Dos familias más de Yerba Buena fueron víctimas de robos en los que los delincuentes trabajaron sin apuro, aprovechando la ausencia de los dueños de las viviendas.
"Mi mujer bajó del auto para abrir la casa y acostar nuestros tres hijos, y volvió llorando. No entendía qué pasaba hasta que me dijo que habían entrado ladrones". José Antonio Campero y su mujer, Florencia Martinetti, viven en pasaje Antártida 478, altura avenida Aconquija 400. Dejaron la casa que alquilan el 29 de diciembre y cuando regresaron de la costa atlántica, el miércoles a la madrugada, encontraron la vivienda prácticamente vacía y dada vuelta.
"Antes de ver qué habían robado, mandamos los chicos a la casa de sus abuelos; no queríamos que se impresionaran con el panorama que encontramos", dijo consternada la mujer.
El botín
Una vez que el personal policial, del servicio de la alarma y de criminalística se hicieron presentes, la pareja pudo constatar qué objetos les faltaban: dos televisores, una computadora, dos microondas, dos equipos de música, un secarropas, una play station y un home theatre. También se apropiaron de 25 perfumes importados y de varios pares de calzados costosos, además de prendas de vestir y accesorios. "Es evidente que actuaron tranquilos, eligieron las marcas y qué cosas llevarían", dijo a la mujer.
Los ladrones desconectaron tres sensores de movimiento de la alarma y cortaron la línea telefónica de la casa. José Campero manifestó su desconfianza por lo sucedido con la alarma. "Siempre nos llamaban por cualquier cosa pero esta vez dicen no haber recibido la señal de la sirena. Nos resulta raro", explicó. Vecinos de la familia dicen no haber escuchado la alarma en ningún momento. "Menos mal que compramos un terreno en un barrio privado; no se puede vivir así, es terrible", concluyó Campero, muy indignado.
Algo similar ocurrió en otro domicilio de la misma ciudad. Una mujer salió de su casa el 29 de diciembre, para descansar en Mendoza. Pero, cuando volvió el lunes a Tucumán, todo lo que había disfrutado quedó atrás rápidamente. Su casa, ubicada en avenida Aconquija al 1.300, en Yerba Buena, había sido prolijamente desvalijada durante los días en que ella y su familia se habían ausentado. María Eugenia Martín llegó a su domicilio y ante de entrar advirtió que algo estaba mal. Apenas traspuso la puerta confirmó que le habían robado. Los delincuentes habían forzado una de las puertas y una vez en el interior, con todo el tiempo del mundo, eligieron qué llevar. Según la denuncia radicada posteriormente, los ladrones se apoderaron de un televisor 21?, de un reproductor de DVD y de un home theatre. Pero además robaron un teléfono fijo, una planchita y un secador para el cabello, ropas varias y joyas.
La denuncia fue radicada en la comisaría de Yerba Buena.







