"Con mi hijo se está cometiendo un crimen"

La madre de un joven que sufrió quemaduras en el Roca aseguró que debe peregrinar para conseguir los remedios que necesita.

DOLOROSA IMAGEN. El menor es abrazado por su madre en la sala de Quemados del Centro de Salud donde está internado desde octubre. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
DOLOROSA IMAGEN. El menor es abrazado por su madre en la sala de Quemados del Centro de Salud donde está internado desde octubre. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
12 Marzo 2008
"Mi hijo llegó al Instituto Roca porque cometió un delito, pero ahora es víctima. Con mi hijo se está cometiendo un crimen por lo que está sufriendo", señaló Noemí, la madre de M. el adolescente que está internado en el Centro de Salud desde hace casi cinco meses a causa de las serias quemaduras sufridas en un incendio que se desató en su celda, donde dormía con otros menores.
La mujer, que desde el 18 de octubre no se mueve de la sala de Quemados del nosocomio, mantuvo una charla con LA GACETA para denunciar la situación que vive el menor.

- ¿Cuál es el estado de salud de su hijo?
- El tiene sus días. A veces se levanta y al ver su cuerpo, se deprime. Se tortura mucho psicológicamente. En algunos momentos me dice que prefiere matarse antes de estar así.

- ¿Lo están ayudando para superar ese problema?
- Está recibiendo tratamiento psicológico. Me culpa de lo que le está pasando. Sabe que yo pedí que lo dejaran en el Instituto Roca para que lo curen de su adicción a las drogas y terminó así. Eso se agrava con el estado de abandono que sufrimos.

- ¿Por qué dice eso?
- Fueron muchas las veces que tuve que pedirle al juez (Raúl) Ruiz que hiciera algo para que le dieran los medicamentos o le entregaran los líquidos especiales que debe tomar por las graves quemaduras que sufrió.

- ¿A quién le pide?
- Al director del Roca. Les manda oficios pidiéndoles las cosas que me hacen falta. Me revienta que esta sea la única alternativa que tenga. En la Justicia siempre me ayudan, por ejemplo, el viernes pasado, tuve que pedirles que los obligaran a traer un antibiótico porque se le infectó el injerto que le habían hecho.

- ¿Cómo se siente al vivir esta situación?
- La verdad es que estoy harta de tanto peregrinar. Ellos tenían un chico con problemas, es cierto, pero me lo entregaron destrozado.

-¿Le contó su hijo que pasó esa noche?
- Nada, no quiere hablar mucho. Sé que estaba drogado cuando se le prendió el colchón. Los compañeros que lo ayudaron, lo tuvieron que patear para que se despertara. Los guardias, bien gracias. No hicieron nada por él. Si era por ellos, hoy lo tendría que estar visitando en un cementerio. Además sufre mucho más cuando se enteró que el que prendió el colchón ya no está más en el Roca.

- Se le transforma el rostro cada vez que habla del hecho. ¿Por qué?
- Todavía no puedo creer cómo lo trataron y cómo lo tratan. Todo el mundo sabe que él se bajó caminando de la ambulancia porque nadie lo ayudó esa noche. Y ahora está totalmente abandonado, a la buena de Dios.

- ¿Y desde el Gobierno le brindan colaboración?
- La gente de Minoridad vino y habló conmigo. Me dijeron que me iban a ayudar, pero en realidad lo único que hicieron fue darme un plan social de $ 150. Con eso no me alcanza para nada. Y mucho menos me alcanzará para cuando le den de alta porque tengo que prepararle una habitación especial para él.

- Parece mentira todo lo que cuenta?
- Es así. Nadie hizo nada por él, estamos desesperados. Ni el Gobierno ni los legisladores hicieron nada. Sólo en la Justicia encontré apoyo. Si llamé a LA GACETA para que Tucumán se enterase de lo que ocurre.

- ¿Qué espera?
- Que lo ayuden para que se recupere. Lo ideal es que sea trasladado a Salta donde pueda recibir una mejor atención. Pero para que ello ocurra debo esperar a que se recupere y que aquí le den el alta.

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