Condenado por asesinar a un hombre

Después de mantener relaciones, la víctima le había confesado al acusado que padecía sida. El imputado utilizó dos cuchillos para cometer el hecho.

SEBASTIAN EDUARDO MAMANI.
SEBASTIAN EDUARDO MAMANI.
07 Diciembre 2002
Sebastián Eduardo Mamaní fue condenado ayer, en un breve juicio, a 3 años de prisión, por haber matado de 13 puñaladas a Enzo Omar Leguizamón. El lunes quedaría en libertad.
El crimen, de carácter pasional, se produjo el 13 de abril pasado a la madrugada, luego de una violenta discusión que se generó en la casa de la víctima, en Amador Lucero al 500.
Ayer, al declarar ante los jueces de la sala IV Silvia Castellote, Emilio Páez de la Torre y César Vera, Mamaní contó que conocía a Leguizamón desde hacía tres meses, y admitió que tenían una relación sentimental.
El detonante del crimen habría sido la noticia que le habría dado la víctima esa noche, acerca de que padecía sida. "Tuvimos relaciones y cuando quise levantarme el se me tiró encima; me decía que era de él y que no me iba a dejar ir. Después me dijo que tenía sida y se burlaba de mí", declaró durante la audiencia Mamaní, un albañil de 26 años oriundo de San Pedro de Colalao.
Mamaní afirmó que en ese momento entró en shock y que sólo recuerda que llegaron policías y lo detuvieron, pero nada del hecho.
Leguizamón, un licenciado en Física de 34 años, recibió 13 puñaladas, de las cuales cinco fueron asestadas en el ojo derecho. Mamaní, en su ataque de ira, le clavó un cuchillo en el corazón, que se quebró al dar con una costilla. Entonces tomó otro y siguió hiriendo a la víctima.

No recordaba nada
Cuando la Policía, alertada por vecinos que escuchaban gritos, llegó a la vivienda, Mamaní abrió la puerta, levantó las manos como entregándose y les dijo: "no entren; lo golpeé y está ahí. Me debía plata, fue un ajuste de cuentas". Ayer, sin embargo, negó haber tenido problemas económicos con Leguizamón. En el juicio declararon, además del médico forense Alberto Pacheco, quien describió las lesiones, la esposa, la madre y un ex empleador de Mamaní.
Tanto la esposa como la madre del condenado afirmaron que recibían extrañas llamadas telefónicas de un hombre que gemía y no les decía nada. El ex patrón de Mamaní, en tanto, sólo tuvo elogios hacia él y su trabajo.
El fiscal Daniel Marranzino pidió que Mamaní fuera condenado a 15 años de prisión por el delito de homicidio simple, argumentando que no era creíble que no recordara lo ocurrido. Marranzino también afirmó que premeditó la forma en la que lo mataría.
Los defensores de Mamaní, Mario Mirra y Leandro Robles, pidieron que se cambie la calificación a homicidio en estado de emoción violenta, al sostener que el modo en el que atacó a Leguizamón, su obnubilación ante una noticia tan fuerte y las circunstancias que rodearon el caso hacían suponer que el acusado había actuado en estado de shock.
Los jueces, entonces, hicieron lugar al planteo de la defensa y condenaron a Mamaní a 3 años de prisión.
Mirra adelantó que el lunes Mamaní podría quedar en libertad condicional en virtud de haber pasado más de 8 meses detenido con prisión preventiva.

Tamaño texto
Comentarios