11 Febrero 2008 Seguir en 
Con el regreso a la actividad de todos los clubes tucumanos que cuentan con una plaza fija en campeonatos nacionales de fútbol, se abre un panorama de grandes desafíos para todos ellos. Algunos buscarán el tan ansiado ascenso y otros defenderán la categoría, luego de temporadas de baja performance. En las semanas por venir, no sólo el trabajo que jugadores y cuerpos técnicos efectúen será clave para concretar los objetivos, sino también el que hagan los dirigentes. Es que este último es vital: los buenos pasos dados en el último semestre de 2007 deberán ser refrendados en el primero de 2008 y quienes rigen los destinos de los clubes tendrán que redoblar el esfuerzo.
Algunas de las últimas acciones emprendidas en el campo dirigencial asoman como lógicas y plausibles. Por caso, San Martín, que cerró un excelente 2007 como líder del Nacional B, cumplió una tranquila pretemporada y se reforzó, en su afán de ascender por tercera vez en su historia a la Primera División. Pese a no arrancar bien la temporada, detrás de lo futbolístico parece contar con una fórmula dirigencial de pasos firmes y previsibles.
Uno de los casos más relevantes ocurridos en el receso lo protagonizó La Florida, una entidad con pasado reciente muy complicado. Los del Este firmaron en enero un acuerdo por cinco años para que una empresa gerencie al club. Una vez concretado el trámite, se puntualizó que el principal objetivo será mantener la plaza en el Argentino A y apostar fuerte en las divisiones inferiores. También se buscará sanear las finanzas de una entidad que en los últimos tiempos transitó un penoso camino en ese aspecto, lo que redundó en una debacle deportiva.
El otro club tucumano que participa del Argentino A, Atlético, pasa por días de bríos renovados por la designación de un nuevo presidente, que llegó a su cargo luego de haberse acordado la unidad dirigencial. Pese a un comienzo de año dubitativo en lo deportivo, en lo institucional se dieron muestras de solidez y de respeto a los objetivos planteados en los últimos meses, en el que el ascenso asoma como la gran meta. Otra de las búsquedas es mantener saneadas las cuentas de la institución y posteriormente, avanzar en lo estructural.
En cuanto a los clubes que intervienen del Argentino B, Ñuñorco superó recientemente una etapa de penumbras en lo económico y en lo deportivo. Finalmente y tras desecharse la posibilidad de un gerenciamiento, se optó por nombrar una nueva comisión directiva, que llegó con apoyo oficial y con el oxígeno de dinero que permitió saldar una deuda que el plantel soportaba desde hace un tiempo.
Concepción FC se mantiene en la lucha y recientemente hizo un llamado a la comunidad de la “Perla del Sur” para que se sume al proyecto de lograr la permanencia del equipo en el Argentino B. Incluso, se sigue adelante con una campaña de captación de socios. Pero no descarta un posible gerenciamiento. El tercer club tucumano en la categoría, Famaillá, que hace sus primeras armas en el ámbito nacional, es el que mejor panorama ofrece por su posición en la tabla y porque en lo institucional cuenta con finanzas regidas por el apoyo oficial. Todos estos panoramas dejan en claro que la actitud que impera en los seis clubes tucumanos es positiva. Con mayor o menor presupuesto, cada uno sigue su derrotero en un deporte de alternativas cambiantes y que, inevitablemente, termina regido por los resultados.
Los días de definiciones se acercan: por el momento, el presente se resuelve en los campos de juego y en las tribunas; el futuro dependerá de ellos y de cómo los dirigentes hayan elaborado los planes en las oficinas de cada una de las instituciones.
Algunas de las últimas acciones emprendidas en el campo dirigencial asoman como lógicas y plausibles. Por caso, San Martín, que cerró un excelente 2007 como líder del Nacional B, cumplió una tranquila pretemporada y se reforzó, en su afán de ascender por tercera vez en su historia a la Primera División. Pese a no arrancar bien la temporada, detrás de lo futbolístico parece contar con una fórmula dirigencial de pasos firmes y previsibles.
Uno de los casos más relevantes ocurridos en el receso lo protagonizó La Florida, una entidad con pasado reciente muy complicado. Los del Este firmaron en enero un acuerdo por cinco años para que una empresa gerencie al club. Una vez concretado el trámite, se puntualizó que el principal objetivo será mantener la plaza en el Argentino A y apostar fuerte en las divisiones inferiores. También se buscará sanear las finanzas de una entidad que en los últimos tiempos transitó un penoso camino en ese aspecto, lo que redundó en una debacle deportiva.
El otro club tucumano que participa del Argentino A, Atlético, pasa por días de bríos renovados por la designación de un nuevo presidente, que llegó a su cargo luego de haberse acordado la unidad dirigencial. Pese a un comienzo de año dubitativo en lo deportivo, en lo institucional se dieron muestras de solidez y de respeto a los objetivos planteados en los últimos meses, en el que el ascenso asoma como la gran meta. Otra de las búsquedas es mantener saneadas las cuentas de la institución y posteriormente, avanzar en lo estructural.
En cuanto a los clubes que intervienen del Argentino B, Ñuñorco superó recientemente una etapa de penumbras en lo económico y en lo deportivo. Finalmente y tras desecharse la posibilidad de un gerenciamiento, se optó por nombrar una nueva comisión directiva, que llegó con apoyo oficial y con el oxígeno de dinero que permitió saldar una deuda que el plantel soportaba desde hace un tiempo.
Concepción FC se mantiene en la lucha y recientemente hizo un llamado a la comunidad de la “Perla del Sur” para que se sume al proyecto de lograr la permanencia del equipo en el Argentino B. Incluso, se sigue adelante con una campaña de captación de socios. Pero no descarta un posible gerenciamiento. El tercer club tucumano en la categoría, Famaillá, que hace sus primeras armas en el ámbito nacional, es el que mejor panorama ofrece por su posición en la tabla y porque en lo institucional cuenta con finanzas regidas por el apoyo oficial. Todos estos panoramas dejan en claro que la actitud que impera en los seis clubes tucumanos es positiva. Con mayor o menor presupuesto, cada uno sigue su derrotero en un deporte de alternativas cambiantes y que, inevitablemente, termina regido por los resultados.
Los días de definiciones se acercan: por el momento, el presente se resuelve en los campos de juego y en las tribunas; el futuro dependerá de ellos y de cómo los dirigentes hayan elaborado los planes en las oficinas de cada una de las instituciones.







