Una luz encendida hace 30 años

Las presidentas de la Argentina y de Chile se reunirían con el Papa para conmemorar la mediación del Vaticano que evitó la guerra por el Beagle. Por Guillermo Villareal, columnista de la agencia DyN.

20 Enero 2008
Los gobiernos de Argentina y de Chile realizan intensas gestiones diplomáticas ante el Vaticano para que la presidenta Cristina Fernández y su par trasandina, Michelle Bachelet, mantengan una audiencia privada conjunta con el papa Benedicto XVI a fines de 2008. El objetivo es cerrar con ese gesto la conmemoración por el 30 aniversario del inicio de la mediación del cardenal Antonio Samoré por el diferendo limítrofe del Canal de Beagle.
La iniciativa ya fue consensuada por las jefas de Estado, tras frustrarse la idea primigenia de que el Pontífice visite los dos países el año próximo.
Ambas presidentas estiman que la recordación de aquella intervención del entonces papa Juan Pablo II, que evitó una guerra entre países considerados hermanos, es una buena ocasión para promover gestos bilaterales fuertes.
El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado Vaticano, fue quien el 14 de noviembre reveló en la Casa Rosada la intención de las primeras mandatarias de oficializar el convite, aunque puso las reservas del caso. "No sé si será posible, porque el Santo Padre ya tiene programados los viajes internacionales, pero la invitación es buena porque habla de la voluntad de luchar por la convivencia pacífica y la colaboración de los pueblos del sur de América", dijo el purpurado en su paso por el país.
Desde entonces los embajadores ante la Santa Sede trabajan en el plan B. Es decir, ponerle fecha al encuentro muy probablemente entre octubre y diciembre.
A pesar de que la propuesta alternativa parece ir tomando forma, fuentes gubernamentales consultadas por DyN reconocieron que todavía no hay precisiones ni una fecha cierta para la reunión.
De concretarse, la visita de Bachelet y de Fernández al Papa sería un acontecimiento sin precedentes, por varias razones. Una, que Benedicto XVI no acostumbra recibir a dos jefes de Estado en una misma audiencia en su biblioteca privada, por lo que en este caso haría una excepción.
Otro punto llamativo es que sería la primera reunión oficial de un integrante del matrimonio presidencial argentino con el jefe de la Iglesia Católica, dado que Néstor Kirchner se convirtió en el primer mandatario desde el advenimiento de la democracia en no hacerlo formalmente. Apenas cruzó un saludo de cortesía con Benedicto XVI cuando este asumió su pontificado en abril de 2005. En tanto, para Bachelet, confesa evangélica, sería su segunda ocasión, tras la primera el 18 de octubre de 2007. Fuentes cercanas al Episcopado argentino que encabeza el cardenal Jorge Bergoglio -con quien la primera magistrada intenta recomponer relaciones- admitieron a DyN "no tener noticias" sobre tales gestiones gubernamentales.
La mediación papal tuvo un artífice casi desconocido en las crónicas de época. El extinto cardenal Raúl Primatesta, quien en un viaje a Roma se entrevistó con Juan Pablo II para transmitirle su preocupación por el inminente conflicto bélico, sobre todo porque dijo conocer la "actitud belicosa" de Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo de Ejército.Recién entonces el Papa decidió intervenir en el conflicto suscitado por las dictaduras militares de Jorge Rafael Videla y de Augusto Pinochet, y enviar a negociar al cardenal Samoré, quien en vísperas de la Navidad de 1978 pronunció la recordada frase: "Veo una lucecita de esperanza al final del túnel".
Fue el punto de inflexión hasta que Juan Pablo II presentó en diciembre de 1980 su propuesta de paz y amistad.

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