Un valioso aporte a la política

El discurso de la Presidenta en Córdoba permite suponer que se despejará el horizonte que anticipa la reforma política. Preocupa la indefinición del Vaticano. Por Angel Anaya - Columnista.

14 Febrero 2008
Buenos Aires.- Desde una distancia política sideral los argentinos vemos en estos días, con atención, la gran competencia que se presenta en las elecciones primarias en los Estados Unidos, tanto por su trascendencia, inédita aquí, como por su dimensión histórica.
Esto no sólo es importante por la concurrencia, sino por la forma en que aquella sociedad produce cambios tan extraordinarios arrojando al pasado anacrónicos rencores.
Hace apenas un año que en la Argentina se derogaron las elecciones internas abiertas -nuestras primarias- y avanzó el dedismo caudillesco provocando guerrillas dialécticas donde la descalificación del adversario y hasta enemigo, sembró el diálogo de veneno.
Ese contraste no habría pasado en vano ante los ojos presidenciales si se observan algunos dichos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) ante su auditorio en la Universidad Nacional de Córdoba.
La jefa de Estado elogió “el esfuerzo que significa superar diferencias y dejar atrás agravios” que en esa provincia “se saldaron para bien del pueblo”.
“No nos votan para enfrentarnos; nos votan para que con el esfuerzo conjunto saquemos a la Argentina adelante”.
Si con esas novedosas opiniones se lavan los estilos ríspidos con los que el jefe del Gabinete y los ministros del Interior y de Justicia mantienen intercambios verbales a la distancia con la oposición, es muy probable que se despeje el horizonte que está anticipando la anunciada reforma política de la que, hasta el momento, nadie ha dicho nada en la Casa Rosada y todo sale de la oficina de Néstor Kirchner (NK) en Puerto Madero.

La clave del plácet vaticano
La amansadora a que ha sido sometido el propuesto embajador argentino ante el Vaticano, Alberto Iribarne, se ha convertido en un punto crítico de debate no sólo político sino también de orden ajeno a una discusión entre el oficialismo y la oposición.
Los agnósticos lo juzgan de acuerdo con la distancia religiosa, pero desde el oficialismo se sigue percibiendo, sin excepciones, la molestia que causa en la Presidenta que el papado guarde silencio por tiempo indeterminado o, si se quiere mejor, que ignore la solicitud de plácet enviada por el Gobierno argentino.

Católico y casado
En realidad, no es una cuestión que deba juzgarse por otro motivo que el señalado en este lugar cuando se produjo.
Es decir, no importa para la Santa Sede que se trate de un mahometano, de un budista o de una persona de otra religión, divorciado o no, sino que sea un católico casado y con pareja que no haya logrado, como tal, la anulación matrimonial o divorcio vincular por la vía canónica.

El respeto
Se trata simplemente de un principio que debe respetarse para una misión diplomática tan específica, donde los valores dogmáticos son esenciales.
El error partió desde la misma Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pues toda embajada de esa o de una parecida naturaleza debe ser prevista mediante consultas reservadas que seguramente no se hicieron, como ocurrió, en el caso puramente político con el flamante embajador argentino en Washington, Héctor Timerman. (De nuestra sucursal)

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