10 Diciembre 2002 Seguir en 
"Dios me va a castigar si lo merezco, pero soy inocente de todo lo que me imputan", afirmó Gregorio Orlando Cuevas, el hombre de 66 años acusado de violar y asesinar a Tatiana Ayelén Quintero, de 4 años.
No obstante, un jovencito de 16 años (su identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad) no dudó en señalar a Cuevas como el hombre que llevaba a la nena caminando, en medio de forcejeos, antes de que la encontraran muerta en la plaza de la Villa Obrera, en Tafí Viejo.
El crimen ocurrió en la noche del 17 de abril de 1999, en una plaza ubicada a unos 150 metros de la casa de Cuevas; allí había un conventillo en el que la nena vivía con sus padres y sus hermanos Fernando y Cynthia.
El cuerpo de Tatiana fue hallado debajo de un árbol, junto a la pared trasera de la vieja iglesia del barrio. Además de signos de haber sufrido abusos, tenía un corte en la garganta y en las manos, como si se hubiera defendido del ataque.
El caso generó la movilización de los vecinos de la Villa Obrera, quienes se sintieron desprotegidos ante la presencia en la zona de una persona capaz de un ataque tan brutal. El hecho determinó que se instalara una comisaría en el barrio. Pocos días después fue detenido Cuevas, a partir de la declaración del jovencito que ayer, en el juicio, reiteró sus dichos. "Estaba con mi amigo y vimos que llevaba a la chiquita. Ella lloraba y él le dio dos cachetadas. La alzó y la paseó como haciéndola dormir", dijo el adolescente.
Identikit
En base a las declaraciones del menor fue que se confeccionó un identikit que refleja fielmente las características del acusado. Ayer, durante el juicio, Cuevas dijo que ese retrato hablado se hizo con una foto suya que le tomaron en la Policía. También declararon los padres de la nena, Fernando Quintero y Alejandra Frías, quienes desmintieron la versión de Cuevas acerca de que lo acusaban a él para vengarse.
El hombre, sobre quien podría recaer la pena de prisión perpetua, declaró en la etapa de instrucción de la causa que desde hacía 4 años mantenía un romance con la madre de la nena, que le compraba mercadería que ella retiraba y que la mujer lo perseguía permanentemente.
La pareja desmintió rotundamente esa versión, y aseguró que era Cuevas quién perseguía a Frías, actualmente de 23 años. Cuando se produjo el aberrante asesinato la joven mujer estaba embarazada de siete meses. Los padres de Tatiana dijeron también que la familia de Cuevas los hostigaba permanentemente para que se fueran del conventillo, y que había habido algunos ataques que fueron denunciados ante la Policía.
Hoy declararán otros 8 testigos ante los jueces María del Pilar Prieto, Silvia Castellote y Jorge Duhart, y posiblemente mañana se emitan los alegatos y la sentencia. Cuevas es asistido por la defensora oficial María de las Mercedes Carrizo; el fiscal acusador es Daniel Marranzino, y los abogados de la familia de Tatiana son Juan Roberto y Leandro Robles.
No obstante, un jovencito de 16 años (su identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad) no dudó en señalar a Cuevas como el hombre que llevaba a la nena caminando, en medio de forcejeos, antes de que la encontraran muerta en la plaza de la Villa Obrera, en Tafí Viejo.
El crimen ocurrió en la noche del 17 de abril de 1999, en una plaza ubicada a unos 150 metros de la casa de Cuevas; allí había un conventillo en el que la nena vivía con sus padres y sus hermanos Fernando y Cynthia.
El cuerpo de Tatiana fue hallado debajo de un árbol, junto a la pared trasera de la vieja iglesia del barrio. Además de signos de haber sufrido abusos, tenía un corte en la garganta y en las manos, como si se hubiera defendido del ataque.
El caso generó la movilización de los vecinos de la Villa Obrera, quienes se sintieron desprotegidos ante la presencia en la zona de una persona capaz de un ataque tan brutal. El hecho determinó que se instalara una comisaría en el barrio. Pocos días después fue detenido Cuevas, a partir de la declaración del jovencito que ayer, en el juicio, reiteró sus dichos. "Estaba con mi amigo y vimos que llevaba a la chiquita. Ella lloraba y él le dio dos cachetadas. La alzó y la paseó como haciéndola dormir", dijo el adolescente.
Identikit
En base a las declaraciones del menor fue que se confeccionó un identikit que refleja fielmente las características del acusado. Ayer, durante el juicio, Cuevas dijo que ese retrato hablado se hizo con una foto suya que le tomaron en la Policía. También declararon los padres de la nena, Fernando Quintero y Alejandra Frías, quienes desmintieron la versión de Cuevas acerca de que lo acusaban a él para vengarse.
El hombre, sobre quien podría recaer la pena de prisión perpetua, declaró en la etapa de instrucción de la causa que desde hacía 4 años mantenía un romance con la madre de la nena, que le compraba mercadería que ella retiraba y que la mujer lo perseguía permanentemente.
La pareja desmintió rotundamente esa versión, y aseguró que era Cuevas quién perseguía a Frías, actualmente de 23 años. Cuando se produjo el aberrante asesinato la joven mujer estaba embarazada de siete meses. Los padres de Tatiana dijeron también que la familia de Cuevas los hostigaba permanentemente para que se fueran del conventillo, y que había habido algunos ataques que fueron denunciados ante la Policía.
Hoy declararán otros 8 testigos ante los jueces María del Pilar Prieto, Silvia Castellote y Jorge Duhart, y posiblemente mañana se emitan los alegatos y la sentencia. Cuevas es asistido por la defensora oficial María de las Mercedes Carrizo; el fiscal acusador es Daniel Marranzino, y los abogados de la familia de Tatiana son Juan Roberto y Leandro Robles.
Lo más popular
Ranking notas premium







