Un reclamo que siempre debe ser escuchado

El gobernador afirma que los vecinos le piden más seguridad, y que él responde. Pero las quejas de los ciudadanos por la falta de respuestas son cada vez más. Por Juan Manuel Montero, Redacción LA GACETA.

19 Enero 2008
"Yo hablo todos los días con los vecinos. Sé lo que quiere la gente". El gobernador José Alperovich se jacta de tener diálogo cotidiano con el pueblo. Está bien. En sus diarios recorridos para controlar o inaugurar las obras en la provincia son cientos de personas las que se le acercan para plantearle sus inquietudes. Por eso, advirtió hace poco tiempo, no tiene dudas de que lo que la gente quiere es que los ladrones estén presos. "Me piden más seguridad", afirmó.
Los medios de comunicación son otra buena fuente para medir los humores de los ciudadanos. Tanto las opiniones vertidas en LA GACETA on Line, en la sección Cartas de Lectores y en las crónicas de Policiales son contundentes. La seguridad no es el fuerte de este Gobierno. Y tampoco cuenta que haya sido una materia reprobada por la mayoría de sus antecesores.
Las quejas son constantes y se basan en dos cuestiones fundamentales: la falta de recorridos de los policías por todos los barrios del gran San Miguel de Tucumán y la demorada o inexistente respuesta cuando se comunican con algunos de los teléfonos de la fuerza para denunciar robos o asaltos. La eficacia de la Patrulla Motorizada (con más de 1.000 detenidos en cuatro meses) choca contra la dificultad de los vecinos de comunicarse con ellos.
Alperovich puede mostrar y demostrar ser el gobernador que más implementos le brindó a la fuerza de seguridad en los últimos 20 años. Nunca la Policía tuvo tantos hombres, tantos vehículos ni tantos recursos tecnológicos. Por eso son incomprensibles las respuestas que se repiten desde hace años: "no podemos ir porque el patrullero está roto". "No tenemos móvil". "El oficial de guardia no se encuentra". Peor es cuando los mismos policías son testigos de un ilícito, y miran hacia otro lado, como denunciaron varios lectores. "No podemos hacer nada", se excusan.
Muchos jefes policiales admiten que hay un relajamiento en la tropa. Pero también se advierte fallas de control. Los llamados por la presencia de grupos de policías dentro de las galerías, conversando o mandando mensajes de texto desde los celulares provistos por el Estado en muchos casos, son constantes. O la ausencia de policías en los lugares de parada en los que deberían permanecer, sobre todo de noche, es una de las denuncias más comunes. Ya que desde la fuerza no puede haber quejas por falta de equipo, lo que falla son los recursos humanos. Entre febrero y marzo habrá retiros en la Policía. Se trata de un desplazamiento lógico teniendo en cuenta que muchos policías ya cumplieron su ciclo y deben ser jubilados. Esto le permitirá al jefe de Policía, Hugo Sánchez, armar una nueva cúpula, la primera completa desde que él asumió hace dos años.
Así como el gobernador prometió mano dura con la delincuencia, es hora de dar soluciones concretas a los ciudadanos. Son los que sufren la inseguridad, y la respuesta no debería ser salir a encarcelar a cuanto sospechoso se cruce. Atender el llamado de quien tiene miedo de ser asaltado o que acaba de sufrir un ataque es también una constante. Por más que se hagan a través de los medios de comunicación.

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