16 Febrero 2008 Seguir en 
RIQUEZA O VOTOS
Estamos viviendo en el país una situación increíble y, lo más inexplicable es que no hay ningún sector de la sociedad que dé la voz de alarma. Analicemos: en este momento la mayor demanda y el mayor aumento de precios en el mundo es en alimentos. En la historia de la humanidad nunca hubo una situación así. Argentina es el país con mayor capacidad de producción de la Tierra. Hay en este país prácticamente una hectárea de las mejores tierras por habitante. Estados Unidos, por el contrario, posee 0,3 hectárea por habitante. La Unión Europea y otros países, mucho menos. Con estas condiciones naturales y una gran capacidad empresarial, como lo ha demostrado el campo al triplicar la producción de granos en pocos años, estamos con un PBI que es la quinta parte las de naciones que hace 20 años poseían un PBI inferior al nuestro. Lo terrible es que el Gobierno, que se encuentra con esta situación única, sólo se preocupa -discurso de por medio- en recorrer el país inaugurando obras menores; del doble apellido; del plácet del embajador en el Vaticano, y otros temas para la tapa de los diarios. Lo prioritario debería ser, además de la seguridad, cómo aprovechar este momento aumentando la producción. La realidad marca que la ganadería está faenando un 47 % de vientres, o sea que cada vez tendremos menos terneros; la lechería está cerrando cientos de tambos y la producción de leche bajó un 8 % en 2007. El triguero y el lechero reciben menos del 50 % del precio internacional. De seguir así tendremos que importar carne y leche. No hablemos de lo que pasa con los combustibles y con la energía. Todo esto es consecuencia de la demagogia absoluta que por conservar hoy el voto sacrifica el futuro de la Patria. La más elemental lógica indica que con un índice del 8 % de desocupación no puede decirse que el estrato social carenciado es mayor al 20 %. Si sólo se destina al consumo interno el 20% del alimento que se produce en el país y supongamos que el gobierno regalara la comida a ese 20 % de carenciados -sería un 20% del 20 % o sea un 4 % de la producción alimentaria-, y que el productor recibiera el resto a precio internacional, tendríamos un productor ganando muchísimo dinero y aumentando exponencialmente la inversión y la producción. Y a la Argentina en el primer mundo. Pensemos en riquezas, no en votos.
TEMBLORES
Los vecinos de calle Corrientes al 200 estamos sometidos, en forma constante, a compartir temblores. Los pozos que hizo en la calzada la SAT, y después se rellenaron sin una adecuada compactación, causaron el hundimiento del pavimento. Si bien la profundidad que se produce no parece muy importante, el ruido que causan las ruedas de los colectivos cuando circulan por esa ondulaciones producen una sensación similar a la que causa un sismo. Mis vecinos también expresaron su inquietud por la situación descripta, que los mantiene en permanente zozobra. Inclusive mi casa presenta grietas que considero atribuibles a esta circunstancia. Si bien son varios los pozos en cuestión, el que más sacudones provoca es el que se encuentra frente a los locales 1 y 2, de Corrientes 287. Considero que la SAT debería solucionar el problema a la brevedad.
COMUNICANDONOS
Es indudable que el servicio telefónico es vulnerable. Luego de las lluvias, numerosos aparatos se silenciaron. Si bien después de reiteradas llamadas al 114 logré que el contestador automático recibiera el reclamo, falta un interlocutor o un sistema de feed back, para conocer la respuesta, ya que pasada una semana no avisoro solución. Tampoco la solicitud personal es viable porque las respuestas son ‘cliché’: “nuestros técnicos están trabajando”. Reconozco los avances informáticos de la prestadora del servicio, pero hay una fractura en subsanar los inconvenientes de los clientes. El teléfono es como un asistente familiar y un recurso indispensable en situaciones de emergencia, espero que operativicen esta área, porque las lluvias se sucederán y a los usuarios sólo nos queda rezar.
PATRIMONIO Y CIUDADANIA
Sigo con atención las discusiones que se suscitan acerca de nuestro patrimonio arquitectónico, y creo que el fragor del debate evidencia presupuestos falsos tales como el del “ciudadano inocente”, quien no se siente corresponsable de la situación que atraviesa su comunidad. En efecto, presuponemos que la clase política que nos gobierna es ajena a nuestra historia, a nuestra idiosincrasia y a nuestras costumbres, y olvidamos que los gobernantes son sólo una versión concentrada y ampliada de la sociedad donde gobiernan. Creo que nuestros dirigentes arremeten contra nuestro patrimonio (en su afán de refuncionalizar bellos edificios que se hallan peligrosamente deteriorados, esto hay que decirlo) así como el ciudadano común arremete con su vehículo sin detenerse ante la luz roja de los semáforos o contra los paseos públicos arrojando basura. Todos los sectores estamos en falta: el vecino siempre está dispuesto a subvertir las normas elementales de convivencia urbana; los gobernantes carecen de proyectos sustanciales; los periodistas opinan soberbiamente sobre cualquier iniciativa, como si representaran el reservorio natural de la ética ciudadana; la propia universidad también descuida su acervo e improvisa sus políticas al respecto, sin recurrir a los expertos a los que ella misma forma. Tucumán debate consigo mismo. Ojalá que logren acuerdos para construir lo que más une a un pueblo: el futuro.
