La compleja interna presidencial

CFK ha hecho lo imposible para que las negociaciones de la crisis transcurran con normalidad, pero sus órdenes no alcanzan a Moreno, quien revista con Puerto Madero. Por Angel Anaya - Columnista.

17 Abril 2008
BUENOS AIRES.- Guillermo Moreno no es un moscardón que vuela solo sobre el delicado clima de la negociación oficial con el campo, pero tampoco lo hace por orden de la Presidenta, quien llegó crispada a la tribuna tucumana al saber que el secretario de Comercio Interior acababa de presentarse en el Mercado de Liniers para apretar a los operadores.
CFK ha hecho lo imposible para que las negociaciones de la crisis transcurran con cierta normalidad, pero sus órdenes no alcanzan a Moreno, quien revista con Puerto Madero y las recibe desde allí.
El ex presidente está convencido de que esas negociaciones no llegarán a buen puerto sin una suerte de hostigamiento en todo momento. La interna kirchnerista se ha hecho muy compleja y no todo se consulta entre Cristina y Néstor o tiene la misma gradación al momento de ejecutarlo. Cuatro meses de poder han bastado a la Presidenta para que la cuesta política se le haga más empinada y ha mostrado cierta predisposición para aliviarla, pero el caso de Moreno es insuperable en la medida que el temerario dependiente no tiene reparos en irrumpir en cualquier momento crítico, sea quien sea, cuando le llega la orden.
Una sorpresa más ingrata ha sido para Cristina conocer el último informe periódico de la Universidad Di Tella, donde las expectativas inflacionarias se elevan por vez primera más que en ningún otro sector como en la población de mayor pobreza -32,8%- y en el gran Buenos Aires. CFK no hubiera agravado la ofensiva contra el grupo Clarín como lo hizo su esposo instalándole carteles agresivos entre el auditorio, ni le agradó la presencia en el cortejo de Parque Norte de Luis D’Elía, pero se trata de situaciones que debe aceptar por tratarse de su sucesora.
Es muy probable que en algunas semanas más la absorbente crisis rural sin solución a la vista pase a ocupar un segundo puesto en la desenfrenada carrera política, desplazada por la interna del poder, afectado por deserciones públicas notorias y disimuladas.
Lo más llamativo es que entre tantas expectativas no se pare de anunciar decisiones que en tiempos normales no podrían tratarse simultáneamente y que evidencian el propósito de ocultar, o al menos disimular, tan graves cuestiones, donde las perspectivas inflacionarias han dejado en confrontación la imprescindible recuperación del Indec. Mucho indica y se advierte en el entorno presidencial bifronte que el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, responde ahora sin reticencias a la Presidenta y por ello se ha adelantado a tomar los hilos del Comité Federal de Radiodifusión para promover “el debate sobre la nueva ley”, tratando de moderar la orientación de los medios audiovisuales que se está elaborando cerca de Puerto Madero. (De nuestra Sucursal)

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