03 Febrero 2008 Seguir en 
“Pensaron que estaba muerto y me arrojaron al río. Cuando desperté no sentía el cuerpo. Si me hubiera dormido me habría muerto. Estaba todo golpeado y tenía mucho frío. Cuando logré salir a la ruta vi una luz y caminé, como pude, hasta ahí. No pedí permiso en la casa. Entré y me recosté en una mesa hasta que los dueños me despertaron y llamaron a mi esposa”. Eduardo Enrique Balzarini, un remisero de 48 años, recordó así su odisea, que se inició cuando fue asaltado el miércoles por dos delincuentes a la vera de la ruta 38, a la altura de Acheral.
A las 23, la víctima circulaba en su remise Fiat Duna y en la avenida Brígido Terán, al frente de la terminal de ómnibus, dos hombres le hicieron señas. “Tenían buena pinta. Me dijeron que habían perdido el auto rural que los llevaba a su casa, en Acheral”, contó la víctima.
Durante el lluvioso viaje por la ruta 38 los “pasajeros” sólo hablaron de mujeres. “Ellos iban en lo suyo. Hablaban de que la habían visto a una chica con otro que no era su novio... A mí no me dijeron nada. Al llegar al río Aranillas, el que iba adelante me dijo: ‘puede parar un rato, tengo ganas de hacer la pis’. Entonces me detuve”, dijo Balzarini.
Luego de bajarse del auto el ladrón dio la vuelta y encañonó al conductor. “Me gritó ‘bajate y no hagás nada, porque te voy a matar’. Al que estaba adentro conmigo le decía ‘hacelo cagar si no se quiere bajar’”, relató.
Asustado, Balzarini bajó del auto. Entonces, los asaltantes comenzaron a maltratarlo. “Estaba tirado en el pavimento; ya me habían golpeado y me dieron una patada en la frente. Pensaron que estaba muerto y me tiraron desde el puente hacia el río”, afirmó. Luego de seis horas inmerso en el agua y bajo la intensa lluvia de ese día el remisero despertó. “No entendía nada. Tenía medio cuerpo en el agua. Nunca sufrí tanto frío. Me toqué la cara y me vi sangre en las manos. Pensé en mis hijos y eso me dio fuerza. No sé cómo hice, pero a duras penas salí a la ruta. Los tipos se llevaron el auto y $ 150 que tenía de la recaudación”, expresó angustiado el remisero.
Malherido, les hacía señas a los conductores pero nadie se detuvo a ayudarlo, por lo que comenzó a caminar hasta que encontró unas casas. “Entré y me abrigué con la campera con la que tapaban un loro. Después, los dueños me preguntaron qué era lo que me había pasado. Les conté y llamaron a mi familia”. Balzarini fue llevado al hospital de la zona y luego al Padilla.
Personal de la Brigada Oeste, al mando del comisario Héctor Figueroa, se entrevistó con la víctima. Después de escuchar el relato se trasladaron al lugar del hecho y luego de buscar durante varias horas descubrieron que el vehículo también había sido arrojado al río. El agua lo tapaba. “El auto quedó destrozado”, contó el remisero. “Hace 20 días me asaltaron dos menores en Villa 9 de julio. Tendré que buscar otra cosa para hacer, porque después de lo que viví no me quedan ganas de seguir en esto. Sufrí mucho y estuve al borde de la muerte”, señaló desahuciado.
A las 23, la víctima circulaba en su remise Fiat Duna y en la avenida Brígido Terán, al frente de la terminal de ómnibus, dos hombres le hicieron señas. “Tenían buena pinta. Me dijeron que habían perdido el auto rural que los llevaba a su casa, en Acheral”, contó la víctima.
Durante el lluvioso viaje por la ruta 38 los “pasajeros” sólo hablaron de mujeres. “Ellos iban en lo suyo. Hablaban de que la habían visto a una chica con otro que no era su novio... A mí no me dijeron nada. Al llegar al río Aranillas, el que iba adelante me dijo: ‘puede parar un rato, tengo ganas de hacer la pis’. Entonces me detuve”, dijo Balzarini.
Luego de bajarse del auto el ladrón dio la vuelta y encañonó al conductor. “Me gritó ‘bajate y no hagás nada, porque te voy a matar’. Al que estaba adentro conmigo le decía ‘hacelo cagar si no se quiere bajar’”, relató.
Asustado, Balzarini bajó del auto. Entonces, los asaltantes comenzaron a maltratarlo. “Estaba tirado en el pavimento; ya me habían golpeado y me dieron una patada en la frente. Pensaron que estaba muerto y me tiraron desde el puente hacia el río”, afirmó. Luego de seis horas inmerso en el agua y bajo la intensa lluvia de ese día el remisero despertó. “No entendía nada. Tenía medio cuerpo en el agua. Nunca sufrí tanto frío. Me toqué la cara y me vi sangre en las manos. Pensé en mis hijos y eso me dio fuerza. No sé cómo hice, pero a duras penas salí a la ruta. Los tipos se llevaron el auto y $ 150 que tenía de la recaudación”, expresó angustiado el remisero.
Malherido, les hacía señas a los conductores pero nadie se detuvo a ayudarlo, por lo que comenzó a caminar hasta que encontró unas casas. “Entré y me abrigué con la campera con la que tapaban un loro. Después, los dueños me preguntaron qué era lo que me había pasado. Les conté y llamaron a mi familia”. Balzarini fue llevado al hospital de la zona y luego al Padilla.
Personal de la Brigada Oeste, al mando del comisario Héctor Figueroa, se entrevistó con la víctima. Después de escuchar el relato se trasladaron al lugar del hecho y luego de buscar durante varias horas descubrieron que el vehículo también había sido arrojado al río. El agua lo tapaba. “El auto quedó destrozado”, contó el remisero. “Hace 20 días me asaltaron dos menores en Villa 9 de julio. Tendré que buscar otra cosa para hacer, porque después de lo que viví no me quedan ganas de seguir en esto. Sufrí mucho y estuve al borde de la muerte”, señaló desahuciado.
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