27 Febrero 2008 Seguir en 
PATRIMONIO
La filtración que afectó más de 1.000 planos de Catastro de la Municipalidad alerta sobre el estado de emergencia en que se encuentra nuestro patrimonio cultural. Pone en evidencia, además, que las amenazas que lo acechan no son sólo las previstas en la Ley 7.990. El problema tiene raíces profundas. ¿No festejamos el Primer Centenario derribando el Cabildo? ¿No sucumbió en los años 60 el Teatro Belgrano? ¿No se perpetró en los 70 una bárbara intervención sobre los menhires de Tafí del Valle? Menos visible que esos casos, pero igualmente destructiva, es la ausencia de políticas de preservación del patrimonio documental, expresada en la inexistencia de archivos organizados con criterios racionales en las reparticiones públicas; o el nulo auxilio oficial que recibe la Biblioteca Alberdi, cuyo acervo bibliográfico corre el riesgo de desaparecer en cualquier momento si continúa librado a la mano de Dios. El primer responsable de esta situación es el Estado, que expresa la carencia de una conciencia social sobre la necesidad vital de proteger todas las manifestaciones de nuestro patrimonio cultural. Ya se apuntó en esta sección: el problema está en nuestra cultura; en nuestra sociedad, casi nadie está libre de culpas. Pero el debate instalado en Tucumán puede ser la ocasión para cambiar la historia y salvar lo que el azar preservó hasta hoy de la acción de la piqueta, del fuego, del agua y de los roedores. Se impone una discusión sobre la base de una perspectiva integral de preservación; de ella debe surgir una serie de acciones consensuadas entre el Gobierno, los especialistas, la UNT, los colegios profesionales, las cámaras empresarias, etc., que podría ser el primer paso de una efectiva política de rescate, preservación y revalorización del patrimonio histórico y cultural. La revisión de la Ley 7.990 constituiría una sensata medida que aportaría mucho en esa dirección.
CRISIS GENERAL
La crisis actual se acelera y los paliativos con los que se intenta resolverla, la agravan aún más. Sus violentas contradicciones son cada vez más perceptibles en una realidad social resentida, perceptible en las fugas colectivas hacia la droga, el alcohol, el ruido, la inseguridad y el descreimiento, y en el caótico desorden donde impera una delincuencia creciente imposible de contener con más Policías. La realidad política de comparar lo que gana el alto funcionario con el salario de maestros que deben educar a nuestros niños también lo demuestra, así como el despreciable trato que se da a jubilados que exigen cobrar deudas legítimas, cuyo beneficio no saben si van alcanzar a disfrutar. Y que nadie se ilusione: la crisis es general y destapa todo. Se podría atenuar tanto descalabro reconociendo la raíz discriminatoria de la violencia en la que estamos sumergidos, y asumiendo posturas políticas sinceras y justas que integren y superen el resentimiento de la gente; que le demuestren con hechos que no se la engaña, ni se la compra, sino que se busca bienestar para todos y no sólo para unos pocos. Pero, claro, eso requiere valentía.
LA CAOTICA JUJUY
Diariamente circulo por avenida Jujuy, y recorrer el tramo comprendido entre Américo Vespucio y López Mañán es una odisea. La calzada está plagada por baches imposibles de esquivar. A tal punto, que es utópico taparlos con remiendos, como hacen habitualmente, sino que deberán clausurar el trecho y pavimentarlo nuevamente, con el agregado de platabandas, para seguridad de automovilistas y peatones. Estos últimos también corren graves peligros cuando intentan cruzar la calle. Ni hablar de los días de lluvia intensa. Nadie puede entrar ni salir por la avenida, no sólo porque se inunda totalmente sino también por los riesgos de quedar atrapado en alguno de los cráteres del pavimento. El Gobierno, antes de subir tanto los impuestos y querer vender Tucumán, debería ocuparse de solucionar estos problemas.
