De cómo la intolerancia florece en un Jardín

En las 1.043 noches, Scheherezade y Shahriyar se encuentran con una hermosa mujer que les relata una historia sobre la mortalidad infantil. Un libro voluminoso. Por Roberto Espinosa - Redacción LA GACETA.

31 Enero 2008
Habían acampado en las afueras de la capital de ese inverosímil Jardín de la República. Les habían aconsejado que conocieran Salta, una comarca que se preocupaba por conservar su valioso patrimonio arquitectónico, por mejorar sus museos. Les contaron que era un pueblo que amaba a sus poetas y a sus músicos, y que estaba orgulloso de su identidad. “Bebe, rey mío, este vino blanco de los viñedos de Cafayate, parece que es una delicia”, le dijo a Shahriyar la bella Scheherezade, consciente de que iniciarían las mil y cuarenta y tres noches.
Observaron a un hombre, seguido por varios colaboradores, de cuyas bocas sólo brotaban números. Todos anotaban cuando el jefe cantaba una cifra. “¿Qué es lo que contáis, morador? ¿Acaso estrellas?”, preguntó el rey, intrigado.
- Son metros cuadrados, calles pavimentadas y repavimentadas, cordones cuneta, baches tapados, cantidad de negocios inmobiliarios realizados y de shoppings construidos... Ocurre que Al Rachid ordenó a través de un DIU su ingreso en la historia de Tucumán...
- ¿No será DNU? ¿DIU? ¿Un dispositivo intrauterino?, preguntó sonrojada la doncella.
- No, significa Dispositivo de Intolerancia y Urgencia. Ya estamos acostumbrados a sus órdenes y más vale cumplirlas porque si uno las cuestiona lo hace echar o lo obliga a renunciar.
- ¿Y será un libro muy voluminoso?, inquirió el rey.
- Depende de cuánto dure su reinado que, por lo visto, va para largo. Puede volver a modificar la Constitución y prolongar su mandato hasta que se jubile con el 82 % móvil. Supongo que, en algún momento, habrá que escribir una versión acotada que sirva de texto en las escuelas...
- ¿Y qué hizo por el enriquecimiento espiritual de sus comprovincianos? Supongo que se estudia la historia de Tucumán en las escuelas para reforzar la identidad, para valorar el pasado, para que aprendan a querer lo que tienen y lo que les legaron...
- El DIU no habla de enriquecer el espíritu, sino de otro enriquecimiento...
La tropa de amanuenses siguió camino y vieron aproximarse a una hermosa señora, con restos de cadenas en cada mano. Los gestos desnudaban su indignación.
- ¿Qué os sucede, bella mujer? ¿Os quisieron asaltar? ¿Enajenaron ya los edificios históricos?
- Estoy alterada por lo que está sucediendo en este reino con la intolerancia. Hace unos días, un legislador cuestionó los índices de mortalidad infantil de la provincia y señaló que no había registros oficiales de los niños nacidos muertos o fallecidos a poco de nacer...
- Y el jeque le respondió con los registros en la mano...
- No. A Al Rachid se le transfiguró el rostro, se le encendieron los ojos de rabia y, como si fuera un basilisco, lo calificó de infame y agregó: “No se puede jugar con la vida de los chicos, no se puede decir que nosotros manipulamos a chicos vivos tratándolos de chicos muertos. No le interesa Tucumán. Es un mentiroso. No se puede jugar con esto; yo estoy de acuerdo con que me critique, pero que nos endilgue que a chicos vivos los hacemos aparecer como muertos... No nos merecemos esto; no sólo el gobernador, no se lo merece ningún tucumano. Ya creó un manto de dudas...”
- ¿Los que piden explicaciones no son tucumanos y juegan con la vida de los chicos? ¿El es el dueño de los chicos?, inquirió Scheherezade.
- Tal vez lo más destacable de la gestión de Al Rachid y sus Capone fue hasta ahora la labor en el área de salud, de manera que no se entiende tanta intolerancia. Lo curioso es que sus acólitos también atacaron en lo personal al legislador, pero nadie respondió sus preguntas con datos concretos... El autoritarismo me está asfixiando, parecen las épocas del general preso, acotó La Libertad.
- ¿Qué es el basilisco?, le preguntó Scheherezade.
- Es un extraño y poderoso animal, al cual si una persona lo mira a los ojos puede morir de inmediato o quedar ciega. Una forma de combatirlo es lograr que se observe en un espejo y se muera del espanto.
El rey Shahriyar pitó su narguile, bebió con gusto y a la memoria de Alá el vino cafayateño y dijo: “cuando se emplea la intolerancia como herramienta de gobierno es porque se teme a los que piensan distinto y, en lugar de apostar al debate, a la confrontación de ideas, como sucede en cualquier democracia participativa y sana, se apela a las descalificaciones, al agravio, y si es necesario al uso de la fuerza. Monarcas basiliscos hubo muchos en la historia, pero ninguno entró por decreto”.

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