04 Febrero 2008 Seguir en 
En cualquier parte del mundo, el deporte se convirtió en los últimos años en una excelente forma de atraer el turismo, con ofertas que van desde lo masivo a lo selectivo. En ese sentido, se trabaja con mucha anticipación en la organización de los encuentros ocasionales o se monta una importante estructura para aquellos que tienen continuidad, de modo tal que no pierdan convocatoria.
Argentina no es la excepción en este asunto, y en las distintas provincias se buscan alternativas para fortalecer la relación turista-deporte. El caso más paradigmático y cercano a Tucumán lo da la construcción de un autódromo en las Termas de Río Hondo, que busca mejorar la oferta con que la ciudad santiagueña ya cuenta.
Justamente, el deporte motor es el que generó en los últimos días una gran expectativa, luego de que el país fue citado como potencial sede para una de las manifestaciones deportivas más ambiciosas que haya ideado el hombre: una carrera de vehículos a través de zonas desérticas. La ocasión es única: se trata de una competencia que moviliza cientos de personas a lo largo de dos semanas; que mueve millones de euros y que cuenta con una gran cobertura de la prensa mundial. Por ello, Argentina en general y Tucumán en particular deben estar atentos al devenir de los hechos: de confirmarse la prueba y, concretamente, de pasar esta por el norte, en cada ámbito se deberá trabajar en consecuencia para estar a la altura de las exigencias.
La suspensión este año del Rally Dakar por la inseguridad generada por el accionar de células terroristas en el continente africano motivó a los organizadores a pensar alternativas para 2009. Por estos días, se espera una confirmación al respecto, pero es casi un hecho que se buscará dividir en tres partes la competencia y que una de ellas se efectuará en Sudamérica. En ese sentido, desde un principio las versiones periodísticas apuntaron a Argentina y Chile como probables sedes, con Buenos Aires como lugar de largada y de llegada. Y desde allí, comenzaron las gestiones oficiales y privadas de ambos países para asegurar la jurisdicción. Por el lado trasandino, actuaron con rapidez lanzaron una campaña para captar la atención de los organizadores, en la que mostraron en detalle sus bondades geográficas, humanas y económicas. Desde nuestro país, un promotor de competencias y varios funcionarios de la Secretaría de Turismo de la Nación ya estuvieron en Francia, donde llevaron adelante negociaciones.
¿Qué rol le cabe a Tucumán en esta historia? El de estar atento para actuar en consecuencia. De confirmarse la competencia y, sobre todo, que esta pasará por el norte, la expectativa pasa por cuáles provincias tocará. Esto ocurre en días en que se intenta mejorar la política oficial de seducción hacia los operadores turísticos. En el aspecto específico de una prueba de envergadura, existen algunos antecedentes de valor. Un ejemplo se dio el año pasado, cuando Tucumán fue sede del Mundial de Parapente; otro caso es el Gran Premio Histórico de autos, que desde hace tres años tiene final de etapa en la provincia.
Para dimensionar las características de una prueba como el Rally, Dakar, hay que apelar a los números: se movilizan casi 300 vehículos (entre autos, camiones, motos y cuatriciclos); participan representantes de más de 100 países; los equipos oficiales tienen presupuestos de más de 20 millones de euros y las personas afectadas a la organización son más de 2.500. Estas cifras muestran con claridad la importancia del evento. Por ello, se está ante una potencial oportunidad que habrá que aprovechar, primero en lo deportivo, después en lo turístico y, finalmente, en lo económico.
Argentina no es la excepción en este asunto, y en las distintas provincias se buscan alternativas para fortalecer la relación turista-deporte. El caso más paradigmático y cercano a Tucumán lo da la construcción de un autódromo en las Termas de Río Hondo, que busca mejorar la oferta con que la ciudad santiagueña ya cuenta.
Justamente, el deporte motor es el que generó en los últimos días una gran expectativa, luego de que el país fue citado como potencial sede para una de las manifestaciones deportivas más ambiciosas que haya ideado el hombre: una carrera de vehículos a través de zonas desérticas. La ocasión es única: se trata de una competencia que moviliza cientos de personas a lo largo de dos semanas; que mueve millones de euros y que cuenta con una gran cobertura de la prensa mundial. Por ello, Argentina en general y Tucumán en particular deben estar atentos al devenir de los hechos: de confirmarse la prueba y, concretamente, de pasar esta por el norte, en cada ámbito se deberá trabajar en consecuencia para estar a la altura de las exigencias.
La suspensión este año del Rally Dakar por la inseguridad generada por el accionar de células terroristas en el continente africano motivó a los organizadores a pensar alternativas para 2009. Por estos días, se espera una confirmación al respecto, pero es casi un hecho que se buscará dividir en tres partes la competencia y que una de ellas se efectuará en Sudamérica. En ese sentido, desde un principio las versiones periodísticas apuntaron a Argentina y Chile como probables sedes, con Buenos Aires como lugar de largada y de llegada. Y desde allí, comenzaron las gestiones oficiales y privadas de ambos países para asegurar la jurisdicción. Por el lado trasandino, actuaron con rapidez lanzaron una campaña para captar la atención de los organizadores, en la que mostraron en detalle sus bondades geográficas, humanas y económicas. Desde nuestro país, un promotor de competencias y varios funcionarios de la Secretaría de Turismo de la Nación ya estuvieron en Francia, donde llevaron adelante negociaciones.
¿Qué rol le cabe a Tucumán en esta historia? El de estar atento para actuar en consecuencia. De confirmarse la competencia y, sobre todo, que esta pasará por el norte, la expectativa pasa por cuáles provincias tocará. Esto ocurre en días en que se intenta mejorar la política oficial de seducción hacia los operadores turísticos. En el aspecto específico de una prueba de envergadura, existen algunos antecedentes de valor. Un ejemplo se dio el año pasado, cuando Tucumán fue sede del Mundial de Parapente; otro caso es el Gran Premio Histórico de autos, que desde hace tres años tiene final de etapa en la provincia.
Para dimensionar las características de una prueba como el Rally, Dakar, hay que apelar a los números: se movilizan casi 300 vehículos (entre autos, camiones, motos y cuatriciclos); participan representantes de más de 100 países; los equipos oficiales tienen presupuestos de más de 20 millones de euros y las personas afectadas a la organización son más de 2.500. Estas cifras muestran con claridad la importancia del evento. Por ello, se está ante una potencial oportunidad que habrá que aprovechar, primero en lo deportivo, después en lo turístico y, finalmente, en lo económico.







