El capitán Mikhail Polenin es relevado de su puesto de comandante del submarino K-19 a pesar de ser apreciado y respetado por los hombres a su mando y de ser considerado el capitán con más experiencia en sumergibles de toda la Armada soviética. El relevo del prestigioso oficial se produce porque los dirigentes políticos consideran que el submarino insignia de la fuerza naval no estará acondicionado a tiempo para realizar su viaje inaugural. Los burócratas de la Armada designan para suceder a Polenin al capitán Alexei Vostrikov, un oficial reconocido por su voluntad de hierro y su obstinación sin límites, cualidades que le permiten cumplir al pie de la letra y sin cuestionamientos de ninguna índole las misiones que le encomiendan.
Vostrikov logra que el K-19 zarpe exactamente en la fecha prevista por los jefes, y el 18 de junio de 1961, la nave se hace a la mar de acuerdo con las previsiones de la plana mayor. Pero entre el personal de a bordo figura el oficial Polenin, que ha sido incluido porque sus conocimientos de la nave son imprescindibles para completar la misión. Sin embargo, sus choques con Vostrikov son constantes, porque sus personalidades y sus concepciones profesionales son diametralmente opuestas.
Al flamante submarino soviético le ha sido encomendado poner proa al oeste, evitar las instalaciones de la OTAN y establecer su estación de vigilancia a unos cientos de kilómetros de la costa americana, entre Washington D.C. y Nueva York. Sin embargo, un imprevisto hará que el mundo quede al borde de la tercera guerra mundial. Una fuga en el sistema de refrigeración en el reactor del submarino atómico provoca un aumento de la temperatura del núcleo, que amenaza con ponerse fuera de control. Si el reactor sobrepasa los 1.000 grados, podría fundirse, y el resultado sería una explosión nuclear cerca de una base de la OTAN, lo que desencadenaría una catástrofe de imprevisibles consecuencias por las represalias que la Alianza tomaría inmediatamente.
Este es el esquema argumental de "K-19", una realización que retrotrae el ambiente a los días de la guerra fría que mantuvo al mundo en vilo durante años, ante la posibilidad cercana del comienzo de una guerra nuclear Sobre una historia original de Louis Nowra, Kathrin Bigelow dirigió este relato de acción y de suspenso y eligió un elenco encabezado por el supertaquillero Harrison Ford para el papel de Vostrikov, a quien secunda Liam Neeson como el capitán Polenin. También integran el elenco Peter Sarsgaard, Jacob Pitts y Sam Redford, entre otros.
La mirada de un niño sobre un período oscuro
Como a muchos de los chicos de su edad, a Harry, que tiene diez años, le gustan los juegos de mesa y mirar televisión. Su padre es abogado, su madre trabaja en la universidad, y tiene un hermano, el Enano, que lo acompaña en todas sus correrías y sus travesuras. Harry va a la escuela, y todo en su vida parece de una normalidad absoluta. Pero su mundo dista mucho de ser normal.
El chico vive en la Argentina de 1976, en plena dictadura militar, en la que miles de ciudadanos son perseguidos y secuestrados. Los padres de Harry han sido advertidos del peligro que corren por haberse manifestado en contra de la dictadura. Por eso, deciden esconderse: sacan a los chicos de la escuela, abandonan su casa y se ocultan en una finca de las afueras de la ciudad. Allí, toda la familia buscará adaptarse a la situación, con nuevas personalidades y una rutina distinta. Los chicos trabarán amistad con Lucas, un adolescente a quien su familia da temporario asilo. Los padres de Harry deberán partir, acosados por la persecución, y a la hora de despedirse, pondrán en manos de su hijo su juego de mesa favorito, el T.E.G. Entre las reglas de este pasatiempo está escondido un secreto que ayudará a que Harry resista hasta que pase la pesadilla.
Marcelo Piñeyro dirigió este filme, protagonizado por Ricardo Darín, Cecilia Roth, Héctor Alterio, Fernanda Mistral y Tomás Fonzi, entre otros. La película fue elegida para representar a la Argentina en la entrega de los premios Oscar en 2003.