SAN PEDRO DE COLALAO
A mediados de enero, con mucho entusiasmo fui a conocer, por primera vez, la tan codiciada villa veraniega San Pedro de Colalao. Pero apenas llegué comenzó mi desilusión al ver que los vendedores ambulantes, artesanos, etcétera, estaban ubicados en cualquier lugar. Incluso en propiedades privadas. Seguí caminando con mi familia y casi nos atropella un cuatriciclo conducido por un niño que, según estimo, no superaba los 10 años de edad. ¿Dónde estaban las autoridades responsables de controlar y hacer cumplir las leyes? ¿Quién organiza el tránsito vehicular? Creo que las flamantes autoridades comunales deberían tomar cartas en el asunto. Sería muy atinado que con la anticipación necesaria a la temporada turística determinaran, por ejemplo, un lugar apropiado para los artesanos. El próximo año espero volver, pero también anhelo encontrarme con una villa más organizada.
LIMPIEZA
Quiero invitar al gobernador, que tanto pregona sobre las multas a propietarios de terrenos baldíos que no se preocupan de limpiarlos y desmalezarlos, a que visite el predio de una empresa de gaseosas lindante al barrio ATEP II, para ver si actúa como lo declara en los medios. Los habitantes de este barrio padecemos porque la firma dueña del terreno permite que las malezas cubran todo el perímetro de su propiedad. Un monte que sirve para escondite de delincuentes y criadero de alimañas. Lo mismo pasa con la carretera, avenida o calle Alfredo Guzmán, desde ruta 301 hacia el barrio; las malezas cubren toda la vereda y no se puede transitar de a pie. Además, gente desaprensiva arroja basura en ese lugar. No podemos seguir soportando tanta indiferencia y respetuosidad de los responsables de la firma propietaria del predio.
Estamos viviendo en el país una situación increíble y, lo más inexplicable es que no hay ningún sector de la sociedad que dé la voz de alarma. Analicemos: en este momento la mayor demanda y el mayor aumento de precios en el mundo es en alimentos. En la historia de la humanidad nunca hubo una situación así. Argentina es el país con mayor capacidad de producción de la Tierra. Hay en este país prácticamente una hectárea de las mejores tierras por habitante. Estados Unidos, por el contrario, posee 0,3 hectárea por habitante. La Unión Europea y otros países, mucho menos. Con estas condiciones naturales y una gran capacidad empresarial, como lo ha demostrado el campo al triplicar la producción de granos en pocos años, estamos con un PBI que es la quinta parte las de naciones que hace 20 años poseían un PBI inferior al nuestro. Lo terrible es que el Gobierno, que se encuentra con esta situación única, sólo se preocupa -discurso de por medio- en recorrer el país inaugurando obras menores; del doble apellido; del plácet del embajador en el Vaticano, y otros temas para la tapa de los diarios. Lo prioritario debería ser, además de la seguridad, cómo aprovechar este momento aumentando la producción. La realidad marca que la ganadería está faenando un 47 % de vientres, o sea que cada vez tendremos menos terneros; la lechería está cerrando cientos de tambos y la producción de leche bajó un 8 % en 2007. El triguero y el lechero reciben menos del 50 % del precio internacional. De seguir así tendremos que importar carne y leche. No hablemos de lo que pasa con los combustibles y con la energía. Todo esto es consecuencia de la demagogia absoluta que por conservar hoy el voto sacrifica el futuro de la Patria. La más elemental lógica indica que con un índice del 8 % de desocupación no puede decirse que el estrato social carenciado es mayor al 20 %. Si sólo se destina al consumo interno el 20% del alimento que se produce en el país y supongamos que el gobierno regalara la comida a ese 20 % de carenciados -sería un 20% del 20 % o sea un 4 % de la producción alimentaria-, y que el productor recibiera el resto a precio internacional, tendríamos un productor ganando muchísimo dinero y aumentando exponencialmente la inversión y la producción. Y a la Argentina en el primer mundo. Pensemos en riquezas, no en votos.
