11 Marzo 2008 Seguir en 
El número de mujeres que participan en los mercados laborales del mundo es el más alto en la historia, pero estas trabajadoras están más expuestas que los hombres a tener empleos de baja productividad, mal pagados y vulnerables, sin protección social ni derechos, según destacó un informe difundido por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT).
Se trata de “Tendencias mundiales del empleo de las mujeres”, un trabajo publicado con motivo del Día Internacional de la Mujer, dice que el número de mujeres con empleo aumentó en 200 millones durante la última década hasta alcanzar los 1.200 millones en 2007, frente a 1.800 millones de hombres. Pero en el mismo lapso también aumentó el número de mujeres desempleadas, de 70,2 millones a 81,6 millones.
“Las mujeres continúan ingresando en los mercados laborales en grandes números. Este progreso, sin embargo, no debe opacar las evidentes injusticias que persisten en los lugares de trabajo a lo largo del mundo”, dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia. “El lugar de trabajo y el mundo del trabajo constituyen ámbitos centrales en la búsqueda de soluciones a la desigualdad de género y la falta de progreso de las mujeres. La promoción del trabajo decente entre las mujeres potencia a las sociedades y estimula el desarrollo económico y social de todos”, planteó.
El informe, al que accedió LA GACETA, señala que las mejoras registradas en la situación en el empleo de las mujeres en los mercados del mundo no ha sido suficiente como para disminuir en forma sustancial la brecha de género. La proporción de mujeres con empleo vulnerable, es decir en las categorías de trabajadora familiar auxiliar no remunerada o por cuenta propia, y no en la de trabajadora remunerada y asalariada, bajó de 56,1% a 51,7% desde 1997. Sin embargo, la vulnerabilidad sigue afectando más a las mujeres que a los hombres, en especial en las regiones más pobres.
El informe también destaca que en el mundo hay menos de 70 mujeres económicamente activas por cada 100 hombres. Con frecuencia, la decisión de no integrarse a la fuerza laboral no es una opción, sino una imposición cultural. Lo más probable es que si estas mujeres pudieran escoger, buscarían un trabajo remunerado fuera de sus casas. Durante la última década el sector de servicios superó al de agricultura como principal proveedor de empleo femenino.
En 2007, 36,1% de las mujeres trabajaban en la agricultura y 46,3% en servicios. En comparación, la proporción de los hombres fue de 34% en agricultura y 40,4% en servicios. Este es el caso del mercado laboral argentino.
Uno de los pasos para mejorar el acceso de las mujeres al mercado laboral es aumentar sus posibilidades a un rango mayor de industrias y de ocupaciones, dice el informe. Las capacidades de una sociedad para aceptar el nuevo papel de las mujeres y de las economías, y para generar los empleos decentes que son requeridos, servirán para mejorar la situación de las mujeres en el mercado laboral, puntualiza.
Se trata de “Tendencias mundiales del empleo de las mujeres”, un trabajo publicado con motivo del Día Internacional de la Mujer, dice que el número de mujeres con empleo aumentó en 200 millones durante la última década hasta alcanzar los 1.200 millones en 2007, frente a 1.800 millones de hombres. Pero en el mismo lapso también aumentó el número de mujeres desempleadas, de 70,2 millones a 81,6 millones.
“Las mujeres continúan ingresando en los mercados laborales en grandes números. Este progreso, sin embargo, no debe opacar las evidentes injusticias que persisten en los lugares de trabajo a lo largo del mundo”, dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia. “El lugar de trabajo y el mundo del trabajo constituyen ámbitos centrales en la búsqueda de soluciones a la desigualdad de género y la falta de progreso de las mujeres. La promoción del trabajo decente entre las mujeres potencia a las sociedades y estimula el desarrollo económico y social de todos”, planteó.
El informe, al que accedió LA GACETA, señala que las mejoras registradas en la situación en el empleo de las mujeres en los mercados del mundo no ha sido suficiente como para disminuir en forma sustancial la brecha de género. La proporción de mujeres con empleo vulnerable, es decir en las categorías de trabajadora familiar auxiliar no remunerada o por cuenta propia, y no en la de trabajadora remunerada y asalariada, bajó de 56,1% a 51,7% desde 1997. Sin embargo, la vulnerabilidad sigue afectando más a las mujeres que a los hombres, en especial en las regiones más pobres.
El informe también destaca que en el mundo hay menos de 70 mujeres económicamente activas por cada 100 hombres. Con frecuencia, la decisión de no integrarse a la fuerza laboral no es una opción, sino una imposición cultural. Lo más probable es que si estas mujeres pudieran escoger, buscarían un trabajo remunerado fuera de sus casas. Durante la última década el sector de servicios superó al de agricultura como principal proveedor de empleo femenino.
En 2007, 36,1% de las mujeres trabajaban en la agricultura y 46,3% en servicios. En comparación, la proporción de los hombres fue de 34% en agricultura y 40,4% en servicios. Este es el caso del mercado laboral argentino.
Uno de los pasos para mejorar el acceso de las mujeres al mercado laboral es aumentar sus posibilidades a un rango mayor de industrias y de ocupaciones, dice el informe. Las capacidades de una sociedad para aceptar el nuevo papel de las mujeres y de las economías, y para generar los empleos decentes que son requeridos, servirán para mejorar la situación de las mujeres en el mercado laboral, puntualiza.








