Cronenberg, "el rey de la sangre", cumple hoy 65 años

El director siempre despierta controversias con sus filmes, en los que toca temas como el sexo, la telepatía o la pedofilia.

15 Marzo 2008
Nueva York.- Un retrato del joven David Cronenberg de 1981 impacta a la mayoría de quienes lo miran y dice mucho sobre el director. En la imagen, el canadiense se recuesta sobre una pila de cintas de cine plateadas y mira indiferente a la cámara. De los rollos fluye sangre.
En varias películas de horror convertidas en clásicos como "La Mosca", "eXistenZ" y "Crash", Cronenberg desplegó una y otra vez con un lenguaje visual potente los temas más impactantes. Hoy, el controvertido director de culto cumple 65 años.
Los mundos de Cronenberg giran en torno al sexo y al fetichismo, la telepatía y la pedofilia. Su representación del placer por las lesiones corporales o las agresiones de la técnica contra la vida humana son fascinantes y repugnantes al mismo tiempo.
A los medios estadounidenses les gusta calificar al cineasta nacido en Toronto en 1943 de "baron of blood" o "king of venereal horror". Los críticos europeos son más sutiles: "psicoanalista del horror", "cirujano del inconsciente colectivo" o "profeta de la transformación tecnológica de la raza humana" son algunos de los calificativos.
Ya una de las primeras películas de Cronenberg, "Shivers", de 1975, dividió las aguas. Fue financiada por el instituto de cine canadiense con 180.000 dólares. La historia de los parásitos que asaltan a los habitantes de una urbanización para transformarlos en máquinas asesinas adictas al sexo, sin embargo, no gustó al instituto canadiense. En el Parlamento incluso se discutió la posibilidad de retirarle al director la ayuda estatal. Las críticas callaron cuando la película ingresó cinco millones de dólares en todo el mundo. Tras ello, Cronenberg pudo seguir rodando películas de horror con el dinero de los contribuyentes. El excéntrico cineasta también llamó la atención en Hollywood.
"Cuando uno hace películas nunca debe dejar de ser consciente de que es un niño. Creo que fue Miró el que dijo: de adulto nunca pinté tan bien como de niño. Y esa era la honestidad que quería volver a encontrar. A mí me pasa lo mismo", dijo Cronenberg hace poco en una entrevista. (DPA)

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