TEMBLORES
Los vecinos de calle Corrientes al 200 estamos sometidos, en forma constante, a compartir temblores. Los pozos que hizo en la calzada la SAT, y después se rellenaron sin una adecuada compactación, causaron el hundimiento del pavimento. Si bien la profundidad que se produce no parece muy importante, el ruido que causan las ruedas de los colectivos cuando circulan por esa ondulaciones producen una sensación similar a la que causa un sismo. Mis vecinos también expresaron su inquietud por la situación descripta, que los mantiene en permanente zozobra. Inclusive mi casa presenta grietas que considero atribuibles a esta circunstancia. Si bien son varios los pozos en cuestión, el que más sacudones provoca es el que se encuentra frente a los locales 1 y 2, de Corrientes 287. Considero que la SAT debería solucionar el problema a la brevedad.
María J. Avila
Corrientes 273-S.M. de Tucumán
Corrientes 273-S.M. de Tucumán
COMUNICANDONOS
Es indudable que el servicio telefónico es vulnerable. Luego de las lluvias, numerosos aparatos se silenciaron. Si bien después de reiteradas llamadas al 114 logré que el contestador automático recibiera el reclamo, falta un interlocutor o un sistema de feed back, para conocer la respuesta, ya que pasada una semana no avisoro solución. Tampoco la solicitud personal es viable porque las respuestas son ‘cliché’: “nuestros técnicos están trabajando”. Reconozco los avances informáticos de la prestadora del servicio, pero hay una fractura en subsanar los inconvenientes de los clientes. El teléfono es como un asistente familiar y un recurso indispensable en situaciones de emergencia, espero que operativicen esta área, porque las lluvias se sucederán y a los usuarios sólo nos queda rezar.
PATRIMONIO Y CIUDADANIA
Sigo con atención las discusiones que se suscitan acerca de nuestro patrimonio arquitectónico, y creo que el fragor del debate evidencia presupuestos falsos tales como el del “ciudadano inocente”, quien no se siente corresponsable de la situación que atraviesa su comunidad. En efecto, presuponemos que la clase política que nos gobierna es ajena a nuestra historia, a nuestra idiosincrasia y a nuestras costumbres, y olvidamos que los gobernantes son sólo una versión concentrada y ampliada de la sociedad donde gobiernan. Creo que nuestros dirigentes arremeten contra nuestro patrimonio (en su afán de refuncionalizar bellos edificios que se hallan peligrosamente deteriorados, esto hay que decirlo) así como el ciudadano común arremete con su vehículo sin detenerse ante la luz roja de los semáforos o contra los paseos públicos arrojando basura. Todos los sectores estamos en falta: el vecino siempre está dispuesto a subvertir las normas elementales de convivencia urbana; los gobernantes carecen de proyectos sustanciales; los periodistas opinan soberbiamente sobre cualquier iniciativa, como si representaran el reservorio natural de la ética ciudadana; la propia universidad también descuida su acervo e improvisa sus políticas al respecto, sin recurrir a los expertos a los que ella misma forma. Tucumán debate consigo mismo. Ojalá que logren acuerdos para construir lo que más une a un pueblo: el futuro.
SAN PEDRO DE COLALAO
A mediados de enero, con mucho entusiasmo fui a conocer, por primera vez, la tan codiciada villa veraniega San Pedro de Colalao. Pero apenas llegué comenzó mi desilusión al ver que los vendedores ambulantes, artesanos, etcétera, estaban ubicados en cualquier lugar. Incluso en propiedades privadas. Seguí caminando con mi familia y casi nos atropella un cuatriciclo conducido por un niño que, según estimo, no superaba los 10 años de edad. ¿Dónde estaban las autoridades responsables de controlar y hacer cumplir las leyes? ¿Quién organiza el tránsito vehicular? Creo que las flamantes autoridades comunales deberían tomar cartas en el asunto. Sería muy atinado que con la anticipación necesaria a la temporada turística determinaran, por ejemplo, un lugar apropiado para los artesanos. El próximo año espero volver, pero también anhelo encontrarme con una villa más organizada.
Paula Rosana Báez
General Paz 1.294
S.M. de Tucumán
General Paz 1.294
S.M. de Tucumán
LIMPIEZA
Quiero invitar al gobernador, que tanto pregona sobre las multas a propietarios de terrenos baldíos que no se preocupan de limpiarlos y desmalezarlos, a que visite el predio de una empresa de gaseosas lindante al barrio ATEP II, para ver si actúa como lo declara en los medios. Los habitantes de este barrio padecemos porque la firma dueña del terreno permite que las malezas cubran todo el perímetro de su propiedad. Un monte que sirve para escondite de delincuentes y criadero de alimañas. Lo mismo pasa con la carretera, avenida o calle Alfredo Guzmán, desde ruta 301 hacia el barrio; las malezas cubren toda la vereda y no se puede transitar de a pie. Además, gente desaprensiva arroja basura en ese lugar. No podemos seguir soportando tanta indiferencia y respetuosidad de los responsables de la firma propietaria del predio.
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