NUEVAS ESCUELAS
Con asombro y también alegría -por el bien de los alumnos-, leí la noticia acerca de la inauguración de nuevas escuelas, y la reparación de otras. La comuna de Yerba Buena, en Simoca, hace dos años que espera la inauguración de su nueva escuela, ubicada a 1 km de la ruta 325, que une Simoca con Monteros. A menos de una semana de que comience el período escolar, aún no hay novedades al respecto. Primero, no habían colocado las puertas; luego tenían que pintar. Ahora, no hay agua, y esperan la instalación del tanque del medidor de luz. Hace siete días concurrí junto a la directora reemplazante y a otro profesor, y nos deprimimos al ver el deplorable estado en el que está el local de la “nueva” escuela. Los baños están muy sucios, ya que fueron usados, y ante la ausencia de agua, apestan; faltan sanitarios, que al parecer fueron sustraídos, y también algunos plafones de la iluminación. Todavía no colocaron las rejas para una mayor seguridad. Buscamos al delegado comunal para informarle la situación pero no logramos localizarlo en su despacho. La casa, que el año pasado se utilizó para que funcione la escuela, presenta un estado menos favorable. Hay ventanas sin vidrios, puertas rotas, pisos irregulares, murciélagos con los que convivíamos en horas de clase y está demás decir que despiden un olor nada agradable. Asimismo, el 31 de diciembre venció el contrato de alquiler de ese inmueble. No sé en manos de quién estará la solución, sólo espero que sea pronto, ya que los alumnos de la escuela Nº 266 de la comuna que depende de la Municipalidad de Simoca tienen los mismos derechos de todos los otros.
TURISMO
Días atrás tuve la suerte de conocer a Sebastián, un joven alemán que viaja por el mundo. En rigor me lo presentó mi madre, que lo había conocido en el correo central de Tucumán, donde tuvo que oficiar de traductora: ya que no podían despachar la correspondencia del visitante porque ningún empleado hablaba inglés. Después me comentó que el mismo problema vivió en el Ente Tucumán Turismo cuando intentó conseguir información. Hace unas semanas el presidente de ese Ente se quejó de que los únicos turistas extranjeros que nos visitan sean mochileros ¿Cómo puede ser que ni en el correo ni en Turismo área responsable, haya empleados que puedan comunicarse al menos en inglés? Que esto suceda en una ciudad donde existen docenas de institutos de idiomas y miles de jóvenes preparados, no hace más que confirmar que tenemos un cero en turismo. A todos lados que lo llevaba al joven alemán le preguntaban por qué había elegido visitar esta provincia. Respondía que su intención es conocer a los argentinos tal cual somos, por eso optó por Tucumán. Sebastián no se decepcionó, quedó encantado con la aldea.
ALARMANTE
Quiero hacer llegar mi alarmante mirada sobre el caos que vivimos en las calles de Tucumán. Antes, el conductor de autos, de motos o de bicicletas, mostraba un gran respeto por los semáforos pero hoy, la indiferencia es tan grande, que asusta ¿Algunas de esas “personas” que cruza un semáforo en rojo tendrá hijos ? ¿Alguna vez pensó que puede ser su hijo el que cruza la calle y sufra un accidente a causa de que una “persona” no respetó la luz roja ? Y los que hablan por teléfono mientras manejan cuán peligrosos son. La sociedad es como la familia, si los padres (dirigentes) no enseñan y corrigen a sus hijos ( ciudadanos) esta familia no podrá funcionar bien.
