de preocuparse tanto por su presupuesto para gastos reservados y que haga algo por esta situación que involucra a todos los vecinos de la ciudad. También le reclamo, como contribuyente, que no mire hacia otro lado cuando se habla de este tema y que, para el bien de los tucumanos, ponga en marcha algún plan de trabajo que termine con esta desagradable situación, que lleva años sin resolverse.
INSEGURIDAD
Muy bueno el Panorama Tucumano de Roberto Delgado -LA GACETA 15/4-, acerca de la inseguridad en la provincia. A mi criterio, ello ocurre porque integran el Ministerio de Seguridad políticos improvisados y las consecuencias están a la vista. Los edificios y la población han crecido exponencialmente y en esta ciudad han disminuido las comisarías, cuando la lógica sería quintuplicar los locales policiales. Las seccionales del centro -1ª, 2ª y 3ª- tenían paradas fijas de vigilancia todos los días con los agentes que formaban los tercios -tres turnos de 8 horas- con 70 u 80 hombres cada uno, quienes conocían, por su permanencia, a todos los vecinos, las escuelas, los comercios y al acto detectaban a personas ajenas o desconocidas y anunciaban su presencia para tranquilidad del vecino con el toque de ronda de su silbato. Las seccionales de los barrios tenían suficientes agentes para cubrir las guardias y designar patrullas de dos hombres que, también con sus toques de ronda, llevaban tranquilidad, y que se reforzaban con patrullas de la Policía Montada, la Gendarmería. La Volanta reforzaba la vigilancia en las comisarías del interior; eran respetados e imponían autoridad. A excepción de las fuerzas de caballería, toda la Policía usaba uniforme. El color azul los identificaba de inmediato y ningún servicio privado usaba vestimenta igual o parecida. Ahora usan ropas de distintos colores y hasta mimetizada, y ya no es uniforme. Urge habilitar modernas comisarías en la provincia, en particular en la capital; devolver el manejo y la responsabilidad al comisario jurisdiccional que, con su profesionalidad -producto del paso por la Escuela de Policía y los años de servicio-, no va a dejar espacios sin cubrir. Se debe designar efectivos en cantidad suficiente y que el Ministerio de Seguridad sea cubierto con funcionarios idóneos.
Angel Ricardo Salguero
Thames 853
S. M. de Tucumán
Thames 853
S. M. de Tucumán
PAVIMENTO INCONCLUSO
En la avenida San Ramón al 400, todos estaban contentos con la llegada del pavimento. Hasta que, de un momento a otro, nunca más aparecieron los que tenían que terminar el trabajo. Sólo se hizo media calzada. Ahora, transitar por esa calle es imposible, ya que está levantada casi 80 centímetros; ello provoca que el camión recolector de basura ya no quiera pasar por allí. La gente tiene que arrastrar la basura hasta donde llega el vehículo. Cuando hay una emergencia que requiere de una ambulancia, esta no puede llegar hasta donde está el enfermo; otro problema que causó este trabajo inconcluso es la circulación caótica de vehículos. La gente ya se cansó de hacer notas pidiendo que terminen ese trabajo, pero nadie les responde.
QUEMA DE CAÑA
Para evitar la quema de caña no hace falta aumentar actas de infracción, montos de penalizaciones, concientizar a los productores ni poner custodia en cada finca. Con sólo prohibir la recepción de caña quemada en la puerta de los ingenios se solucionaría el problema. Es una medida simple y focalizada que evitará la hipocresía y, a todas luces, será de una tremenda eficacia. Seguramente se acabarán los “chicos traviesos que prenden fuego”, y la salud de la población mejorará sustancialmente.
Carlos Eduardo Raya
Av. Adolfo de la Vega 177
San Miguel de Tucumán
Av. Adolfo de la Vega 177
San Miguel de Tucumán
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.







