24 Febrero 2008 Seguir en 
HOLLYWOOD, EE.UU.- Alzarse con un Oscar suele ser el final de una ardua campaña de relaciones públicas que emprenden los estudios de cine al mejor estilo de una carrera electoral, donde la audacia y las finanzas son clave para alcanzar el objetivo dorado.Cada año los estudios de Hollywood gastan millones de dólares para promocionar a sus estrellas y sus películas; la prensa especializada estadounidense como "Variety" y" The Hollywood Reporter" derrocha publicidad, encartados y DVD promocionales.¿A quién apuntan? A los 5.829 electores de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas, profesionales del cine que eligen a los ganadores de las estatuillas más famosas de la industria del entretenimiento.Pero los responsables de los departamentos de relaciones públicas abocados a esta tarea tienen que respetar algunas reglas de la Academia dictadas precisamante para evitar toda sospecha de corrupción, por ello está prohibido enviar cualquier material a los electores de forma personal, y las copias de DVD tienen que estar embaladas de forma que se vea que no va ningún material promocional. También está prohibido organizar sesiones de preguntas y respuestas entre los electores de la Academia y los nominados, para evitar todo intento de influencia del voto. Quienes violen estos principios se exponen en teoría a sanciones que pueden llevar hasta a la exclusión de los Oscar.Sin embargo, en la práctica los estudios siempre se las arreglan para alcanzar sus objetivos: organizan frecuentes recepciones de honor a los nominados a los Oscar, donde, como por azar, figuran entre los invitados miembros de la Academia. "Es una zona gris, si somos generosos. Porque la Academia no puede decir ¡ey! ustedes no pueden ir a esa fiesta", explicó Pete Hammond, especialista en la premiación de los Oscar.Los estudios también encontraron el subterfugio para organizar foros con los sindicatos de profesionales en Hollywood, que forman parte de los electores.Por internetOtras empresas utilizan internet para promocionar a sus consentidos, como el estudio Weinstein que este año pudo servirse del sitio de video YouTube para mostrar la escena de Cate Blanchett en "I? m not there", la cinta donde interpreta a un joven Bob Dylan y que le valió una de las dos nominaciones al Oscar este año. "Es una forma muy astuta de mostrarle a la gente el desempeño de Blanchett, a pesar de que no se la ve en los primeros 40 minutos de la película", subrayó Hammond.Para el vencedor final, el juego de relaciones públicas tiene mucho que ver en su éxito, subrayó por su parte Jeff Bock, analista de la empresa especializada en la taquilla Exhibitor Relations.Si las ventas de entradas a las películas suelen aumentar después de las nominaciones, el impacto tras la entrega de los Oscar recae en la venta y alquiler de DVD, añadieron los expertos. (DPA)