La filtración que afectó más de 1.000 planos de Catastro de la Municipalidad alerta sobre el estado de emergencia en que se encuentra nuestro patrimonio cultural. Pone en evidencia, además, que las amenazas que lo acechan no son sólo las previstas en la Ley 7.990. El problema tiene raíces profundas. ¿No festejamos el Primer Centenario derribando el Cabildo? ¿No sucumbió en los años 60 el Teatro Belgrano? ¿No se perpetró en los 70 una bárbara intervención sobre los menhires de Tafí del Valle? Menos visible que esos casos, pero igualmente destructiva, es la ausencia de políticas de preservación del patrimonio documental, expresada en la inexistencia de archivos organizados con criterios racionales en las reparticiones públicas; o el nulo auxilio oficial que recibe la Biblioteca Alberdi, cuyo acervo bibliográfico corre el riesgo de desaparecer en cualquier momento si continúa librado a la mano de Dios. El primer responsable de esta situación es el Estado, que expresa la carencia de una conciencia social sobre la necesidad vital de proteger todas las manifestaciones de nuestro patrimonio cultural. Ya se apuntó en esta sección: el problema está en nuestra cultura; en nuestra sociedad, casi nadie está libre de culpas. Pero el debate instalado en Tucumán puede ser la ocasión para cambiar la historia y salvar lo que el azar preservó hasta hoy de la acción de la piqueta, del fuego, del agua y de los roedores. Se impone una discusión sobre la base de una perspectiva integral de preservación; de ella debe surgir una serie de acciones consensuadas entre el Gobierno, los especialistas, la UNT, los colegios profesionales, las cámaras empresarias, etc., que podría ser el primer paso de una efectiva política de rescate, preservación y revalorización del patrimonio histórico y cultural. La revisión de la Ley 7.990 constituiría una sensata medida que aportaría mucho en esa dirección.
Daniel J.Campi
S.M. de Tucumán
daniel_campi@yahoo.com.ar
S.M. de Tucumán
daniel_campi@yahoo.com.ar
CRISIS GENERAL
La crisis actual se acelera y los paliativos con los que se intenta resolverla, la agravan aún más. Sus violentas contradicciones son cada vez más perceptibles en una realidad social resentida, perceptible en las fugas colectivas hacia la droga, el alcohol, el ruido, la inseguridad y el descreimiento, y en el caótico desorden donde impera una delincuencia creciente imposible de contener con más Policías. La realidad política de comparar lo que gana el alto funcionario con el salario de maestros que deben educar a nuestros niños también lo demuestra, así como el despreciable trato que se da a jubilados que exigen cobrar deudas legítimas, cuyo beneficio no saben si van alcanzar a disfrutar. Y que nadie se ilusione: la crisis es general y destapa todo. Se podría atenuar tanto descalabro reconociendo la raíz discriminatoria de la violencia en la que estamos sumergidos, y asumiendo posturas políticas sinceras y justas que integren y superen el resentimiento de la gente; que le demuestren con hechos que no se la engaña, ni se la compra, sino que se busca bienestar para todos y no sólo para unos pocos. Pero, claro, eso requiere valentía.
LA CAOTICA JUJUY
Diariamente circulo por avenida Jujuy, y recorrer el tramo comprendido entre Américo Vespucio y López Mañán es una odisea. La calzada está plagada por baches imposibles de esquivar. A tal punto, que es utópico taparlos con remiendos, como hacen habitualmente, sino que deberán clausurar el trecho y pavimentarlo nuevamente, con el agregado de platabandas, para seguridad de automovilistas y peatones. Estos últimos también corren graves peligros cuando intentan cruzar la calle. Ni hablar de los días de lluvia intensa. Nadie puede entrar ni salir por la avenida, no sólo porque se inunda totalmente sino también por los riesgos de quedar atrapado en alguno de los cráteres del pavimento. El Gobierno, antes de subir tanto los impuestos y querer vender Tucumán, debería ocuparse de solucionar estos problemas.
