16 Febrero 2008 Seguir en 
Está a la vista la condición de principal centro turístico de Tucumán que ostenta merecidamente Tafí del Valle. Esa localidad serrana ha experimentado, en las últimas dos décadas, un enorme crecimiento. Cada año se edifica una sorprendente cantidad de casas de veraneo, muchas de ellas de grandes dimensiones. Recientemente, se llevaron a cabo obras de pavimentación que han significado un notorio y comprensible progreso. Se asiste igualmente a un mayúsculo incremento de los locales comerciales, dedicados a los más diversos rubros. La villa es también centro de numerosos festivales y espectáculos, que congregan a una vasta concurrencia de tucumanos y turistas.
Todas estas manifestaciones, que citamos sólo a título de ejemplo, son precisamente las que hacen necesario adecuar la infraestructura de Tafí del Valle con requerimientos que crecen de modo exponencial. No es la primera vez que nos referimos al punto. Un paraje veraniego no puede crecer en forma desordenada, como está ocurriendo con la localidad que nos ocupa. Se edifican casas en cualquier parte porque se venden terrenos de dimensiones inapropiadas o en zonas inadecuadas. Un proceso de esa índole, si no se detiene, terminará generando problemas como los que actualmente afronta El Mollar, para citar un ejemplo próximo. Sin duda deben existir normas regulatorias, pero no se advierte que sean aplicadas en la práctica. Los requerimientos han crecido, pero no ha ocurrido lo mismo con los servicios fundamentales. Zonas considerables de Tafí del Valle deben sufrir cortes de agua cada vez que llueve con cierta intensidad, porque la correntada se lleva las tomas. El servicio eléctrico deja bastante que desear. La tensión disminuye con frecuencia y se producen cortes del servicio a menudo.
Elogiamos al comienzo la pavimentación. Pero hay que agregar que debe extenderse también a otras zonas de la villa, donde los caminos exhiben un pésimo estado. Ejemplo ilustrativo proporciona la populosa zona de El Churqui, donde en estos últimos años se ha edificado una considerable cantidad de viviendas. La avenida Gobernador Clemente Zavaleta, que es la arteria troncal, requiere con urgencia pavimento, dada la cantidad de vehículos del más diverso porte que la recorren en todos los momentos de la jornada. En el puente de acceso a ese sector, a cada rato las lluvias socavan profundamente el camino, poniendo en riesgo los estribos. Es un problema que no se arregla nivelando con una máquina, como hasta la actualidad, sino que requiere una obra de mayor envergadura. Un paso de esa importancia merece ser debidamente considerado en la agenda de obras públicas de la municipalidad.
Además de estas menciones ejemplificativas que distan de agotar el tema, es necesario referirse a la cuestión seguridad del tránsito en toda la villa, especialmente durante los fines de semana. En la avenida principal, la circulación parece directamente imposible con vehículos que se desplazan en las dos direcciones. Es urgente disponer de una calle de descarga. Por otro lado, se asiste al enorme riesgo de niños que manejan cuatriciclos a toda velocidad, sin que parezca existir a su respecto control alguno. Es milagro que hasta la fecha estos pequeños vehículos -conducidos por pequeños- no hayan sufrido algún grave accidente. En suma, Tafí del Valle merece, de sus autoridades comunales y del Ente de Turismo, directamente interesado en las realidades apuntadas, una preocupación más profunda que la evidenciada hasta la actualidad. Nuestro principal polo turístico así lo demanda, por su espectacular crecimiento y por el sostenido favor que le dispensan tucumanos y visitantes.
Todas estas manifestaciones, que citamos sólo a título de ejemplo, son precisamente las que hacen necesario adecuar la infraestructura de Tafí del Valle con requerimientos que crecen de modo exponencial. No es la primera vez que nos referimos al punto. Un paraje veraniego no puede crecer en forma desordenada, como está ocurriendo con la localidad que nos ocupa. Se edifican casas en cualquier parte porque se venden terrenos de dimensiones inapropiadas o en zonas inadecuadas. Un proceso de esa índole, si no se detiene, terminará generando problemas como los que actualmente afronta El Mollar, para citar un ejemplo próximo. Sin duda deben existir normas regulatorias, pero no se advierte que sean aplicadas en la práctica. Los requerimientos han crecido, pero no ha ocurrido lo mismo con los servicios fundamentales. Zonas considerables de Tafí del Valle deben sufrir cortes de agua cada vez que llueve con cierta intensidad, porque la correntada se lleva las tomas. El servicio eléctrico deja bastante que desear. La tensión disminuye con frecuencia y se producen cortes del servicio a menudo.
Elogiamos al comienzo la pavimentación. Pero hay que agregar que debe extenderse también a otras zonas de la villa, donde los caminos exhiben un pésimo estado. Ejemplo ilustrativo proporciona la populosa zona de El Churqui, donde en estos últimos años se ha edificado una considerable cantidad de viviendas. La avenida Gobernador Clemente Zavaleta, que es la arteria troncal, requiere con urgencia pavimento, dada la cantidad de vehículos del más diverso porte que la recorren en todos los momentos de la jornada. En el puente de acceso a ese sector, a cada rato las lluvias socavan profundamente el camino, poniendo en riesgo los estribos. Es un problema que no se arregla nivelando con una máquina, como hasta la actualidad, sino que requiere una obra de mayor envergadura. Un paso de esa importancia merece ser debidamente considerado en la agenda de obras públicas de la municipalidad.
Además de estas menciones ejemplificativas que distan de agotar el tema, es necesario referirse a la cuestión seguridad del tránsito en toda la villa, especialmente durante los fines de semana. En la avenida principal, la circulación parece directamente imposible con vehículos que se desplazan en las dos direcciones. Es urgente disponer de una calle de descarga. Por otro lado, se asiste al enorme riesgo de niños que manejan cuatriciclos a toda velocidad, sin que parezca existir a su respecto control alguno. Es milagro que hasta la fecha estos pequeños vehículos -conducidos por pequeños- no hayan sufrido algún grave accidente. En suma, Tafí del Valle merece, de sus autoridades comunales y del Ente de Turismo, directamente interesado en las realidades apuntadas, una preocupación más profunda que la evidenciada hasta la actualidad. Nuestro principal polo turístico así lo demanda, por su espectacular crecimiento y por el sostenido favor que le dispensan tucumanos y visitantes.







