Archivaron una causa de lavado de dinero

Se investigaban los movimientos financieros del desaparecido José Ignacio González, pero no se pudo saber de dónde salió la plata. La policía aún busca al empleado de la Secretaría de Educación.

30 Enero 2008
A pesar de que se dio por probado que el desaparecido José Ignacio González estaba involucrado en maniobras de lavado de dinero, el expediente fue archivado, ya que no se pudo determinar el origen de los fondos. De esta forma, la investigación, que había sido dividida, continuará únicamente abocada a la búsqueda.
González es un empleado de la Secretaría de Educación de 59 años que vive en el barrio Jardín. Fue visto por última vez el 13 de julio en un bar de la zona de la plazoleta Mitre. Amigos y compañeros de trabajo denunciaron su desaparición 10 días después. La causa recayó en la fiscal VIII de Instrucción, Adriana Giannoni, que de a poco comenzó a darse cuenta de que, detrás de la desaparición, había poderosos intereses.
La fiscal determinó que había extraños movimientos financieros e impositivos en los que aparecía involucrado González. El hombre compartía una cuenta bancaria con el comerciante Julio César Pavón, quien además tenía otras con su socia, Agustina Carranza, otras con Raúl Martín Garrido, empleado de una citrícola, y otras con su esposa. Según la Justicia, en estas cajas de ahorros se depositaban millonarias sumas de dinero y luego se transferían a otras.

Montos altos
Pero a Giannoni le llamó la atención además que los titulares de las cuentas no tenían un nivel de vida que se correspondiera con los montos que manejaban. Aparentemente, todos los cotitulares de las cuentas se habían inscripto en la Afip como monotributistas en actividades como transporte de metales y minerales. También se hallaron indicios de que González y Pavón se habían conocido en reuniones de la Iglesia del Reino de Dios. Sobre la base de los informes que la fiscal requirió se descubrió también que varios bancos que operan en Tucumán no habían cumplido con los trámites legales establecidos para impedir actividades vinculadas al lavado de dinero. Inclusive, Pavón decidió cerrar una de las cuentas cuando se le solicitó que informara el origen de los fondos que depositaba allí.

Camioneta incautada
En el marco de la investigación, la fiscal ordenó secuestrar una camioneta Ford Ranger doble cabina que, según la Policía, pertenecería a una de las hermanas de Pavón y en la cual, según se sospecha que puede haber sido trasladado a González. Personal de la Policía Científica sometió el rodado a distintas pericias y, a pesar de que los tapizados habían sido lavados, se descubrió una mancha de sangre en los asientos posteriores. Posteriormente se demostró que era sangre humana.
Con las pruebas obtenidas a lo largo de la causa, personal de la División Homicidios y Delitos Complejos de la Policía, al mando del comisario Miguel Gómez, ingresó al domicilio de González. Allí la bioquímica Lilia Moyano tomó muestras para confeccionar un perfil genético de González. Sucede que el hombre no tiene parientes, por lo que es imposible hacer una comparación con la muestra de sangre encontrada en la camioneta. Así fue como se tomaron muestras de cabellos, de piel y de saliva de distintas prendas, de los peines y del cepillo de dientes. Todas serán enviadas a Buenos Aires para que los científicos elaboren el perfil genético de González.
La fiscal había pedido la colaboración de la Justicia Federal para que se investigue el presunto lavado de dinero. En un principio, el planteo había sido rechazado por el fiscal federal Carlos Brito y por el juez Mario Racedo. Pero luego, tras un dictamen del fiscal general Antonio Gustavo Gómez, se analizó la causa. Los investigadores determinaron, sobre la base de la información de las cuentas, que se estaba ante una maniobra de lavado de dinero, pero se advirtió que no se podía determinar su origen. Por esto, basandose en la jurisprudencia, la causa fue archivada. En consecuencia, no se podrá saber a cuánto ascendía la maniobra, ni quienes la concretaron. Fuentes judiciales sospechan que detrás de la maniobra hay fuertes intereses económicos de nuestra provincia, del resto del país e incluso internacionales.
La Policía tucumana solicitó colaboración a fuerzas de otras provincias, a la Policía Federal y a la Gendarmería Nacional para que se busque a González. Pero hasta el momento, el misterio envuelve toda la causa.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios