Cuando el arte se apropia de objetos cotidianos

16 Enero 2008
Son sillas de metal, pero no se trata de sillas comunes: de las manos de Rubén Kempa, se han convertido en objetos artísticos. El grabador tucumano expone en una nueva galería de arte de El Taller, instalada en el coqueto restó que, hace pocas semanas, se inauguró en Yerba Buena: "Rojo Estoy", un local (en avenida Aconquija 1.700) que exhibe un elaborado y vistoso diseño.
La muestra de Kempa, denominada "Llueve", está integrada por diversas estampas realizadas con la técnica de aguafuerte, algunas de cuyas imágenes, luego, son reproducidas en las mismas sillas de metal. "Primero fueron chapas grabadas a través de ácidos y posteriormente se armaron como sillas", contó el artista a LA GACETA al hablar sobre el proceso de su trabajo.
Las sillas en cuestión dejan ver profusos motivos, donde predomina, principalmente, el trazado de líneas y la composición de figuras, todas dentro de un tono ornamental; lo curioso es advertir de qué manera el arte puede situarse en objetos triviales, o apoderarse de ellos; en este caso, las sillas, que no por el trabajo del artista han perdido su utilidad. Desde este punto de vista, bien puede afirmarse que en estos nuevos trabajos de Kempa, se cruzan y se mixturan el arte y el diseño, tendencia que se acentúa también en sus pinturas.
El aguafuerte es una técnica de impresión tradicional del grabado en la que intervienen ácidos químicos sobre metal; un procedimiento de impresión con elementos en hueco; luego del trabajo con una punta de acero, se somete a la plancha a la mordida del ácido, el cual, al atacar al metal, traduce en surcos aquellas líneas trazadas originalmente.

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