06 Diciembre 2002 Seguir en 
El terrible crimen de un hombre que fue golpeado y apuñalado, aparentemente por un conocido suyo que estaba en la casa cuando llegó la Policía, llega a juicio oral a sólo 8 meses del homicidio.
Un joven albañil será juzgado desde hoy por la muerte de Enzo Omar Leguizamón, ocurrida el 13 de abril pasado en la casa de la víctima.
Sebastián Eduardo Mamaní fue detenido en la vivienda de Amador Lucero al 500, en La Ciudadela, cuando llegó la Policía. Los vecinos, al oír fuertes gritos y ruidos, llamaron al hijo del dueño de la casa, quien también era jefe de la víctima, y este llegó acompañado por dos policías.
Naturalidad
"No entren; lo golpeé y está ahí. Me debía plata, fue un ajuste de cuentas", les habría dicho, mientras levantaba las manos como entregándose, luego de abrirles la puerta del departamento con una naturalidad que dejó pasmados a los policías.
Leguizamón, un licenciado en Física de 34 años, recibió varios golpes y puñaladas en distintas partes del cuerpo. Cuando los policías llegaron a su departamento, ya casi no había rastros de sangre en los pisos, pero encontraron los elementos con los que Mamaní, de 26 años, habría intentado limpiar todo.
Además, la ropa que vestía estaba limpia, y se encontraron prendas manchadas con sangre.
De acuerdo con la investigación, Mamaní, que es oriundo de San Pedro de Colalao, y Leguizamón se conocieron en Córdoba, donde este residía hasta hace algunos años. Luego vino a Tucumán para trabajar en una clínica radiológica.
Las razones
En la etapa de la instrucción de la causa, Mamaní habría confesado que atacó a Leguizamón cuando este le contó que padecía de una enfermedad incurable y que podría haberlo contagiado.
Mamaní llega acusado de homicidio. A partir de las 9 lo juzgarán los jueces María del Pilar Prieto, Silvia Castellote y Emilio Páez de la Torre, mientras que el fiscal acusador será Daniel Marranzino. La defensa del imputado estará a cargo de Mario Mirra.
Un joven albañil será juzgado desde hoy por la muerte de Enzo Omar Leguizamón, ocurrida el 13 de abril pasado en la casa de la víctima.
Sebastián Eduardo Mamaní fue detenido en la vivienda de Amador Lucero al 500, en La Ciudadela, cuando llegó la Policía. Los vecinos, al oír fuertes gritos y ruidos, llamaron al hijo del dueño de la casa, quien también era jefe de la víctima, y este llegó acompañado por dos policías.
Naturalidad
"No entren; lo golpeé y está ahí. Me debía plata, fue un ajuste de cuentas", les habría dicho, mientras levantaba las manos como entregándose, luego de abrirles la puerta del departamento con una naturalidad que dejó pasmados a los policías.
Leguizamón, un licenciado en Física de 34 años, recibió varios golpes y puñaladas en distintas partes del cuerpo. Cuando los policías llegaron a su departamento, ya casi no había rastros de sangre en los pisos, pero encontraron los elementos con los que Mamaní, de 26 años, habría intentado limpiar todo.
Además, la ropa que vestía estaba limpia, y se encontraron prendas manchadas con sangre.
De acuerdo con la investigación, Mamaní, que es oriundo de San Pedro de Colalao, y Leguizamón se conocieron en Córdoba, donde este residía hasta hace algunos años. Luego vino a Tucumán para trabajar en una clínica radiológica.
Las razones
En la etapa de la instrucción de la causa, Mamaní habría confesado que atacó a Leguizamón cuando este le contó que padecía de una enfermedad incurable y que podría haberlo contagiado.
Mamaní llega acusado de homicidio. A partir de las 9 lo juzgarán los jueces María del Pilar Prieto, Silvia Castellote y Emilio Páez de la Torre, mientras que el fiscal acusador será Daniel Marranzino. La defensa del imputado estará a cargo de Mario Mirra.
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