Mañana de terror en el barrio Sarmiento

Dos delincuentes robaron una bicicleta, hicieron tiros a los vecinos y luego fueron atrapados cuando la víctima los encontró en un quirófano.

17 Diciembre 2002
Una abogada y dos de sus vecinos vivieron momentos de terror el domingo a la mañana cuando, mientras perseguían a los dos delincuentes que habían asaltado a la mujer, debieron esquivar los balazos que les hacían los asaltantes.
A las 10, la abogada María Angélica Arraigada estaba parada a la puerta de su casa, en el pasaje Atahualpa 1.072, en barrio Sarmiento, dispuesta a salir a pasear en bicicleta con su perrito. "En ese momento se acercaron dos chicos y uno sacó una pistola de entre sus ropas y me apuntó. Yo me asusté, tiré la bicicleta, les dije que se la llevaran y me metí en la casa, gritando como loca", relató. Ante su pedido de auxilio, varios vecinos salieron a la calle y vieron a los dos delincuentes, que escapaban. Entonces, uno de los vecinos, Santiago Robinson, comenzó a correr tras ellos, mientras los demás iban pidiendo ayuda para, entre todos, tratar de detener a los ladrones. Cuando los atacantes se dieron cuenta de que los estaban siguiendo, se dieron vuelta y le hicieron varios disparos a Robinson, quien debió esconderse detrás de una columna.
Mientras tanto, otro vecino, Domingo González, llegó en su auto hasta la casa de Arraigada y le pidió que lo acompañara en la persecución. "Me subí y fuimos detrás de ellos. Cuando ya los teníamos cerca, uno de ellos tiró la bicicleta y el otro nos seguía disparando", relató la abogada. Los delincuentes se perdieron de vista, y la víctima pudo recuperar su vehículo.

Sorpresa en el hospital
"Volvimos a mi casa y yo me sentía mal, así que me llevaron hasta el Hospital Centro de Salud. Y cuando entré, me encontré de frente con uno de los tipos, el que me había disparado. Entonces llamé a la Policía y lo detuvieron", afirmó. Pero las sorpresas no terminaron allí. En uno de los quirófanos del hospital estaban operando al otro asaltante. Aparentemente, en la huida, los dos se habían metido en una casa y el dueño, al verlos, les hizo disparos.
Al menor de los delincuentes le había ingresado un proyectil por la quijada y lo tenía alojado en la mejilla. Ninguno de los dos quiso decir quién les había disparado. Ambos quedaron detenidos, a disposición de la Fiscalía V y del Juzgado de Menores, en vista de la edad. "Es increíble que estas cosas pasen a plena luz del día. Lo único que quiero resaltar es la valentía y la solidaridad de mis vecinos. Está visto que la única forma de hacerle frente a la inseguridad es con la unión de todos", aseguró Arraigada.

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