28 Febrero 2008 Seguir en 
Mike Nichols apuesta al suspenso con su nueva realización "Juego de Poder", una película que reúne a Julia Roberts, Tom Hanks y Philip Seymour Hoffman, actores estrellas en Hollywood y que han cosechado varios premios por actuaciones anteriores.
El filme narra una historia real sobre una operación encubierta de la CIA: el suministro masivo de armas a los talibanes en los 80, para que los radicales pudieran hacer frente a la URSS, por entonces el enemigo primordial de los Estados Unidos.
La fantástica operación fue ideada y liderada por Charlie Wilson, un congresista texano, que mintió y manipuló al Congreso, la CIA y gobiernos extranjeros para ayudar a los guerreros de Afganistan. De esta manera, muchos de los hombres armados por Wilson y la CIA se convirtieron en guerreros a las órdenes de Osama Bin Laden. Para lograr su objetivo, Wilson (Tom Hanks), empieza a mover los hilos de la política, donde todo se realiza en base a favores que implican prestar dinero y ganar dinero, consiguiendo una unión muy superficial entre pakistaníes, israelitas, afganos, egipcios y traficantes de armas. En esta tarea es ayudado por una millonaria e influyente mujer de Texas, Joanne Herring (Julia Roberts), aficionada a los asuntos afganos y ligeramente fanática religiosa, y por un griego ortodoxo de la CIA, Gust Avrakatos (Phillip Seymour Hoffman).
Durante los nueve años que duró dicha situación, el gobierno pasó de destinar cinco millones de dólares anuales para la financiación clandestina de las milicias, a mil millones por año.
El filme narra una historia real sobre una operación encubierta de la CIA: el suministro masivo de armas a los talibanes en los 80, para que los radicales pudieran hacer frente a la URSS, por entonces el enemigo primordial de los Estados Unidos.
La fantástica operación fue ideada y liderada por Charlie Wilson, un congresista texano, que mintió y manipuló al Congreso, la CIA y gobiernos extranjeros para ayudar a los guerreros de Afganistan. De esta manera, muchos de los hombres armados por Wilson y la CIA se convirtieron en guerreros a las órdenes de Osama Bin Laden. Para lograr su objetivo, Wilson (Tom Hanks), empieza a mover los hilos de la política, donde todo se realiza en base a favores que implican prestar dinero y ganar dinero, consiguiendo una unión muy superficial entre pakistaníes, israelitas, afganos, egipcios y traficantes de armas. En esta tarea es ayudado por una millonaria e influyente mujer de Texas, Joanne Herring (Julia Roberts), aficionada a los asuntos afganos y ligeramente fanática religiosa, y por un griego ortodoxo de la CIA, Gust Avrakatos (Phillip Seymour Hoffman).
Durante los nueve años que duró dicha situación, el gobierno pasó de destinar cinco millones de dólares anuales para la financiación clandestina de las milicias, a mil millones por año.
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