28 Febrero 2008 Seguir en 
La última etapa del cultivo de la caña de azúcar en Tucumán presenta materia prima con una calidad inferior a la que se observaba a igual fecha de la temporada anterior. Factores climáticos -carencia y/o exceso de agua en distintos lugares y momentos- se conjugaron con el hecho de que muchos productores se vieron imposibilitados de renovar sus campos, lo que derivó en que buena parte del cañaveral pierda contenido sacarino.
“La situación del cañaveral es variable, porque hay zonas con un cultivo muy saludable, por efecto de buenas lluvias, y otros lugares en los que la situación no es tan satisfactoria. Más de la mitad del cañaveral está en buenas condiciones”, dijo a LA GACETA el jefe de la sección Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), Jorge Scandaliaris.
El experto destacó que durante la primera quincena de enero se registró un período seco que perjudicó a parte del cañaveral, aunque no en una zona específica. “En toda el área cañera coexisten dos tipos de cultivo: los que están en buenas condiciones y los que no lo están. Aquellos que presentan una situación adecuada tienen posibilidades de lograr altos niveles productivos, mientras que los otros arrojarán una menor producción de azúcar, y esto ya no se puede revertir”, subrayó.
Dejó en claro que el cañaveral tucumano ya no presenta daños o problemas por las intensas heladas de 2007, aunque se perciben algunas consecuencias debido a que el fenómeno meteorológico provocó estragos en la caña semilla, lo que derivó en problemas para la renovación de muchos lotes.
Según Scandaliaris, el exceso de lluvias de los últimos tiempos no afectaron al cañaveral en general, salvo en los casos en que se produjo acumulación de agua en los surcos durante más de una o dos semanas. “Si el agua se estanca, se detiene el crecimiento de la caña. Pero en general las lluvias siguen siendo buenas para el cultivo”, añadió.
En esta etapa, los productores se están preparando para aplicar maduradores a la caña, lo que permitirá que el cultivo acelere su desarrollo con vistas al inicio de la zafra, previsto para mediados de mayo. “Es importante que la molienda comience temprano. Desde la Experimental vamos a insistir este año en la necesidad de que el proceso no se demore, como suele ocurrir”, remarcó el especialista. El inicio temprano de la zafra permite que se reduzcan los efectos de una potencial helada, y que la campaña finalice antes del comienzo de la etapa de lluvias, a mediados de la primavera.
“En principio, los pronósticos indican que de haber heladas, estas no presentarían la magnitud de las registradas el año pasado. Sin embargo, el productor tiene que prepararse para tratar de tener el mayor control posible sobre el cultivo”, concluyó Scandaliaris.
“La situación del cañaveral es variable, porque hay zonas con un cultivo muy saludable, por efecto de buenas lluvias, y otros lugares en los que la situación no es tan satisfactoria. Más de la mitad del cañaveral está en buenas condiciones”, dijo a LA GACETA el jefe de la sección Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), Jorge Scandaliaris.
El experto destacó que durante la primera quincena de enero se registró un período seco que perjudicó a parte del cañaveral, aunque no en una zona específica. “En toda el área cañera coexisten dos tipos de cultivo: los que están en buenas condiciones y los que no lo están. Aquellos que presentan una situación adecuada tienen posibilidades de lograr altos niveles productivos, mientras que los otros arrojarán una menor producción de azúcar, y esto ya no se puede revertir”, subrayó.
Dejó en claro que el cañaveral tucumano ya no presenta daños o problemas por las intensas heladas de 2007, aunque se perciben algunas consecuencias debido a que el fenómeno meteorológico provocó estragos en la caña semilla, lo que derivó en problemas para la renovación de muchos lotes.
Según Scandaliaris, el exceso de lluvias de los últimos tiempos no afectaron al cañaveral en general, salvo en los casos en que se produjo acumulación de agua en los surcos durante más de una o dos semanas. “Si el agua se estanca, se detiene el crecimiento de la caña. Pero en general las lluvias siguen siendo buenas para el cultivo”, añadió.
En esta etapa, los productores se están preparando para aplicar maduradores a la caña, lo que permitirá que el cultivo acelere su desarrollo con vistas al inicio de la zafra, previsto para mediados de mayo. “Es importante que la molienda comience temprano. Desde la Experimental vamos a insistir este año en la necesidad de que el proceso no se demore, como suele ocurrir”, remarcó el especialista. El inicio temprano de la zafra permite que se reduzcan los efectos de una potencial helada, y que la campaña finalice antes del comienzo de la etapa de lluvias, a mediados de la primavera.
“En principio, los pronósticos indican que de haber heladas, estas no presentarían la magnitud de las registradas el año pasado. Sin embargo, el productor tiene que prepararse para tratar de tener el mayor control posible sobre el cultivo”, concluyó Scandaliaris.







