BUENOS AIRES.- El presidente Eduardo Duhalde está decidido a que diciembre transcurra sin que se produzcan hechos que hagan volver un año atrás, cuando un estallido social dejó muertos y violencia a lo largo de todo el país.
Es por esa razón que, desde hace unos días, movilizó a los organismos de inteligencia y seguridad, como así también al gobernador Felipe Solá y a los intendentes del Gran Buenos Aires, con el fin de evitar la tan temida ola de saqueos a supermercados y comercios minoristas. También le preocupan las marchas de piqueteros y agrupaciones de izquierda que confluirán sobre la Plaza de Mayo el viernes próximo, un año después de la caída de Fernando de la Rúa.
Duhalde apeló a una red de contención social para asistir a los más necesitados. Además, tendieron puentes con los piqueteros más dialoguistas, aunque tienen un flanco débil pues esos manifestantes siempre rechazaron dialogar con el poder.
Está claro que también existe un accionar de la inteligencia oficial, destinado a generar temor frente a esas movilizaciones con una doble finalidad: reducir el número de manifestantes y obligarlos a tomar medidas de seguridad que eviten desbordes.
La Iglesia Católica también está preocupada por la situación social y las versiones sobre hechos de violencia. Así se lo hicieron saber a Duhalde el lunes pasado, cuando lo visitó una delegación del Episcopado. Los obispos convocaron para este miércoles a una jornada contra la violencia, aunque también se comprometieron a dialogar con los piqueteros para garantizar que las 48 horas siguientes sean de paz.
Mar de fondo
Otro de los temas que preocupa a la Casa Rosada está referido a mantener la estabilidad de las variables económicas, que algunos llaman veranito o primavera.
Por lo pronto, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, con el respaldo del Presidente, mantiene su decisión de no pagar los vencimientos al Banco Mundial hasta tanto no se cierre el tan esperado acuerdo con el FMI.
Esta jugada recibió como respuesta una mayor dureza del Fondo, a través de sus principales expertos Horst Koehler y Anne Krueger.
Según anunció el propio Lavagna, hoy llegará una misión del FMI, la primera desde que el Gobierno decidió no pagar al BM.
No es que el acuerdo está a la vuelta de la esquina, sino que la idea es evitar una mayor ruptura entre la Argentina y el Fondo, para volver a encontrar el camino que conduzca al acuerdo.
Mientras tanto, Duhalde parece conforme con la designación de Alfonso Prat Gay al frente del BCRA, lo que abre una nueva relación con Economía, tras la pelea entre Lavagna y Aldo Pignanelli. Pero hay una cosa que une a Lavagna, Prat Gay y Pignanelli, y es la preocupación por un posible fallo de la Corte Suprema que abra el corralón bancario. (DyN)