Anahí Alejandra Díaz
Pje. Puerto Argentino 1366
S.M. de Tucumán
Pje. Puerto Argentino 1366
S.M. de Tucumán
NUEVAS ESCUELAS
Con asombro y también alegría -por el bien de los alumnos-, leí la noticia acerca de la inauguración de nuevas escuelas, y la reparación de otras. La comuna de Yerba Buena, en Simoca, hace dos años que espera la inauguración de su nueva escuela, ubicada a 1 km de la ruta 325, que une Simoca con Monteros. A menos de una semana de que comience el período escolar, aún no hay novedades al respecto. Primero, no habían colocado las puertas; luego tenían que pintar. Ahora, no hay agua, y esperan la instalación del tanque del medidor de luz. Hace siete días concurrí junto a la directora reemplazante y a otro profesor, y nos deprimimos al ver el deplorable estado en el que está el local de la “nueva” escuela. Los baños están muy sucios, ya que fueron usados, y ante la ausencia de agua, apestan; faltan sanitarios, que al parecer fueron sustraídos, y también algunos plafones de la iluminación. Todavía no colocaron las rejas para una mayor seguridad. Buscamos al delegado comunal para informarle la situación pero no logramos localizarlo en su despacho. La casa, que el año pasado se utilizó para que funcione la escuela, presenta un estado menos favorable. Hay ventanas sin vidrios, puertas rotas, pisos irregulares, murciélagos con los que convivíamos en horas de clase y está demás decir que despiden un olor nada agradable. Asimismo, el 31 de diciembre venció el contrato de alquiler de ese inmueble. No sé en manos de quién estará la solución, sólo espero que sea pronto, ya que los alumnos de la escuela Nº 266 de la comuna que depende de la Municipalidad de Simoca tienen los mismos derechos de todos los otros.
Sonia Cabbad de Hurtado
Rivadavia 856 - 3er P. - S.M. de Tucumán
Rivadavia 856 - 3er P. - S.M. de Tucumán
TURISMO
Días atrás tuve la suerte de conocer a Sebastián, un joven alemán que viaja por el mundo. En rigor me lo presentó mi madre, que lo había conocido en el correo central de Tucumán, donde tuvo que oficiar de traductora: ya que no podían despachar la correspondencia del visitante porque ningún empleado hablaba inglés. Después me comentó que el mismo problema vivió en el Ente Tucumán Turismo cuando intentó conseguir información. Hace unas semanas el presidente de ese Ente se quejó de que los únicos turistas extranjeros que nos visitan sean mochileros ¿Cómo puede ser que ni en el correo ni en Turismo área responsable, haya empleados que puedan comunicarse al menos en inglés? Que esto suceda en una ciudad donde existen docenas de institutos de idiomas y miles de jóvenes preparados, no hace más que confirmar que tenemos un cero en turismo. A todos lados que lo llevaba al joven alemán le preguntaban por qué había elegido visitar esta provincia. Respondía que su intención es conocer a los argentinos tal cual somos, por eso optó por Tucumán. Sebastián no se decepcionó, quedó encantado con la aldea.
Francisco J. de Zavalía
C.Alvarez 622 - 9no C - S.M. de Tucumán
C.Alvarez 622 - 9no C - S.M. de Tucumán
ALARMANTE
Quiero hacer llegar mi alarmante mirada sobre el caos que vivimos en las calles de Tucumán. Antes, el conductor de autos, de motos o de bicicletas, mostraba un gran respeto por los semáforos pero hoy, la indiferencia es tan grande, que asusta ¿Algunas de esas “personas” que cruza un semáforo en rojo tendrá hijos ? ¿Alguna vez pensó que puede ser su hijo el que cruza la calle y sufra un accidente a causa de que una “persona” no respetó la luz roja ? Y los que hablan por teléfono mientras manejan cuán peligrosos son. La sociedad es como la familia, si los padres (dirigentes) no enseñan y corrigen a sus hijos ( ciudadanos) esta familia no podrá funcionar bien.
Adrián De Fusco
M. Avellaneda 335 -S.M. de Tucumán
M. Avellaneda 335 -S.M. de Tucumán
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contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en
cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio
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También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA
se reserva el derecho de publicación.
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