16 Enero 2008 Seguir en 
San Francisco.- Desde los años 70 congela la sangre en las venas de los espectadores y se ocupa de poner los pelos de punta. En "Halloween", Jamie Lee Curtis gritaba desaforadamente. En "La niebla", la oscura nube causaba escalofríos. Y todo gracias a la magia de un solo hombre: John Carpenter. El director estadounidense, maestro del cine de terror, celebra hoy sus 60 años con mucha historia sobre sus espaldas. "Somos una nación muy violenta. Siempre lo fuimos. Nos apropiamos de la individualidad y de la violencia", dijo Carpenter una vez al referirse a su tendencia a las temáticas oscuras.
Sus películas son para personas con nervios de acero, y eso a pesar de que el director es bastante reservado con escenas sangrientas o cuerpos seccionados; su estilo es más sutil. En sus filmes, la banda sonora tiene un rol fundamental.
Este hijo de un profesor de música, que creció en el campo de Kentucky, aprendió a tocar muchos instrumentos. Casi toda la música de sus películas la compuso él mismo. Carpenter aprendió su oficio en la escuela de cine USC de Los Angeles y ya entonces llamó la atención con su talento para causar un gran efecto con pocos medios. Su primer y único Oscar lo ganó de joven estudiante de cine en 1970 por el corto "The Ressurection of Bronco Billy". Debutó en el largo de ficción con "Dark Star" (1971), una sátira de ciencia ficción, que se burla de "2001: odisea en el espacio", de Stanley Kubrick. Tras el thriller de culto "Assault" (1976), en "Halloween" (1978) dejó suelto a un asesino psicópata.
Sus penetrantes gritos convirtieron a Jamie Lee Curtis, entonces de 20 años, en famosa de la noche a la mañana y le valieron el título de "scream queen" (la reina del grito). Así, "Halloween" se convirtió en modelo de muchísimas películas de otros directores. En 1980, Carpenter presentó "La niebla", otro éxito del cine de terror, en la que los fantasmas de los tripulantes de un barco toman venganza en una población portuaria. En la remake del thriller en 2005, Carpenter sólo participó como productor. "Yo ya hice mi ?Niebla?", dijo en aquel entonces a la revista "Variety". "Ahora le toca a otro", agregó.
El terror es su especialidad, pero Carpenter no se dejó encasillar en un solo género. Con la película "Escape de Nueva York" creó en 1981 un sombrío espectáculo sobre el fin de los tiempos, con Kurt Russell como salvador del mundo.
Fue la única película de la que se animó a rodar una secuela. Quince años después de aquella apasionante misión en Manhattan, envió a Russell a una misión en Los Angeles en "Escape de Los Angeles". Pero en esta oportunidad, los críticos quedaron bastante desencantados. Más exito tuvieron sus "Vampiros" (1999), una mezcla de terror y salvaje oeste, donde James Woods encarna a un cazador de vampiros en el suroeste estadounidense. "Después de todo, hice esta película porque siempre estuve enamorado del western. Si se lo analiza bien, es un western de terror", dijo Carpenter. (DPA)
Sus películas son para personas con nervios de acero, y eso a pesar de que el director es bastante reservado con escenas sangrientas o cuerpos seccionados; su estilo es más sutil. En sus filmes, la banda sonora tiene un rol fundamental.
Este hijo de un profesor de música, que creció en el campo de Kentucky, aprendió a tocar muchos instrumentos. Casi toda la música de sus películas la compuso él mismo. Carpenter aprendió su oficio en la escuela de cine USC de Los Angeles y ya entonces llamó la atención con su talento para causar un gran efecto con pocos medios. Su primer y único Oscar lo ganó de joven estudiante de cine en 1970 por el corto "The Ressurection of Bronco Billy". Debutó en el largo de ficción con "Dark Star" (1971), una sátira de ciencia ficción, que se burla de "2001: odisea en el espacio", de Stanley Kubrick. Tras el thriller de culto "Assault" (1976), en "Halloween" (1978) dejó suelto a un asesino psicópata.
Sus penetrantes gritos convirtieron a Jamie Lee Curtis, entonces de 20 años, en famosa de la noche a la mañana y le valieron el título de "scream queen" (la reina del grito). Así, "Halloween" se convirtió en modelo de muchísimas películas de otros directores. En 1980, Carpenter presentó "La niebla", otro éxito del cine de terror, en la que los fantasmas de los tripulantes de un barco toman venganza en una población portuaria. En la remake del thriller en 2005, Carpenter sólo participó como productor. "Yo ya hice mi ?Niebla?", dijo en aquel entonces a la revista "Variety". "Ahora le toca a otro", agregó.
El terror es su especialidad, pero Carpenter no se dejó encasillar en un solo género. Con la película "Escape de Nueva York" creó en 1981 un sombrío espectáculo sobre el fin de los tiempos, con Kurt Russell como salvador del mundo.
Fue la única película de la que se animó a rodar una secuela. Quince años después de aquella apasionante misión en Manhattan, envió a Russell a una misión en Los Angeles en "Escape de Los Angeles". Pero en esta oportunidad, los críticos quedaron bastante desencantados. Más exito tuvieron sus "Vampiros" (1999), una mezcla de terror y salvaje oeste, donde James Woods encarna a un cazador de vampiros en el suroeste estadounidense. "Después de todo, hice esta película porque siempre estuve enamorado del western. Si se lo analiza bien, es un western de terror", dijo Carpenter. (DPA)







