10 Febrero 2008 Seguir en 
¿Cómo desapareció? ¿Por qué estaba en poder de un empresario si debía estar en una oficina de la Policía? Esas son algunas de las cosas que actualmente se pregunta la fiscal Adriana Reinoso Cuello quien investiga el hallazgo de una pistola ametralladora Halcón 9 milímetros que pertenecía a la fuerza de seguridad.
Personal de la Dirección General de Investigaciones, al mando del comisario Carlos Páez, realizó un allanamiento el viernes en una vivienda del barrio Ciudad Jardín en busca de dos pistolas 9 milímetros que habían sido sustraidas en un robo que sufrió Luis Vázquez Abad, subcomisario de la Policía Federal. Sin embargo, se encontraron con un arsenal, en donde había una peligrosa arma en cuyo caño tenía inscripta la leyenda "Policía de Tucumán".
La fiscal recibió un informe que sorprendió a propios y extraños. La pistola-ametralladora ingresó al arsenal del Departamento de Logística en 1999, lugar donde debería haber estado, y no en la casa del empresario.
Esa repartición, de acuerdo a fuentes policiales, se encarga de administrar las armas y vehículos que son adquiridos por la fuerza. Las primeras deben permanecer en la oficina conocida como Armamento y Municiones. Allí tendría que haber estado guardada la pistola ametralladora.
A pesar de que no hubo una confirmación oficial, el jefe de Policía, comisario Hugo Sánchez, habría ordenado una investigación administrativa para determinar cómo fue que el arma llegó hasta esa vivienda.
Declaración clave
La fiscal Reinoso Cuello citará a declarar al empresario que ahora se encuentra fuera de la provincia. Su testimonio será clave para determinar a quién y cuándo compró el arma. De acuerdo a una fuente judicial, al hombre de negocios, cuyo nombre se mantiene en reserva, se le imputaría tenencia ilegítima de armas de guerra.
Los pesquisas sospechan que el que se llevó el arma de la fuerza mantuvo contactos en el mundo del hampa hasta que logró venderla. Esa, según confirmaron voceros policiales, es una práctica común.
Generalmente, conforme a la versión policial, los ladrones que encuentran armas en las viviendas donde ingresaron a robar, se deshacen rápidamente de ellas. En la mayoría de los casos las venden a muy bajo precio.
Los comisarios José Luis Salas y Humberto Ruezga, en un allanamiento realizado semanas atrás, encontraron una valiosa escopeta cuyo tenedor la había comprado de manera ilegal a $ 500, y su valor real es de más de $ 5.000. Actualmente, se le están efectuando pericias para determinar cuál es el número de serie para poder dar con su propietario.
"Tener un arma es una brasa caliente para este tipo de delincuentes. Por eso intentan comercializarla lo más rápido posible. Ellos tienen sus contactos, y siempre se cruzan con un oportunista que hace muy buenos negocios", expresó una fuente de Tribunales.
Páez y sus hombres dieron con el empresario después de haber sumado pistas en el barrio Juan XXIII, más conocido como "La Bombilla". Allí, varios informantes le avisaron a los pesquisas que los ladrones le habían vendido las armas que le robaron al Federal.
Inclusive, según una fuente cercana a la investigación, el comprador desde hace mucho tiempo que se encarga de adquirirlas de esta manera, ya que al parecer es un coleccionista.
El jefe de la Brigada de Investigaciones Norte, en el marco de la causa del robo al subcomisario que también investiga Reinoso Cuello, realizó seis allanamientos, pero no pudo ubicar las pistolas del sucomisario. No se descartan que en las próximas horas efectúen nuevos operativos.
Personal de la Dirección General de Investigaciones, al mando del comisario Carlos Páez, realizó un allanamiento el viernes en una vivienda del barrio Ciudad Jardín en busca de dos pistolas 9 milímetros que habían sido sustraidas en un robo que sufrió Luis Vázquez Abad, subcomisario de la Policía Federal. Sin embargo, se encontraron con un arsenal, en donde había una peligrosa arma en cuyo caño tenía inscripta la leyenda "Policía de Tucumán".
La fiscal recibió un informe que sorprendió a propios y extraños. La pistola-ametralladora ingresó al arsenal del Departamento de Logística en 1999, lugar donde debería haber estado, y no en la casa del empresario.
Esa repartición, de acuerdo a fuentes policiales, se encarga de administrar las armas y vehículos que son adquiridos por la fuerza. Las primeras deben permanecer en la oficina conocida como Armamento y Municiones. Allí tendría que haber estado guardada la pistola ametralladora.
A pesar de que no hubo una confirmación oficial, el jefe de Policía, comisario Hugo Sánchez, habría ordenado una investigación administrativa para determinar cómo fue que el arma llegó hasta esa vivienda.
Declaración clave
La fiscal Reinoso Cuello citará a declarar al empresario que ahora se encuentra fuera de la provincia. Su testimonio será clave para determinar a quién y cuándo compró el arma. De acuerdo a una fuente judicial, al hombre de negocios, cuyo nombre se mantiene en reserva, se le imputaría tenencia ilegítima de armas de guerra.
Los pesquisas sospechan que el que se llevó el arma de la fuerza mantuvo contactos en el mundo del hampa hasta que logró venderla. Esa, según confirmaron voceros policiales, es una práctica común.
Generalmente, conforme a la versión policial, los ladrones que encuentran armas en las viviendas donde ingresaron a robar, se deshacen rápidamente de ellas. En la mayoría de los casos las venden a muy bajo precio.
Los comisarios José Luis Salas y Humberto Ruezga, en un allanamiento realizado semanas atrás, encontraron una valiosa escopeta cuyo tenedor la había comprado de manera ilegal a $ 500, y su valor real es de más de $ 5.000. Actualmente, se le están efectuando pericias para determinar cuál es el número de serie para poder dar con su propietario.
"Tener un arma es una brasa caliente para este tipo de delincuentes. Por eso intentan comercializarla lo más rápido posible. Ellos tienen sus contactos, y siempre se cruzan con un oportunista que hace muy buenos negocios", expresó una fuente de Tribunales.
Páez y sus hombres dieron con el empresario después de haber sumado pistas en el barrio Juan XXIII, más conocido como "La Bombilla". Allí, varios informantes le avisaron a los pesquisas que los ladrones le habían vendido las armas que le robaron al Federal.
Inclusive, según una fuente cercana a la investigación, el comprador desde hace mucho tiempo que se encarga de adquirirlas de esta manera, ya que al parecer es un coleccionista.
El jefe de la Brigada de Investigaciones Norte, en el marco de la causa del robo al subcomisario que también investiga Reinoso Cuello, realizó seis allanamientos, pero no pudo ubicar las pistolas del sucomisario. No se descartan que en las próximas horas efectúen nuevos operativos.
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